viernes, 17 de junio de 2005
Que algo se mueve en el Sáhara se da por hecho. A la polémica generada por la violenta represión marroquí contra manifestantes saharauis en la ciudad de El Aaiún y el bloqueo a las visitas de políticos y cooperantes voluntarios españoles, ayer se añadió un signo que va más allá de la coyuntura social: el Gobierno noruego ha retirado sus inversiones en el proyecto de investigación petrolera que Marruecos desarrolla en aguas de la antigua colonia con apoyo técnico de la petrolera estadounidense Kerr-McGee. Esta decisión, aplaudida por el Frente Polisario, supone un serio revés internacional para Marruecos, toda vez que Noruega ha esgrimido la dudosa legitimidad del dominio marroquí en la zona y la falta de apoyo de la ONU.

La retirada de los fondos noruegos del capital de Kerr-McGee, unos 43 millones de euros, fue tomada a principios de junio por el gobierno de Oslo, después de una exhaustiva investigación realizada por el comité ético que asesora al Gobierno noruego, según publicó ayer El País. Según esta información, el consejo ético del Gobierno noruego contestó el pasado 29 de abril con serias referencias a la relación que mantienen Kerr-McGee y su empresa filial marroquí, Maroc Ltd. Para el observatorio de Oslo, este vínculo supone "una violación especialmente grave de las normas éticas" fijadas por las autoridades noruegas para regular la actividad estatal en el extranjero. A partir de ese momento, Noruega comenzó a vender, sin llamar la atención, sus acciones en la petrolera norteamericana y, culminada la operación, la publicó.

No obstante, la implicación de Noruega en los trabajos de investigación para la búsqueda de hidrocarburos en el Sáhara Occidental no es el único interés nórdico en la zona. El mes pasado, fuentes periodísticas noruegas revelaron que la Agencia Noruega de Cooperación al Desarrollo había pagado durante tres años a varias empresas marroquíes para la construcción de embarcaciones pesqueras en la antigua colonia española, cuyos caladeros son administrados de facto por Marruecos pese a las constantes protestas de los independentistas saharauis. "Es grave que compañías noruegas y especialmente empresas de propiedad estatal realicen actividades en un país ocupado", criticó ayer Ingrid Fiskaa, dirigente de Attac-Noruega.

De cara a Canarias, la retirada del capital noruego del proyecto petrolero marroquí añade más incertidumbre a una zona en la que los dos países vecinos, España y Marruecos, no esconden el interés recíproco en investigar la posible existencia de reservas de petróleo o gas en el subsuelo que separa el continente africano del archipiélago. En este terreno, ambos países mantienen operativa una mesa de trabajo específica para tratar todos los aspectos relacionados con las competencias española y marroquí en el subsuelo marino, proyecto que en el lado español se encuentra paralizado después de que el Tribunal Supremo anulara las concesiones que el anterior Gobierno del PP otorgó a la compañía Repsol-YPF para sondear la zona cercana a Lanzarote. Ahora, conocida la retirada noruega, es previsible que el proyecto petrolero marroquí tampoco camine a buen ritmo.

La retirada noruega cumple un deseo saharaui, como su presidente, Mohamed Abdelaziz, explicó en marzo durante una entrevista con este periódico. El siguiente, y el Polisario ya lo ha exigido en la ONU, es la suspensión de los vuelos de Binter Canarias a El Aaiún.
Publicado por ubara @ 11:44
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