viernes, 17 de junio de 2005

RUMOROLOGÍA ELECTORAL Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN TENERIFE por Francisco Déniz Rodríguez

Ante la enorme rumorología existente sobre la posibilidad de la conversión de los movimientos sociales tinerfeños en una alternativa electoral, quisiera hacer las siguientes reflexiones.

Para los movimientos sociales surgidos en los últimos años en Tenerife no es bueno que se esté poniendo tanto énfasis en las elecciones del 2007. Y no es bueno porque tal dinámica desvirtúa el objetivo mismo de las potentes movilizaciones ciudadanas y desactiva el ímpetu y la preocupación fundamental para ocuparnos en discusiones estériles e interminables. Ello, qué duda cabe, interesa fundamentalmente a los socios de gobierno y organizaciones empresariales acólitas del modelo especulativo y desarrollista.

El objetivo inicial de tales movimientos no era ni es la competencia electoral, sino el freno a muchos aspectos del modelo económico y político. Es cierto que ese objetivo ha ido modificándose a medida que maduramos, pero, la cuestión estriba en dilucidar si estamos en otra fase o existe la madurez política suficiente para trasladarnos del escenario que los movimientistas hemos construido y pasar al escenario de nuestros oponentes, que por cierto manejan muy bien. Sinceramente pienso que no.

El objetivo de los movimientos sociales tinerfeños no se reduce a qué personas nos gobiernan y la rumorología existente a nuestro alrededor está especialmente interesada en ese reduccionismo. Como botón de muestra válganos el acuerdo a día de hoy entre el PSOE y CC para preparar una alternancia sin traumas.

El problema no es de alternancias, sino de sumar esfuerzos para madurar la consolidación de un espacio plural, econacionalista de izquierdas que mime los niveles de conexión con los intereses generales de la ciudadanía como los que ahora hemos logrado entre todos.

En mi opinión, se trata de convertir el hartazgo generalizado al neoliberalismo en organización y en una base social amplia que sume voluntades y matices como hasta ahora hemos venido haciéndolo los que decentemente aportamos nuestra gramo de vida a la protesta ciudadana.

Porque, ya está bien ¡hombre por Dios! Hay personas honestas y trabajadoras, con las cuales discrepo, que piensan que las elecciones son una batalla fundamental. Desde mi punto de vista, la larga travesía de la izquierda canaria por el desierto más absoluto, no puede remediarse con un simple oasis electoral. Eso es un espejismo.

Seguiremos estando en el desierto, y eso es lo que a mí me preocupa. Cada cual tiene sus preocupaciones, la mía es recomponer el maltrecho panorama de la izquierda canaria y ofrecer una alternativa a los políticos profesionales escorados hacia un neoliberalismo sin matices. Ofrecer una alternativa duradera y cohesionada en el tiempo, y no en el sueño de una noche electoral. Ofrecer una alternativa que desacredite e impida que el modelo desarrollista especulativo siga destrozando nuestro País Canario.

Generar ilusión a la izquierda social tinerfeña, devolver la ilusión a todos los nacionalistas huérfanos de estas peñas, y a todos los demócratas hartos de tanta falta de democracia y de tanto caciquismo es el asunto que tenemos entre manos. Y eso no es una tarea fácil, ni una cuestión meramente electoral. La cosa es de mayor calado. Es una cuestión, principalmente argumental y organizativa.

Es argumental porque de lo que se trata es de rescatar un discurso de la izquierda que lleva mucho tiempo secuestrado por la social liberales y por las burocracias sindicales.

Rescatar el discurso de la izquierda significa devolverlo a la ciudadanía para que lo actualice en la protesta contra el neoliberalismo que ha convertido este mundo en un callejón sin salida. Quitárselo a las burocracias sindicales y devolvérselo a los trabajadores como han hecho los trabajadores de la sanidad de los grupos C, D y E, los bomberos, los profesores universitarios; para mantener la idea de la igualdad y solidaridad social en la oposición al poder clientelar que desmantela los servicios públicos y que mantiene en la pobreza y en el deterioro social a decenas de miles de personas.

