sábado, 07 de enero de 2006
Ángel Rivera


Hace unos días hemos visto con agrado como un desconocido Amir Peretz ganaba la batalla de las primarias al todopoderoso y eterno Simón Peres aliado en el gobierno del genocida Ariel Sharon. Los poderes económicos, los 20 puntos de ventaja de las encuestas (por eso nos no hay que fiarse totalmente de ellas) y el apoyo de los medios de comunicación no le sirvieron de nada a Simon Peres para evitar su enésima derrota.
Se cumple un año de la victoria que Rodríguez Fraga consiguió frente a Santiago Pérez por una escasísima ventaja, pese a los augurios en sentido contrario de algunos los medios de confusión (de comunicación, quiero decir) que pronosticaban una gran derrota del socialista lagunero. Afortunadamente la responsabilidad de los miembros del Partido Socialista en Tenerife ha evitado que este sufra los dañinos procesos de peleas internas que dejan con muy mal sabor al electorado.

Sin embargo, el secretario general Rodríguez Fraga no ha dejado de reconocer que en el PSOE de Tenerife existen diversas “sensibilidades”. Es decir, corrientes de pensamiento. Y es verdad que en un partido tan grande existen tonalidades distintas de carácter ideológico. A diferencia de lo que ocurre en ATI, en donde las peleas entre Zerolo y Paulino, entre el alcalde de Santa Cruz y Bermúdez son exclusivamente por conquistar más parcelas de poder, en el PSOE el elemento ideológico es la principal causa de las diferencias de criterio entre militantes. Y como el propio secretario general del PSOE dijo, esto no es malo si después se logra mantener la cohesión en nuestra presentación ante la sociedad.

Y es en esa presentación ante la cita de las urnas para el 2007 en la que se produce el principal elemento de disenso entre los socialistas tinerfeños. Una parte, la vinculada a la Ejecutiva Insular, defiende “centrar el Partido”. Creen que el ciclo de Coalición Canaria se ha acabado y que los ciudadanos cansados de los nacionalistas se volcarán en el PSOE, en gran parte ayudados por Zapatero y mostrando las virtudes de la gestión socialista en los ayuntamientos de la Isla. En sus planteamientos no existen cambios sustanciales en las políticas de CC con respecto a las grandes infraestructuras de la Isla, o defienden políticas en las que se dé un especial acento a las áreas sociales, pero sin transformar el estado actual de las cosas en nuestra Isla. Derivado de esta actuación, los movimientos sociales acusan a los socialistas de ser uno más en la “banda de los trillizos” junto al PP y a CC.

En la otra “sensibilidad” hay un análisis distinto. Tenerife vive desde hace 18 años (20 años se cumplirá en el 2007) en un régimen basado en el predominio de ATI como partido defensor de los intereses de un pequeño pero muy poderoso lobby empresarial vinculado principalmente al sector de la construcción. En ese régimen, la democracia no es plena porque no funcionan los mecanismos que hacen poner en vigor los necesarios contrapoderes. Los principales medios de comunicación están en manos del “régimen”, (la empresa de referencia más cercana a los socialistas aquí es también aliada de los nacionalinsularistas), el clientelismo, la concesiones públicas que favorecen siempre a los mismos, las abrumadoras campañas electorales, etc. son los mecanismos que tienen para mantener el “régimen”. Ellos apuestan por la construcción de grandes infraestructuras vinculadas a los intereses de ese lobby empresarial.

Se proponen estos ecosocialistas, que dentro de lo posible (porque tampoco se trata de ser ingenuos) se produzca un cambio de régimen. Sus propuestas están muy cercanas a las que realizan los movimientos sociales.

Y la situación en Tenerife es que un cada vez más poderoso movimiento social no tiene referencias políticas que materialice sus demandas. Solo el PSOE (y si es con la alianza política y social, mejor) puede hacerlo, o mejor dicho, solo tiene posibilidades de materializar esas demandas un partido de gobierno, y ese solo puede ser el PSOE.

¿Cuáles son esas demandas? Priorizar la construcción de las infraestructuras medioambientales como depuración de aguas, plantas de reciclaje, zonas verdes en ciudades, etc. frente a las infraestructuras de transporte; priorizar el transporte público basado en la guagua; una política energética basada en las energías renovables; una sanidad que se homologue con la de otras zonas de España, para que desaparezca la sumisión a los intereses de un empresario local, y la construcción de dos hospitales nuevos en la isla; la prioridad en renovar la planta hotelera obsoleta, frente a la política de seguir consumiendo suelo. Y todo ello financiado con la conservación de un REF que favorezca los intereses canarios, pero que sea capaz de distribuir sus ventajas no solo al sector empresarial, sino al conjunto de la sociedad canaria.

Esas son las demandas del movimiento social. Y también son las que plantea este sector del Partido cuyas caras más conocidas son Santiago Pérez, Pedro Anatael Meneses y Ricardo Guerrero.

Y si el movimiento social ignora esta situación estará cometiendo una gran torpeza. Asamblea por Tenerife y el enorme caudal de personas que la componen tienen un enorme pluralismo. Pero los une un similar análisis y unas propuestas alternativas para transformar el estado actual de las cosas. Por eso no puede desentenderse de lo ocurra en el seno del PSOE. Le va mucho en ello.

La victoria de Amir Peretz se basó en las ansias de la militancia laborista en diferenciarse de sus adversarios del Likud. Pero sobre todo, fue consecuencia de su alianza con los movimientos sociales por la paz en Palestina y de los sectores sindicalistas. Y en Israel era mucho más difícil que en Tenerife.
Publicado por ubara @ 21:11  | opinión
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