Ricardo Melchior es sin duda, acaso por su origen alemán, el político más listo que hay en Tenerife. Él sabía, cuando le puso un sueldo y un coche oficial a Ángel Llanos, que no sólo iba a quitarse de encima cualquier planteamiento crítico por parte del PePe en el Cabildo sino que, además, los tendría un día sí y otro también arrastrados en la defensa de determinadas decisiones políticas que hasta al propio Ricardo Melchior le da vergüenza defender de esa manera, porque tiene datos suficientes como para saber que esos planteamientos a favor del cemento y del piche, que tienen que salir adelante porque hay muchos intereses de peso en juego para los mismos de siempre, son una desvergüenza y no se sostienen con argumento sólido alguno.
Y es que, con su mayoría absoluta, Melchior podría haber gobernado a su antojo sin ponerle un sueldo -con nuestro dinero evidentemente- a la marioneta del Llanos. Pero Melchior sabe que untándole el beso a estos individuos y haciéndoles creer que pintan algo, puede gobernar más a su antojo todavía. Él sabe que no tienen ideología ni nada que se le parezca -como le ocurre a él mismo-, que da lo mismo que los echen del Gobierno de Canarias o los humillen no dejándoles entrar a la comisiones de gobierno, jamás renunciarán a la tetita aunque tengan que arrastrarse como las lagartijas. Es más, no sólo carecen de dignidad alguna, sino que para hacer méritos no salen del periódico o de las tertulias en todo el día acusando e insultando a cualquier colectivo, o lo que sea, que se manifieste crítico con alguna decisión del gobierno de Melchior. Sea la que sea, da igual, el que sea crítico con alguna decisión del grupo de gobierno del Cabildo -al que él no pertenece-, o del Gobierno de Canarias, del que han echado a su partido como agua sucia, sufrirá las iras de Ángel Llanos, del que cabría esperar que, a estas alturas, se fuese distanciando un poco de la política de Melchior para tener algo que contarle a los electores dentro de un año, pero el tipo piensa aguantar hasta el último día y hasta la última hora por si Melchior se mosquea y le pone en la puta calle.
Pero lo más tremendo, lo que mejor ha puesto en evidencia la herencia fascista de estos personajes, es su actitud hacia los colectivos ciudadanos a los que descalifican como los del "no a todo". El PePe, en cambio, es el del "sí a todo" allí donde trincan algo: La Laguna, Santa Cruz, Cabildo... Donde ya no trincan, como en el Gobierno de Canarias, van más allá del "no a todo" y adoptan una actitud virulenta hacia las decisiones que ellos mismos apoyaron hace apenas unos meses, cuando formaban parte del Gobierno. Pero a nivel estatal, en el Congreso de los Diputados, se han constituido hasta en plataforma ciudadana para atacar todas y cada una de las decisiones del gobierno del ZP. La última, en un hecho sin precedentes en estado democrático alguno, es que el líder del PePe, que dispone de 146 diputados para presentar cuantas iniciativas legislativas se le pongan en el culo, se ha presentado con unos tremendos cajones frente a esa institución con firmas para una iniciativa legislativa popular, apoderándose de un derecho que la Constitución de 1978 preveía para que los colectivos ciudadanos, sin representación parlamentaria, pudiesen presentar propuestas legislativas a las cámaras. Evidentemente a ningún redactor de la Carta Magna se le pasó por la cabeza que ningún partido político, representado con 148 diputados en el Congreso, utilizase -con dinero público y movilizando recursos de todas y cada una de las administraciones en las que gobiernan- se presentase delante de la puerta del Congreso con un montón de cajones donde se podía leer: "Todos tenemos derecho a opinar".
Por lo que podemos ver en Tenerife, cuando ellos utilizan esa primera persona del plural parece ser que se refieren a que ELLOS son los que tienen derecho a opinar. No creen en que "todos tienen derecho a opinar" o, por lo menos, los colectivos ciudadanos no. En Tenerife cuando ellos dicen "tenemos derecho a opinar" se refieren a ellos mismos y, cómo no, a los piratas del cemento que los financian.
Este sinvergüenza político, que ha propuesto -nada menos- que se inicien, con urgencia, las obras del crimen de Granadilla por si resulta que Comisión Europea considera que son ilegales, con arreglo a la legislación comunitaria, a la que está sujeta España como estado miembro, tiene la desfachatez de llamar "antisistema" al que, de momento, lo que ha propuesto es que se cumpla la Ley de forma absolutamente pacífica, por los cauces democráticamente establecidos en el ordenamiento que entre todos nos hemos dado. Y es que, en todo caso, si ser antisistema -según este individuo- es ponerle algún "pero" a estos golfos, ser antisistema en Tenerife hoy por hoy es sencillamente creer en la Democracia y en el estado de derecho.
Ricardo Melchior es nuestro ídolo, como estratega político no hay quien le gane. Él sabe que dándole cancha a individuos como éstos los ciudadanos le verán a él como el mayor de los demócratas y como hombre de consenso. Y mucha gente saldrá corriendo a votarle por si especimenes de esta calaña alcanzan algún día algo de poder real en este isla. Como para echarse a correr.
Foro contra la Incineración.