Quitárselo a las burocracias sindicales que han convertido a la mayoría de sindicatos en una agencia de contratación de amigos “formadores” en detrimento de un instrumento para dar cohesión e ilusión a los trabajadores más desprotegidos.

Es argumental porque se trata de rescatar el discurso nacionalista de quienes se sirven de él desde finales de los ochenta para seguir manteniendo una estructura insularista y caciquil que nos asfixia, pretendiendo, hoy, seguir engañándonos con el asunto de la banderita.

Y es argumental porque aunque parezca tarea fácil, es necesario actualizar todo ese discurso al momento y a las necesidades actuales de la gente real de carne y hueso, olvidando los catecismos, y porque en eso se nos van las razones de nuestra propia existencia, la razón de existencia de un proyecto alternativo al poder actual hegemonizado por el triunvirato CC–PP–PSOE.

Es organizativo, porque a pesar de las grandes movilizaciones producidas, la organización del movimiento debe seguir profundizando en sus mecanismos internos de participación, de organización y de trabajo, así como en su capacidad de extender sus ideas a sus bases sociales.

Y, todo ello, aunque pueda escribirse en tres parrafitos, se trata de la vida misma y de la cotidianeidad de muchas personas de izquierda de esta isla, y de las expectativas de muchas sensibilidades isleñas que esperan resarcirse de tanta magua en observar el destrozo de nuestra supuesta calidad de vida. Amigos y amigas, se trata de modificar un sentido común que justifica tanto improperio. ¡Casi nada! Y para eso se necesita el grado de unidad y masividad alcanzado.

Por eso, la rumorología alrededor de si el movimiento social tinerfeño se transforma en una agrupación electoral le está marcando la agenda al movimiento, y resulta evidente que ya está provocando nerviosismo y crispación en algunas de sus organizaciones y en muchas de sus simpatías.

Recuerdo aquí que un movimiento social es mucho más que sus organizaciones, es, entre otras cosas un significado para la acción y muchos niveles de compromiso. Buscado o no, ése es el efecto que está teniendo. Y aunque varias organizaciones del movimiento hayan dado su respuesta, no me cabe ninguna duda de que los interesados en mermarnos lo seguirán intentando. Es lógico que así lo hagan.

La vida de un movimiento social no es un camino de rosas y los obstáculos que pone el poder es la tónica general. Debemos acostumbrarnos a ello. Tenemos que tomar de nuevo la iniciativa, de eso se trata. Pero debemos mantenernos firmes en nuestros objetivos y cerrar filas entorno a nuestra determinación democrática. De lo contrario nos convertirán en pasto de la incertidumbre y los malos entendidos.

Por cierto que, algunas tertulias y tertulieros habituales de algunos medios de comunicación están consiguiendo cierta distorsión de la trayectoria de los movimientos sociales. No podía ser de otra manera. La afluencia de algunas personas destacadas de algunos partidos políticos tales como el PSOE o el PNC (independientes) a las convocatorias de movilizaciones; partidos y personas éstas que, en el pasado, no han dudado en ver a los movimientos sociales como potenciales peligrosos; intentan ahora que están en horas bajas de legitimidad dentro de sus propias filas, acercarse al abrevadero movimientista en procura de algún rédito electoral o resituarse para obtener algún grado de legitimidad dentro de sus opciones de siempre, o para emprender aventuras en solitario como ser alcalde conservador y centrista de Santa Cruz a lomos de la izquierda del país.

Algunos ya actúan como portavoces y utilizan lo que en el pasado no dudaron de calificar como consignas incendiarias. Claro que, cada uno es libre de pensar lo que quiera, y opinar como yo, aunque no a todos se nos dispensen el mismo espacio.

Quién insinúe que algunos famosos políticos y tertulieros habituales puedan estar presentes en una lista respaldada por alguno de los movimientos sociales aludidos no tiene la más remota idea de lo que se cuece en el interior de los mismos. Tendría que dar un vuelco espectacular la situación. Otra cosa es que de tanto repetirlo algunos deseen imponer una confluencia de ciencia ficción. La izquierda no sólo suma votos, la izquierda, lo primero que debe sumar son las ideas.

