domingo, 28 de mayo de 2006
Una vieja nave, situada en suelo urbano y donde antiguamente se instaló la fábrica de Embutidos Juanito, al comienzo de la carretera de La Esperanza, ha sido ocupada por la empresa de mantenimiento de carreteras Villar desde hace algunos años. Desde entonces una auténtica pesadilla es la que viven los vecinos que no han comprado sus casas en terreno industrial, sino supuestamente en una zona residencial donde, entre otras cosas, se supone el derecho al descanso nocturno.

Villar, empresa foránea que ingresa anualmente millones de euros de su contrato con el Cabildo, así como de construcción de señalizaciones, obras menores, etc., ha conseguido un auténtico chollo con esta nave, que en su día cayó en desgracia debido a los problemas judiciales de sus anteriores propietarios y, ni cortos ni perezosos, se instalaron allí, en zona urbana, llevando a cabo una actividad molesta y clasificada, toda vez que durante las 24 horas del día se realizan allí operaciones de carga y descarga, relevos de servicios, manejo de combustibles, pinturas y venenos que utilizan para fumigar indiscriminadamente los bordes de las carreteras -de lo que un día de estos les contaremos algo más-. Por eso, y por la avaricia que mueve a estas grandes empresas, no han buscado unas instalaciones adecuadas, con accesos seguros, en un polígono industrial, donde único tienen cabida este tipo de indotaciones. Eso es caro, más barato es joderle la vida a muchos vecinos que, con la llegada del verano, no pueden dejar abierta la ventana por la noche, porque lo más normal es que te despierte una grúa o un camión cargando materiales a las dos o a las cuatro de la mañana.

Esta es la manera cómo funcionamos aquí, si esto lo hace cualquier desgraciado le viene la Guardia Civil y le levanta los pies del suelo. Pero con una empresa poderosa e influyente se han topado los vecinos de la zona de La Mina, dentro del municipio de La Laguna. Jodido lo tienen para que alguien atienda las múltiples denuncias que han presentado durante años, pese a que, a simple vista, la razón en sus quejas no tiene vuelta de hoja.


A continuación, algunas fotos de la zona en cuestión:


Actividades nocturnas de la empresa.


Llenado de bidones de combustibles directamente del camión.


La salida de la instalación, hacia la carretera de La Esperanza, no tiene seguridad
alguna, se encuentra entre una curva y un cambio de rasante sin visibilidad. Los centenares de vehículos, que a todas horas del día y de la noche salen de la instalación representan un riesgo gravísimo para en tráfico y generalmente, como se observa, se saltan la línea continua con el peligro añadido que ello represente. Lo de la infracción es lo de menos, éstos, como se dedican a la conservación y supuestamente a velar por la seguridad de nuestras carreteras, seguramente están exentos de cumplir con la normativa de tráfico, entre otras. Se supone, porque así funcionan las cosas en las repúblicas bananeras como ésta.



Un trabajador succiona con la boca el producto del depósito.



La manipulación de productos peligrosos se realizan en unas condiciones deplorables.



Tráfico incesante de camiones que, en estos últimos días, están acumulando
escombros en la zona
Publicado por ubara @ 16:09  | Islas
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