La destitución de los consejeros del PP en el Gobierno tendrá un efecto en cadena sobre una treintena de altos cargos, que previsiblemente también serán defenestrados.
En Presidencia y Justicia, comandada hasta ahora por Australia Navarro, tienen sus días contados los respectivos viceconsejeros de Administración Pública y de Justicia y Seguridad, Francisca Sarmiento y Emilio Moya; la secretaria general técnica, Valentina Perera; el inspector general de Servicios, Fernando Martín-Mönkemöller; el director de la Academia de Seguridad, Luis Vila; el director del ICAP, Pedro Rodríguez;y, en las direcciones generales, Juan José Rodríguez (Función Pública), Rosa de Haro (Relaciones con la Justicia), Sigfrid Soria (Seguridad yEmergencias), Auxiliadora Pérez (Administración Territorial). En la consejería que presidía Luis Soria, idéntico sino espera al viceconsejero de Industria y Nueva Tecnologías, Antonio Núñez; al secretario general técnico, Alexis Montesdeoca; y a los directores generales de Industria y Energía (Celso Perdomo), Fomento Industrial (Miguel Llorca), Telecomunicaciones (José María Quinteiro), Comercio (Pedro León) y Consumo (Concepción Pérez). Igual de negro se pinta el futuro para los responsables de la Consejería de Águeda Montelongo. Es el caso de la viceconsejera de Asuntos Sociales e Inmigración, Pilar Merino; el director del Servicio de Empleo, Claudio Rivero; la directora del Instituto de la Mujer, Dolores Pérez; el secretario general técnico, Guillermo Sánchez;y, en las direcciones generales, Carmen Hernández (Servicios Sociales), Mar Arévalo (Protección del Menor), Regina García (Juventud) y Agustín Hernández (Trabajo).
Diario de Avisos, Lunes, 16 de mayo de 2005