miércoles, 18 de enero de 2006
"El Parlamento canario no es democrático"
Antonio Francisco Canales Serrano, profesor de la Universidad de La Laguna, es experto en Historia Contemporánea, en la España del siglo XX y en Nacionalismos. Afirma que la reforma del sistema electoral canario podría erradicar el pleito insular, un problema que paraliza la administración y que en su opinión genera, sobre todo, la clase política.
-¿Se provoca gratuitamente la discusión sobre la relevancia de unas y otras islas?
-En el pleito insular el nombre es lo de menos. La discusión sobre quién tiene la supremacía seguirá vigente a no ser que los ciudadanos consigamos situar en la agenda política otro tema que no sea el debate sobre los intereses de unos y otros. Además, nunca son los intereses de unos y de otros. La Isla no tiene intereses, son algunos los que los tienen. Quizá la reforma electoral sea una de las vías para acabar con este debate. Hay que lograr que lo que son debates territoriales, donde hay ciudades y núcleos económicos de igual solvencia y equivalencia, no se trasladen al marco político. Nuestro problema es que todo esto atraviesa a los partidos políticos de arriba a abajo y se traduce directamente en el Parlamento.
-Entonces, el origen está en la clase política.
-Detrás de todo esto, de cómo el pleito llega a la gente para que se movilice, como sucedió con la ULPGC, hay intereses económicos, políticos y mediáticos. Como comunidad tenemos un problema o una virtud: contamos con dos centros económicos. Entonces, no existe una serie de medios de comunicación hegemónicos. La gente prefiere interesarse por las informaciones de su territorio. Si seguimos la vía de medir qué se invierte en una y otra isla, muy lejos no vamos. Habría que darle un tirón de orejas a la clase política para que olvidara este tema.
-¿Cómo se podría lograr?
-Hay que pactar algún plan de desarrollo del territorio que diga, por ejemplo, que cada comunidad con 20.000 habitantes tiene derecho a un instituto, a esta o aquella infraestructura. No creo necesario que exista un partido tinerfeño, o una representación especial en el Parlamento, desproporcionada, de las islas menores, para asegurar, por ejemplo, que esas islas reciban inversión pública.
-Entonces, esas islas...
-La constitución del Parlamento de Canarias lo configura como una cámara representativa, pero no democrática, donde hay una distorsión muy fuerte entre la validez del voto de cada canario según donde viva. Esto favorece la proliferación de partidos insularistas. Si a La Laguna, por ejemplo, le dieran 5 diputados, acabaría por formar un grupo. Con la reforma electoral, ya sea creando una circunscripción única para la mitad u otras fórmulas, se podría establecer una representación política parlamentaria en la que no se vote en función de si eres de La Laguna, Tenerife, Gran Canaria u otro sitio, sino del proyecto que hay para Canarias. La cuestión sería, por ejemplo, si El Hierro o Fuerteventura, si no contaran con esa representación desproporcionada, iban a ser avasalladas. No creo que sea así porque, por la misma regla de tres, deberíamos darle a Garachico 5 diputados.
-¿Tan raro es el sistema canario?
-Nuestro sistema electoral recuerda mucho a los sistemas previos a la democratización de Gran Bretaña. La reforma electoral del siglo XIX en ese país estableció distritos con una proporción entre diputados y población, con zonas rurales que elegían tantos diputados como Londres, los "burgos podridos", y eso es lo que nos pasa a nosotros. El 85% de la población vive en Gran Canaria y Tenerife, pero sólo elige la mitad del Parlamento, dando un poder de maniobra importante a las élites que representan a las poblaciones menores en número en detrimento de las mayores, que además se niegan a coordinarse en opciones más generales.
-Usted cree que se podría establecer el número de habitantes por Isla para medir y priorizar en las inversiones.
-Se pueden establecer claramente criterios para la inversión, pero sólo si conseguimos salir del debate actual, porque, ¿qué hay detrás de todo esto? Pues una economía muy débil donde la inversión estatal es muy importante. La actividad económica de cada isla o determinados sectores de cada una de ellas se juegan mucho.
-¿Esto podría cambiar?
-No soy muy optimista. Fíjese si es difícil que en la práctica el PP se ha convertido en el partido de Gran Canaria. Es muy difícil que actúe como referencia canaria y no como isleña, así como CC se está replegando sobre ATI como representante de Tenerife. Es contradictorio: Soria se ha convertido en la voz de Gran Canaria siendo una apuesta estatal. La reforma del sistema electoral es fundamental para acabar con todo este debate.
Publicado por ubara @ 12:39  | Canarias
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