Lo de La Gomera y la gestión de los residuos no tiene nombre. Muy felices se las prometían los gomeros con su nuevo "complejo ambiental", en El Revolcadero, pero la realidad ha sido muy distinta. No sólo no han mejorado sustancialmente las cosas sino que ahora sí se que encuentran metidos en un fregado de muy difícil solución.
Y es que el carísimo vertedero, que ha destruido ya un espacio de gran valor dentro del cauce de un barranco, ya no sirve absolutamente para nada, se lo han cargado debido a una nefasta gestión que es lo único que explica que en menos de un año haya ardido dos veces. Eso implica, nada más y nada menos, que uno de los elementos básicos de un vertedero como es la impermeabilización del vaso, mediante láminas artificiales, haya quedado inservible por el efecto del calor generado en esos dos incidentes, con lo cual ese espacio ha pasado de ser un supuesto vertedero controlado a convertirse en un riesgo ambiental evidente, acaso más peligroso que los deferentes vertederos incontrolados que originaron que la Unión Europea multara a España por la gestión de la basura en La Gomera hace unos años.
Pero lo peor del caso, lo que realmente resulta desesperanzador, es que La Gomera es una isla que produce relativamente poca cantidad de residuos y donde un plan, medianamente sensato, podría conseguir que esa isla aprovechase al máximo la materia orgánica y recuperase altos porcentajes de residuos sin necesidad, prácticamente, de vertederos. El Gobierno de Canarias y el Cabildo han demostrado que son incapaces de gestionar correctamente un vertedero, que están incumpliendo la legislación europea y que no tienen el más mínimo interés en solucionar las cosas. ¿Por qué?, pues porque si esa basura la tapasen correctamente, como marca la Ley, todos los días, ese tipo de incendios serían prácticamente imposibles.
Foro contra la incineración - Tenerife