Profesores, alumnos y personal de administración y servicios (PAS) de la Universidad de La Laguna se han puesto "por primera vez" de acuerdo para convocar un paro conjunto docente y laboral, y una concentración frente a la Consejería de Educación en Santa Cruz, el día 9 de mayo. Esta manifestación tiene como finalidad "salir al paso frente a la situación de acoso ejercida por la Consejería de Educación, y por consiguiente del Gobierno de Canarias, contra la Universidad de La Laguna", señaló ayer en rueda de prensa el representante de la Junta del Personal Docente e Investigador de la Universidad de La Laguna, Vicente Hernández.
En su opinión, "el deterioro de la vida académica que se está produciendo en esta Universidad depende directamente de las políticas del Gobierno de Canarias". La Junta de Personal asegura que "el paro del día 9 será un aviso para que el Ejecutivo autónomo entienda la necesidad imperante de la puesta en marcha de una ley de financiación de la educación superior, y hacer entender al consejero de Educación que aún se está a tiempo de reconducir esta situación". A partir de ese día, indicó Hernández, la responsabilidad de lo que pase en los ámbitos Universitarios será solo responsabilidad de la Consejería.
Cuando fue preguntado por el estado de la negocicación, Hernández afirmó que "se está mareando la perdiz", refiriéndose a la reunión de la semana pasada entre los rectores y el consejero de Educación, y que de ella "no se ha sacado nada, sino que se cae una y otra vez en la demagogia".
La jornada de huelga del día 9 ha sido interpuesta por tres grupos: profesores, alumnos y personal de administración y servicio. En nombre de estos últimos, Blas Parrilla aseguró que "ha llegado el momento de decir algo frente al grave acoso que se está ejerciendo contra la institución lagunera". El representante afrirmó que es inaudito que el contrato programa "no se haya retomado desde que se expiró el anterior documento en 2004". Parrilla indicó que esto no sólo afecta a la vida académica sino también a los edificios, infraestructuras, y al personal no docente que trabaja en las Facultades".
Por parte de los alumnos, la portavoz del Sindicato de Estudiantes Canarios, Estrella Monterrey, coincidió con profesores y PAS en que las políticas de la Consejería son actualmente preocupantes, y argumentó que "aún habiendo crecido el producto interior bruto en la Comunidad no ha crecido la inversión en educación, por lo que la Universidad sufre un proceso de estrangulación que la ha llevado a estar bajo mínimos".
Según el sindicato, esta situación ha conducido a la institución a encontrarse en una pésima situación que "salta a la vista con edificios en mal estado, goteras", etcétera. Monterrey afirmó que las tasas en La Laguna siguen siendo elevadas y que la política de becas "es insuficiente y mal gestionada", y que debido a todos estos condicionantes la ULL se está convirtiendo en una "universidad elitizada, abierta a la privatización y no implicada con la sociedad canaria".
Por otro lado, representando al Comité de Estudiantes Carlos Morilla coincidió en que los derroteros de la Universidad se guian por "directices mercantilizadoras" y aseguró que la política de becas de la Consejería es "insuficiente e ineficaz".
Por último los convocantes concluyeron que es un "dislate intentar creer que en Canarias haya dos universidades clónicas y mellizas" y que esta intención de comparar los dos centros no conduce a ningún lado.