Y las ideas que maneja la protesta tinerfeña distan mucho de los tres grandes partidos y algunos de sus descorazonados militantes.

Una vez se suman las ideas se puede hablar de sumar votos. Eso es un problema y una virtud, es más, es la eterna virtud y el eterno problema de las personas y de las organizaciones de izquierda, pero es nuestra cruz. Lo otro es fácil, es lo mismo de siempre.

Moverse por intereses personales o ser del poder, esté quien esté, lo puede hacer cualquiera que eche por el camino del medio, o sea; que abandone sus principios, pero nosotros existimos para otras cosas. No nos interesa ese poder. Lo que nos interesa es cambiar las cosas. Tenemos y vivimos de nuestro trabajo, y somos de los pocos a quienes la dedicación política nos cuesta dinero una persona de izquierdas no puede sustraerse a ese vicio; aunque a veces sea una cruz.

APC está dispuesta a cargar con esta cruz, con la cruz de la dignidad y de la honestidad. APC está dispuesta a sumar ideas y a sumar personas que no siendo de nuestra organización, hayan demostrado honestidad en la defensa de nuestra gente y nuestra tierra. Y si ello implica sumar votos, mejor que mejor, pero no es en estos momentos nuestra preocupación fundamental. Nosotros estamos mirando más acá y más allá de las elecciones del 2007.

Ahora bien, opino que todo este movimiento debe tener una salida política. Pero las posibilidades son muchas. Y la Sociología de los Movimientos Sociales no es muy halagüeña sobre la conversión de movimientos sociales en partidos. Una de las salidas políticas podría consistir en arrancar compromisos a los partidos que concurran a las elecciones. Otra es la de apoyar a alguna opción en particular o pedir el apoyo para un conjunto de organizaciones. Y otra, claro está, es la de provocar una opción nueva.

Por otro lado, alternativas políticas que recojan sin ningún tipo de peros ni matices las reivindicaciones de los movimientos sociales de Tenerife las hay, la que yo represento sin ir más lejos, aunque también es cierto que existen otras. Pudiera darse el caso de que personas independientes e interesadas en la contienda electoral puedan sumarse a los proyectos políticos existentes, actuando como independientes y como enlace de los movimientos sociales. No digo que sea la única, pero ésa es una posibilidad que no hay que cerrar.

Gestionar la derrota y la victoria es el problema, y continuar ilusionando nuestra tarea inmediata y, me atrevería a decir que casi única. Llegar a unas elecciones para después desaparecer es lo de siempre y no creo que el panorama social esté para bromas. De todas formas pienso que hágase lo que se haga cuando decidamos que haya que hacerlo, debe hacerse sin menoscabo de deteriorar a las organizaciones del movimiento social tinerfeño.

Y si existiese la más mínima posibilidad de deterioro de algunas de estas organizaciones populares y de mermar la capacidad de movilización de la ciudadanía tinerfeña, de mermar su unidad y su pluralidad, la opción electoral debe ser secundaria. Así lo creo y así lo defenderé en las organizaciones en las que participo.



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Paco Déniz Ramírez.

Miembro de la ejecutiva nacional de Alternativa Popular Canaria

Francisco Antonio Déniz Ramírez de 43 años de edad y natural de Gran Canaria. Es un viejo y conocido militante del nacionalismo de izquierdas. Fue miembro activo del movimiento vecinal y juvenil de Las Palmas y destacado dirigente estudiantil en la ULL. Colaboró decididamente a la creación del movimiento ecologista canario.

Formó parte de la UPC y, posteriormente de Unión de Nacionalistas de Izquierda. Durante muchísimos años estuvo en la ejecutiva de los amigos del pueblo saharaui y sigue colaborando estrechamente con el Frente Polisario. Ha sido columnista de periódicos como Canarias 7 y Liberación, además, es autor de varios libros sobre movimientos sociales y educación. Actualmente es profesor titular de Sociología en la Universidad de La Laguna.

Integrante de Asamblea por Tenerife, también colabora con la Coordinadora de Pueblos y Barrios.

http://www.fuerteventuradigital.com/noticias/opinion/2005/06/11/111315.asp
Publicado por Desconocido @ 15:13
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