Mi?rcoles, 10 de mayo de 2006
Jose A. Alem?n


No me parece mal, bonito fuera, que se procese a polic?as por detenci?n ilegal y que la Justicia dicte sentencia condenatoria con razonable celeridad. Sin embargo, la cosa mosquea por lo excepcional. Detenciones al menos discutibles se producen en Espa?a con m?s frecuencia de la debida sin consecuencias para los polic?as. Incluso se han alegado a veces conveniencias de Estado para no proceder contra ellos, a fin de no desmoralizarlos, pobrecitos.

Se sabe de detenciones ilegales de j?venes que protestan, de sindicalistas poco homologados, de huelguistas, de vecinos hasta las narices del abandono de sus barrios, de gente en general que se pronuncia con vehemencia pol?ticamente incorrecta, sin que los polic?as o los guardias civiles implicados sufran mayores consecuencias o ninguna. Es lo habitual. Lo nuestro. Lo que nos va.

Por eso mosquean las excepciones. Como la dura condena de la Audiencia de Madrid a los polic?as que detuvieron a los agresores de Jos? Bono, ex ministro de Defensa, durante una manifestaci?n convocada por la Asociaci?n de V?ctimas del Terrorismo. Los hechos son de enero de 2005, los detenidos eran militantes del PP y la sentencia fue hecha p?blica el lunes pasado, al a?o y pico de los sucesos. Llama la atenci?n, les dije, el celo del magistrado movido por razones que desconozco aunque sean obvias.

Pudiera ocurrir, no digo que no, que los dos militantes del PP ilegalmente detenidos no fueran los autores de la agresi?n a Bono, a pesar de los videos inculpatorios. Pero tambi?n es posible que darle para el pelo a un ministro psocialista tenga bonificaci?n, no s? si me entienden; que haya una especie de tarjeta plus por cascarle a los usurpadores de un poder que, seg?n dispuso Dios al crear el Universo, es propiedad de la derecha como todo el mundo sabe. De lo que deduzco que el carn? del PP autoriza a sus titulares a hacer el gamberro si con ello favorecen la causa.

Esto sugiere la sentencia; por su excepcional rapidez y su no menos excepcional dureza con miembros de los cuerpos de la seguridad del Estado a los que se tiende, por lo general, a justificar o eximir de culpa si las v?ctimas de sus presuntos excesos son vulgares mataos. Ya ni recuerdo, por ejemplo, el nombre del pueblo en que un ciudadano entr? en el cuartelillo a formular una protesta de tr?fico y lo sacaron con los pies por delante. Lo que trat? de explicarse porque era un tipo fortach?n que iba forrado de coca hasta las cejas.

Rajoy llevar? el asunto al Congreso para sus cosas de ?l. Utilizar? pol?ticamente el fallo judicial; lo que es l?gico, consecuente y dir?a que hasta obligado al tratarse, en efecto, de una sentencia pol?tica: el PP no hace sino colocar la sentencia en el lugar que le corresponde y en eso nada tengo que decir.
Publicado por ubara @ 20:00  | opini?n
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