Lunes, 16 de enero de 2006
Canarias 7:
El peri?dico 'El D?a', referencia del insularismo tinerfe?o m?s recalcitrante, dio ayer un paso que obliga a reflexionar sobre la responsabilidad de los medios de comunicaci?n. En su editorial, el citado rotativo plantea abiertamente que el nombre de Gran Canaria ha de ser modificado, de tal manera que desaparezca el adjetivo Gran, y recomienda aprovechar la revisi?n del Estatuto de Autonom?a, que ahora se debate en ponencia parlamentaria para introducir tal variaci?n. Para sorpresa de propios y extra?os, El D?a admite desconocer si hay justificaci?n hist?rica para el citado nombre, como tampoco la hay para el cambio que propone, y todo lo envuelve en los t?rminos ya habituales de desprecio a Gran Canaria, sus instituciones, sus pol?ticos y empresarios y, en conjunto, sus ciudadanos.
La libertad de expresi?n y de opini?n, que son pieza b?sica para el funcionamiento de un sistema democr?tico, tropiezan aqu? con la historia, el sentido com?n y, como se apuntaba al principio, la responsabilidad. No es de recibo que una cabecera con tanta relevancia social haga llegar a sus lectores propuestas tan peregrinas que encajan mejor en una inocentada o en la letra de una murga carnavalera. Pero ni es 28 de diciembre ni estamos en Carnavales: vivimos en una Canarias que mira at?nita c?mo las propuestas de consolidaci?n regional tropiezan sistem?ticamente con el af?n de algunos de reescribir la historia, utilizando para ello los renglones torcidos de una visi?n maniquea de las islas, fomentando el ego?smo y aplaudiendo el odio al que vive enfrente.
En principio, se podr?a argumentar que estamos ante una exageraci?n m?s de ese insularismo ultramontano que cada domingo busca en Gran Canaria la causa de todos los males de Tenerife. Sin embargo, no hay que olvidar el contexto en que se produce este pronunciamiento y los silencios que lo acompa?an. El D?a quiere reducir a Gran Canaria en la misma legislatura en que el Gobierno de Canarias, con su presidente Ad?n Mart?n a la cabeza y su partido (Coalici?n Canaria) como soporte ideol?gico, fij? como objetivo central de su mandato la desaparici?n de esas fronteras mentales entre las Islas. ?Es as? como interpreta Tenerife esa Canarias unida que nos ha de hacer fuertes para defender los intereses de todos en el contexto nacional e internacional? ?Es ?ste el balance de dos a?os de pedagog?a de Ad?n Mart?n sobre la conveniencia de creer en la regi?n? ?Refleja El D?a el sentir mayoritario de ATI?
Gran Canaria no puede permanecer muda ante esa falta de respeto. Lo mismo cabr?a decir de Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro. E incluso de Tenerife si ma?ana llegase alguien que plantease volver a las cuevas de los guanches o instaurar el culto al Teide como asignatura obligatoria en las aulas. Y esa mudez no es de recibo, sobre todo, en un Gobierno que -ahora m?s que nunca, por la abrumadora mayor?a de ATI en su composici?n- debe demostrar que cree en la regi?n y que profesa esa creencia de palabra y de acci?n. Su silencio hasta la fecha ha sido probablemente el caldo de cultivo de estos excesos de El D?a. ?O acaso no es silencio sino complicidad?
Publicado por ubara @ 16:17  | opini?n
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