La compañía Endesa presumió ante sus inversores de participar en el desarrollo de una terminal de regasificación flotante en Livorno (Italia) al "representar el futuro" y suponer "grandes ventajas medioambientales y de seguridad", un modelo que la compañía eléctrica niega para las plantas proyectadas en Arinaga y Granadilla.
Las plantas regasificadoras de mar adentro, conocidas como off-shore, llevan años implantándose en Estados Unidos y consisten básicamente en instalaciones flotantes bastante alejadas de las costas en las que se produce el proceso de descarga del gas licuado y su posterior regasificación. El producto final es enviado a tierra mediante gasoductos para su posterior utilización como combustible, que serviría para sustituir al fuel-oil en la generación de electricidad de las centrales térmicas de Canarias.
Según una nota oficial de Endesa a sus inversores, desvelada este miércoles por el programa El Espejo Canario de CANARIAS AHORA RADIO, el consejero delegado de la principal compañía eléctrica española, Rafael Miranda, firmó el pasado 7 de junio un importante acuerdo con la sociedad Off-shore LNG Toscana (OLT), propietaria de una planta de estas características en Livorno (Italia) mediante el cual la eléctrica española asume el control operativo de las instalaciones y asume el 51% de la titularidad del capital a partes iguales con OLT. El 49% de las acciones restantes queda en manos de empresarios locales, según la nota de Endesa.
Pero lo más llamativo de la información de la eléctrica española aparece cuando describe las bondades de las plantas flotantes de regasificación en mar adentro. "El proyecto de terminal flotante (off-shore)", dice el comunicado de Endesa, "emplea una solución técnica novedosa en Europa, ya que la planta se sitúa unos 20 kilómetros mar adentro frente a las costas de Livorno".
Endesa recalca, además, que estas instalaciones "representan el futuro en los desarrollos terminales de regasificación en el mundo, siendo ya una tencología empleada en el 40% de los proyectos en desarrollo en Estados Unidos y en el 25% de los que se llevan a cabo a nivel mundial".
Sin embargo, este tipo de instalaciones han sido negadas por la Compañía Transportista de Gas Canarias (Gascan), en la que participa de modo decisivo Endesa, para las futuras plantas regasificadoras de Granadilla, en Tenerife, y Arinaga, en Gran Canaria.
Las características de estas plantas de mar adentro respecto a las instalaciones convencionales en tierra, representan, según resalta Endesa, "grandes ventajas medioambientales y de seguridad, al alejar la planta de las zonas pobladas y minimizar significativamente su impacto visual".
"El proyecto de Livorno", remarca la compañía española, "refuerza el compromiso de Endesa con el medio ambiente, el desarrollo sostenible y la innovación tecnológica".
En unas jornadas técnicas celebradas recientemente en el sureste de Gran Canaria organizadas por la mancomunidad de municipios que engloba a Ingenio, Agüimes y Santa Lucía, especialistas en la materia resaltaron precisamente las ventajas de estas instalaciones de mar adentro y las altas posibilidades de instalarlas en Canarias dadas las cualidades de su mar.
Además, alcaldes como Antonio Morales, de Agüimes, o Silverio Matos, de Santa Lucía, mantienen su oposición frontal a una planta convencional en tierra porque ésta estaría a 500 metros de núcleos poblados, lo que supondría un alto riesgo para las personas.
Además, los alcaldes y los movimientos ambientales resaltan el impacto visual que una planta de este tipo supondría. Según sus apreciaciones, su altura equivaldría a un edificio de veinte plantas.