sábado, 02 de abril de 2005
CC se abstuvo en la votación de la propuesta del macho Soria para que la Cámara instara al Gobierno a impulsar La Gran Marina. Así, con los votos contrarios de los psocialistas y de los cuatro diputados idos de CC, hubo de envainársela.



Les tengo dicho que en cuanto el señorito se desabriga, se constipa. No gana una en la confrontación política directa. Me lo descalabran de fijo fuera de las cuatro paredes (las de su partido o las del Cabildo, como antes las del Ayuntamiento) dentro de las que le permiten imponerse y al que se mueva me lo echan. Dicen que es un tipo neurótico y vengativo hasta la crueldad y que lo temen. Ahí ni entro ni salgo, si bien el chisme confirma que no adornan su talante prendas como la sutileza política o la inteligencia para eludir derrotas cantadas de antemano. Entró en la política por arriba, sin curtirse en la puta base y es, por encima de todo, un bluff mediático con cargo a nuestros impuestos.

Sin embargo, a veces, llevado de mi buen corazón, me resisto a creer que sea tan zoquete. Aunque tal sería si esperaba que CC se dejaría granmarinar así como así; sobre todo, después de marcar Mauricio las distancias con maximalismo ístmico del que ya se vislumbra el fastuoso desmarque de Arnáiz que dejaría el trío en dúo.

Pero es que, además, Soria quiso convertir el debate del estado de la nacionalidad en otro, monográfico, contra Zapatero, cosa que no gustó a CC. No por cariño al presidente de España, claro está, sino porque podría llenársele a éste la cachimba y no considerar de recibo que una parte del Gobierno canario, el PP, lo insulte para agradar a Acebes, Zaplana y Rajoy, los tres bajo el común denominador de Aznar; mientras la otra, CC, pone su mejor cara en la mesa de negociaciones. Ya les dije que Soria no respeta que a Adán Martín le corresponde marcar las pautas de la acción del Gobierno. Además de despreciar los problemas isleños al extrapolar cuestiones que no nos tocan de cerca y en las que hay mucho de problemas personales que ni nos van ni nos vienen. Por más que pudiera tocarnos si a la larga prospera el intento de los populares de crear un clima guerracivilista en el país con esas historias de iglesias perseguidas y demás. Por lo visto, esta derecha cavernaria no escarmienta. Y Soria está en la operación. El que avisa no es traidor sino avisador, repito.

La interferencia soriana en el diálogo con Madrid carga de razón a quienes dentro de CC quisieran liberarse de un pacto incómodo, lo que es un problema añadido. Y encima se descuelga Soria con la propuesta del istmo, que colmaba el vaso. Para empezar, destrozó el intento nacionalista de presentar propuestas conjuntas CC-PP que pudieran aceptar también los de Nueva Canarias y dar imagen de firmeza en los criterios de los socios y de unidad nacionalera en lo fundamental, a pesar de las disidencias. Eso, por un lado; por el otro, no puede permitir CC que, además de encizañar las relaciones con Madrid, se descuelgue el Parlamento con un cierre de filas en defensa del capricho de Soria frente a la Comisión Europea, que considera ilegal el concurso del istmo. Ya hay riesgo de sanciones, con pérdida de fondos europeos, para el Ayuntamiento, el Cabildo y el Puerto y no parece conveniente que se involucre el Gobierno.

Si Soria no es un zoquete, sabía que la propuesta granmarinada estaba condenada al fracaso. Por lo que me coloca, el hombre, en la molesta tesitura de considerarlo eso, zoquete, o de pensar que no le importaba el fracaso aquí con tal de agradar allá a Aznar y los suyos.

Pueden elegir lo que crean más probable en el fiasco de Soria; incluso otras posibilidades que se me puedan haber pasado. Pero convendrán que ha demostrado que nuestros asuntos se la traen floja. Él está en la guerra de su promoción personal.

Lo dice:José A. Alemán, Canarias ahora. (01-04-05)
Publicado por elmachal @ 9:10
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