Diez agentes de la policía secreta de Marruecos irrumpieron ayer en la Casa de España en El Aaiún, la capital del Sahara Occidental, para detener a un activista saharaui de los derechos humanos que iba desarmado. Jammad Hamad, de 45 años, se había refugiado por la mañana en el edificio español para huir de las fuerzas de seguridad marroquíes, que ya lo habían torturado hace un mes en represalia por su participación en las revueltas populares que un millar de saharauis protagonizaron a finales de mayo para protestar por la intensa persecución política y social que sufren en la zona y, en concreto, por la detención y traslado a una cárcel de Agadir de uno de los principales dirigentes que reclaman la independencia de la antigua colonia.
El asalto policial marroquí a la Casa de España en El Aaiún, que está instalada en la sede del antiguo centro cultural que el Ejército español tenía en el Sahara Occidental, se produjo pese a las protestas de la depositaria de los bienes españoles en la antigua colonia, Amparo Lastagaray, que en esos momentos esperaba órdenes de la Embajada española en Rabat para actuar ante la incursión del activista saharaui y las amenazas de intervención policial marroquí. Poco después de las cinco de la tarde hora local (una mas en Canarias), el subcomisario marroquí Hassan Gafari dio la orden de entrar en el edificio español para desalojar por la fuerza al activista saharaui.
Situada en la antigua calle de la Marina, hoy de Hassan II, en el centro urbano de lo que hasta hace treinta años fue la provincia española número 53, la Casa de España es un edificio que fue construido en la década de los años 50 junto a la Residencia Militar española en El Aaiún. Es de los pocos inmuebles que dejaron los colonos españoles en la capital del Sahara Occidental que aún no han sido ocupados por el Gobierno marroquí. No ha ocurrido igual con el antiguo hospital, demolido hace seis años, o con un club social militar, que ha sido reconvertido en uno de los mejores hoteles de la ex colonia.
"Están ustedes entrando por la fuerza en una propiedad de un país amigo", advirtió a gritos la funcionaria española del Ministerio de Asuntos Exteriores cuando el dispositivo policial marroquí agotó su paciencia para buscar una solución de consenso con la intervención del embajador español en Rabat, Luis Planas, quien en todo momento estuvo al tanto de la situacion a través del teléfono móvil de su funcionaria delegada en El Aaiún. Obedeciendo órdenes de Hassan Gafari, oficial que la semana pasada ya encabezó otro asalto policial marroquí a un hotel para forzar la evacuación nocturna de una delegación formada por políticos y miembros de organizaciones no gubernamentales noruegas, los policías marroquíes irrumpieron por la fuerza en la Casa de España y, después de localizar al activista saharaui en la primera planta del edificio, condujeron por la fuerza a Jammad Hamad hacia una furgoneta de los servicios secretos marroquíes. Durante toda la operación de acoso a la Casa de España, que se prolongó durante aproximadamente dos horas, estuvo presente un amplio dispositivo marroquí formado por efectivos del Ejército y agentes de la Gendarmeria Real, así como por miembros del Grupo de Unidades de Seguridad (GUS), el temido cuerpo de agentes de vigilancia de nueva creación en el Sahara Occidental conocido como "los croatas" por llevar uniformes similares a la bandera a cuadros rojos y blancos del país balcánico.
Culminada la operación policial con la detención del activista saharaui de derechos humanos, de la que fue testigo este enviado especial, varios agentes vestidos de paisano de la policía secreta marroquí reiteraron sus advertencias a los periodistas españoles que cubrían el asalto a la Casa de España para que no intentaran tomar fotografías de la actuación de las autoridades marroquíes. Este aviso, repetición de la detención temporal y posterior identificación del vehículo en el que la noche anterior viajaban los periodistas, hizo recomendable que la funcionaria española ofreciera ayer el edificio de la Casa de España para que los enviados especiales de ABC, El Periodico de Catalunya y DIARIO DE AVISOS pasaran la noche para evitar el riesgo de actuaciones policiales en los hoteles que ocupaban hasta entonces. De la suerte de Jamad Hamad no se sabía nada al cierre de esta edición, pero fuentes del colectivo saharaui daban por seguro que el activista había sido trasladado al antiguo cuartel español de artillería, convertido según denuncias de Amnistía Internacional en un recinto donde se interroga y tortura a los detenidos sin ninguna garantía de trato humanitario