miércoles, 25 de mayo de 2005
Los trabajadores de la filial de Cepsa Petroleros de Canarias, S.A. (Petrocan) denuncian "graves irregularidades en la seguridad cotidiana del servicio", donde la falta de personal y unas condiciones precarias provocan en múltiples ocasiones una manipulación de combustibles y residuos peligrosos para el medio ambiente sin la correlativa protección, hasta el punto de llegar a alertar de que "Canarias puede vivir una tragedia como la del Prestige, no tan irreal, ya que repostó en las Islas".

Los empleados de Petrocan han interpuesto varias denuncias ante Capitanía Marítima, Inspección de Trabajo y la Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de Naturaleza, advirtiendo de las "distintas irregularidades" que "son pan de todos los días" en la empresa, afirman, y entre las que destacan la carencia tanto de plantilla como de materiales, y que provoca un "gran descontrol, con arquetas que rebosan o tuberías defectuosas" que causan vertidos cuando las condiciones climáticas son adversas.

En diciembre del pasado año, "y mientras se bombeaba el tanque de un buque con capacidad para 7.000 toneladas de gas oil, -relata uno de los textos de la acusación-, la falta de personal obligó al capataz de bombas a abondonar las instalaciones (many fold) y dejar desatendidos los equipos en marcha". Se quejan del estrés que les produce crear un riesgo que consideran innecesario y que podría solucionarse con más personal.

Por su parte, fuentes de Cepsa asegura que "el responsable de turno asume el control de las operaciones y determina la distribución del personal a su cargo". Sin embargo, la plantilla hace hincapié en se han producido situaciones en las que "tres hombres atendían a seis buques", pero la compañía petrolífera señala que "las operaciones se desarrollan extremando las medidas de seguridad".

Asimismo la empresa matriz asevera que "las bombas cuentan con parada de emergencia y dispositivos automáticos", por lo que no es necesaria "la permanencia constante en la zona donde ésta se desarrolla". Los empleados aducen que a pesar de la llamada de emergencia, "era normal que la presión de las bombas aumentara, y de seis veces que debía saltar la alarma, su mal funcionamiento hacía que sólo tocara una".

En cuanto a los fallos en el material, apuntan como ejemplo las operaciones de almacenamiento y suministros de los buques Sea Monarch y Hespérides en diciembre de 2004, cuando se adoleció de "la comunicación directa y continua exigida por Capitanía", ya que "el transmisor principal del jefe de turno estaba fuera de servicio, así que si hubiese surgido algún problema en el abastecimiento, no se podría haber avisado a los petroleros". Cepsa establece que "además de la emisora base, el técnico de turno, el capataz de bombas y el oficial de suministro a pie de válvula, dispongan de emisora".

"Primero será La Isleta y despúes podría ser toda la Isla". Los trabajadores temen que se repitan accidentes como el ocurrido hace dos años del petrolero Auriga, que ocasionó un grave derrame de fuel, pues "descargó combustible a una presión de 7 kilogramos por centímetro cúbico". "Se abrió una investigación interna para determinar las causas, llegándose a la conclusión que se debió a un fallo de material, concretamente en una manguera de suministro que había pasado los controles preceptivos", detalla la compañía, aunque la propia compañía admite que "el riesgo cero no existe, y siempre puede pasar algo".

El personal atestigua que una de sus principales preocupaciones estriba en su salud, puesto que manipulan "sustancias cancerígenas", como el sufhídrico, "gas incoloro con olor a huevos podridos, inflamable y explosivo, que si se inhala más de 30 minutos en una cantidad de 400 a 600 ppm (partes por millón) provoca la muerte". Reivindican que "no se realizan las mediciones según lo estipulado, ni se toman en cuenta las oportunas consideraciones, como "estar dos personas en el momento de los cálculos". Desde Cepsa se indica que "el tiempo de exposición está en función directa del grado de concentración del gas y existen Equipos de Protección Individual (EPIS)".

"Se puso en alerta al Seprona para que diera constancia de la acumulación de residuos tóxicos en el patio de la factoría, y se les abrió un expediente administrativo", declaran los trabajadores. Describen que los vertidos se encuentran en bidones al aire libre, y que debido a las inclemencias del tiempo "se han ido picando", lo que provoca continuos desbordamientos de los desechos en el lugar de trabajo.
400x300px - 15.3 Kbytes

Petrocan dispone de "la autorización preceptiva para el depósito" de dichas sustancias, aunque los reclamos de los trabajadores se encaminan a exigir a "la empresa que retire los residuos tóxicos después de los seis meses permitidos, así como un tratamiento adecuado de los desperdicios", concluyen.


www.canariasahora.com
Publicado por ubara @ 9:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios