Paz por Gran Marina
Ya andan por ahí circulando unas pulseritas que dicen que han costado al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria 36.000 euros y que persiguen promocionar el apoyo a la llamada Gran Marina. No está nada mal que un Consistorio de un país democrático y avanzado gaste dinero público en promover una actuación ilegal que ha sido declarada nula de pleno derecho por el mismísimo Consejo de Estado. Es decir, promocionando un proyecto que no existió nunca en el ordenamiento jurídico español. Las crónicas hablan de 100.000 pulseritas, y los anuncios municipales indican a las claras que aquellas personas que las luzcan en sus muñecas estarán con ello apoyando esta operación. Por exclusión, debemos colegir que el que no consiga una pulserita no está de acuerdo con el asunto, como ocurrió con los 345.000 habitantes de la ciudad que no visitaron la exposición del edificio Miller. Ya puestos a aglutinar...
Las pulseritas son de silicona y de color verde esperanza. Ya saben que es el último grito en símbolos de apoyo: el rojo para la candidatura de Madrid 2012, el amarillo para la lucha contra el cáncer... Y el verde es para la paz y para los billetes de a cien, lo que devalúa la promoción al no utilizar el malva de a 500. Los más criticones de la gestión municipal aseguran que los 36.000 euros se los ha gastado el Ayuntamiento en un proveedor chino de una tienda de todo a un euro que tenía estas pulseras entre sus retales. Porque dicen los que la han visto que lleva inscrita la palabra "Peace", que viene a significar paz y que en español se pronuncia "piis". No sabemos qué paz preconizará en estos momentos un Ayuntamiento tan del PP, si la paz de La Gran Marina o el fin de la guerra en Irak una vez se ha vuelto a constatar que las armas de destrucción masiva no existían. Igual que la pista etarra. Con perdón.