Martes, 14 de febrero de 2006

Jos? A. Alem?n


Los ?ticos tratan de circunscribir la trama e?lica al PP y a Gran Canaria. Lo que vale en la vertiente judicial, no en la pol?tica. Porque, para empezar, no exime a Ad?n Mart?n de su responsabilidad in vigilando que del pacto CC-PP derivara el reparto del poder que dio a Soria una presidencia paralela. Fue un error que m?s bien agrava la responsabilidad Ad?n al desentenderse de las consejer?as del PP.

La existencia de dos gobiernos, por as? decir, no puede negarse. La proclam? Soria con su torpe prepotencia y el propio Ad?n la explicit?, recuerden, cuando las licencias de los cinco nuevos casinos en la provincia oriental: preguntado por ellas, contest? el presidente que eran ?cosa de Las Palmas?; a pesar de que la autorizaci?n fue por acuerdo del Gobierno: olvid? que el art?culo 19.1 del Estatuto de Autonom?a establece la responsabilidad solidaria del Gobierno. El esc?ndalo e?lico, lo miren como lo miren, es fruto de esa dejaci?n o desentendimiento pactado.

Tambi?n olvid? Ad?n que, adem?s de presidente del Gobierno, lo es de la Comunidad Aut?noma. Lo que le confiere un liderazgo que trasciende las meras funciones ejecutivas. Estaba obligado, por ejemplo, a llamar al orden al r?gimen pol?tico-empresarial ante la alarma social latente que la trama e?lica vino a justificar de sobra. Y no lo hizo.

Estaba obligado, Ad?n, a tomar en consideraci?n actuaciones nada claras, como la misma denuncia e?lica, pero las descalific? sin hacerles caso. Estaba obligado, en fin, a atender el clamor por el cese antes y con tiempo de Arn?iz en el puerto de La Luz; a disipar la atm?sfera viciada de la C?mara de Comercio grancanaria, que igual acaba en Anticorrupci?n; a aleccionar a su gente para que no suene tan c?nico eso del ?exquisito equilibrio?; a guardar ciertas normas no escritas que aconsejan no nombrar para cargos a personas de la familia; a condenar las listas negras de empresas; a aclarar, de una vez, el caso Amor?s; a investirse de la autoridad moral e institucional para exigir explicaciones de la conducta de Domingo Gonz?lez Arroyo, visto que el PP le r?e las gracias: el marqu?s es referente negativo de Canarias en el exterior en perjuicio de la Comunidad.

El listado de los casos y situaciones en los que Ad?n no actu? o dej? pudrirse revelan que no ha ejercido de presidente de la Comunidad Aut?noma. Y como jefe del Gobierno no ha impedido el empeoramiento de los recelos interinsulares. Hasta el extremo de que su inacci?n en Gran Canaria la consideran algunos deliberada para que empeore cuanto dependa del Gobierno. Al margen de que ?ste sea mero juicio de intenciones, lo cierto es que hay conflictos en Gran Canaria que el Gobierno ha prolongado no haciendo nada, con lo que agrav? el da?o. La demora del cese de Arn?iz prolong? una gesti?n que puede acabar en la Fiscal?a y dej? gravemente tocado el Puerto de La Luz; Su?rez Gil ha descoyuntado a la C?mara de Comercio y creado un ambiente irrespirable y no prevalece contra ?l la manipulaci?n de los censos. Son dos ejemplos, pero hay m?s.

El esc?ndalo e?lico, insisto, no es un caso puntual ni casual: es correlato de un contexto pol?tico al que no es ajeno el Gobierno. Esto merece, cuando menos, una reflexi?n que, por supuesto, no espero de los pol?ticos.
Publicado por ubara @ 12:41
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