Lunes, 13 de febrero de 2006
JUSTO FERN?NDEZ RODR?GUEZ

La presentacion de un recurso contencioso administrativo por la celebraci?n del Carnaval en la zona centro de Santa Cruz, con la consiguiente agresi?n a la vida normal de los residentes de la zona, ha levantado toda clase de opiniones, demasiada manipulaci?n interesada y alg?n intento de incitaci?n chulesca, buscando r?ditos electorales. Se ha ridiculizado el n?mero de firmantes, en comparaci?n con la totalidad de los habitantes; se ha intentado enga?ar a los ciudadanos, diciendo que se quer?a terminar con los Carnavales; no se ha dudado en hacer creer que, detr?s de la reclamaci?n, hab?a "algo raro"; fing?an sorpresa, porque se reclamara, ante la Justicia sin haberlo hecho antes al Ayuntamiento; se ha hecho referencia a la importancia econ?mica y tur?stica de la celebraci?n del Carnaval que, junto a la "tradici?n", "la identidad" y "las prohibiciones del franquismo", han servido para argumentar, incluso, que el Carnaval se celebraba antes de que, muchos de los reclamantes, en alg?n caso sin partida de nacimiento chicharrera, vivieran all?.

Ninguno se ha molestado en hablar del Estado de Derecho, la legalidad vigente, los derechos constitucionales o la jurisprudencia nacional e internacional, del derecho humano al descanso. Se ha llegado, por alg?n cargo pol?tico, a incitar, sibilinamente, a una reacci?n de los carnavaleros contra los vecinos. Grabado y escrito est?. A esta labor se han aplicado con entusiasmo algunos comisionistas y chup?cteros del Carnaval, con micr?fono, pluma o c?mara.

S?lo pretendo con estas l?neas racionalizar el problema, desbaratar las mentiras y manipulaciones y encontrar el camino para una soluci?n aceptable, aunque sea en el tiempo.

Espa?a ocupa el segundo lugar, tras Jap?n, en el indeseable ranking de pa?ses m?s ruidosos del mundo. Alrededor del 70% de los espa?oles sufren niveles de ruido superiores a los 65 decibelios, el tope que los cient?ficos y expertos consideran inaceptable.

Nadie puede dudar de la falta de sensibilidad no s?lo de la Administraci?n, sea municipal, auton?mica o estatal, que no adopta medidas eficaces para combatirlo, sino de la propia sociedad, pese a que la Organizaci?n Mundial de la Salud, la CEE, la Agencia Federal de Medio Ambiente Alemana y el Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas de Espa?a, entre otros organismos, han declarado que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud, a corto plazo. Desde trastornos puramente fisiol?gicos, como la p?rdida progresiva de audici?n, hasta los psicol?gicos, al producir una irritaci?n y un cansancio que provocan disfunciones en la vida cotidiana (perturbaci?n del sue?o, estr?s, irritabilidad, disminuci?n de rendimiento y de la concentraci?n, agresividad, cansancio, dolor de cabeza, problemas de est?mago, alteraci?n de la tensi?n arterial y del ritmo card?aco, depresi?n del sistema inmunol?gico, vaso- contricci?n y agravamiento de estados depresivos. Los ni?os, las embarazadas, los enfermos y los ancianos son m?s sensibles al ruido que perturba su sue?o.

En los ?ltimos a?os, la utilizaci?n de grandes amplificadores de sonido, con desmesurada potencia, en bares, cafeter?as, kioscos o en fines de semana, fiestas patronales, ferias o Carnavales, en plazas y calles del centro de las ciudades, ocasiona serias molestias a los vecinos que, libremente, han decidido vivir en esas zonas, sin renunciar a la protecci?n de las leyes y de los tribunales, a los derechos individuales reconocidos en la Constituci?n y a no tener que sufrir la agresi?n del ruido incontrolado, en nombre de la tradici?n, la idiosincrasia o los intereses econ?micos de algunos, utilizado todo electoralmente por los pol?ticos y convirtiendo el Estado de Derecho en una "rep?blica bananera".

No se puede afirmar, sin mentir, que nadie ha protestado por la insoportable agresi?n ac?stica. El 25 de febrero de 1996, hace diez a?os, DIARIO DE AVISOS publicaba un art?culo, titulado "Tengo derecho a dormir", cuyo autor coincide con quien firma este art?culo y del que extraer? algunos p?rrafos:

"Es imposible seguir intentando dormir. Son las seis de la ma?ana del s?bado y despu?s de batido el r?cord de vueltas en la cama, decido levantarme y ponerme a escribir. Desde el viernes 15, vengo sufriendo los rigores y molestias del injustificable volumen de los altavoces. En nueve dias, s?lo he podido dormir, normalmente, la noche del 22."

"Uno de los d?as, sin haber podido pegar un ojo, a las siete y media, me llamaron de la COPE, de Madrid, para iniciar la tertulia de ?La Ma?ana?, con Antonio Herrero, Ram?n Tamames, Juli?n Lago y Jes?s Cacho. Abr? una ventana, saqu? el tel?fono y toda Espa?a pudo o?r, en directo, el estruendo del Carnaval, que dej? asombrados a los tertulianos. Cuando nos desped?amos, hora y media despu?s, me pidieron que volviera a abrir la ventana. El asombro fue a?n mayor. Todo segu?a igual."

"D?as despu?s de finalizado el Carnaval, encontr? en el buz?n una carta del alcalde, Miguel Zerolo. En su texto, explicaba que se ?iban a sentar las bases de una nueva etapa la que la diversi?n y descanso sean verdaderamente compatibles?. Y a?ad?a: "En nuestro empe?o de proteger en mayor medida el derecho al descanso de los vecinos de la zona baja de la ciudad, este a?o hemos trasladado al Centro Internacional de Ferias todo lo referido a los concursos del Carnaval, medida, esta ?ltima que espero de coraz?n les haya servido para preservar su tranquilidad".

"Es de agradecer el inter?s del se?or Zerolo por la tranquilidad de los vecinos"… "Pero no son los concursos de murgas, comparsas, rondallas o la elecci?n de la Reina del Carnaval, lo que m?s molesta a quienes viven en "la zona baja de la ciudad".

"A casi todos nos gusta el Carnaval"... "Pero, el Carnaval chicharrero no pierde un ?tomo de su espectacularidad, ni de su expresi?n popular, si se obligara a bajar los decibelios de los altavoces instalados en coches y chiringuitos; se situaran en las proximidades del muelle y avenida mar?tima, donde no vive nadie, o se fijara una hora prudente para suprimir la m?sica".

En estos diez a?os, la situaci?n ha empeorado. Se han duplicado los coches, camiones, kioskos y chiringuitos, y triplicado el n?mero y potencia de sus altavoces, que intentan atraer clientes o bailarines, a base de elevar, al maximo el sonido de m?sicas distintas, que producen un estruendo insoportable, durante ocho, nueve, diez o doce horas seguidas, seg?n el d?a, sin que se haya tomado medida eficaz alguna, en defensa del leg?timo derecho de los vecinos a descansar.
Publicado por ubara @ 10:17  | opini?n
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