Lunes, 26 de junio de 2006
Domingo Gar? Hayek *

La pregunta que planteo en este art?culo no va a ir acompa?ada de respuesta. Es una pregunta que quiere ser una exclamaci?n. Una petici?n, si se quiere, para poner freno al fascismo que ya est? aqu?. Los delitos de opini?n son castigados por el c?digo penal espa?ol. Vemos, de hecho, que se castiga a personas por delitos de opini?n. El art?culo 510 del C?digo Penal vigente establece que: "1.Los que provocaren a la discriminaci?n, al odio o a la violencia...por motivos racistas...u otros referentes a la ideolog?a...ser?n castigados con la pena de prisi?n...2. Ser?n castigados con la misma pena los que...difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relaci?n a su ideolog?a...la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza". Todos estos supuestos los podemos leer d?a tras d?a en El D?a.

La ignorancia hist?rica, el desconocimiento de la geopol?tica, la incultura geogr?fica no son excusas v?lidas para justificar conductas claramente punibles por las leyes. Se supone que lo que caracteriza al estado de derecho, seg?n nos dicen con mucha asiduidad, es que nadie est? por encima de la ley. Imagino que tampoco residuales grupos de presi?n.
?C?mo se tolera entonces la campa?a racista que El D?a ha emprendido?

Para tranquilidad de qui?n deba de tomar cartas en el asunto, un consejo: no tenga miedo. Nadie saldr? en defensa de El D?a. Ese peri?dico no es m?s que un eco del pasado. Su representaci?n en el mercado period?stico es el producto de una inercia hist?rica, y nadie se rasgar? las vestiduras porque la justicia act?e en contra de ?l.

Antes de la campa?a xen?foba contra los africanos, ya hab?a argumentos para aplicarle los art?culos mentados del c?digo penal. Por ofensas graves a los grancanarios, por insultos despiadados a las personas que en esta Isla, o en otras, manifiestan posiciones ideol?gicas del desagrado de los editorialistas de esa hoja trasnochada.

Tambi?n es preciso recordarle a los partidos pol?ticos que es conveniente, algunas veces, enfrentarse a la realidad, y que un pu?ado de votos no debe de justificar el silencio ni el peloteo a personas o empresas -como es este el caso- que alientan el fascismo, y mucho menos, por supuesto, re?rle las gracias como demasiado a menudo ocurre aqu?, en esta Isla, en esta ciudad.

La responsabilidad pol?tica y tambi?n jur?dica en un estado democr?tico, conlleva el deber de velar para atajar las deformaciones sociales antes de que sea demasiado tarde. Si como vaticinan todos los expertos, el fen?meno migratorio no est? m?s que en su comienzo. Si, previsiblemente, en raz?n de ello, tenderemos paulatinamente a convertirnos en una sociedad mestiza, o criolla, como prefieran denominarla, no debemos permitir que un organismo enfermo, heredero de una tradici?n muerta, envenene al conjunto del cuerpo social.

Educar en la tolerancia y en los valores democr?ticos son funciones inexcusables de los medios de comunicaci?n de masas, y con m?s raz?n, y con mayor responsabilidad, deben actuar los medios que tienen una proyecci?n p?blica de largo alcance, "so pena de incurrir en el crimen c?vico" como escribiera hace m?s de un siglo ?mile Zola, cuando se dedic? a denunciar los mensajes racistas de la prensa francesa por el asunto Dreyfus. Como el racismo se maneja con constantes argumentales a lo largo del tiempo, tambi?n nos viene al caso la descripci?n que hizo Zola de los editorialistas de su ?poca para aplicarlos a estas circunstancias que hoy vivimos aqu?.

"?Qu? tristeza, estos polemistas de cerebros envejecidos, de agitadores dementes, de patriotas cortos de miras convertidos en dirigentes, cometiendo el m?s negro de los cr?menes, el de oscurecer la conciencia p?blica y extraviar a todo un pueblo!...Llegar? la hora de las responsabilidades y ser? preciso ajustar cuentas con esta prensa inmunda que nos deshonra ante los ojos del mundo".

?Habr? que esperar a que comiencen los pogromos para que se alcen las voces de condena? Confiemos en que no. Estamos a tiempo de proclamar un Yo acuso colectivo, que sirva de aviso para el racismo que anida entre nosotros. Para dejarle claro a sus instigadores, que no vamos a tolerar en esta Isla que alienten las bajas pasiones de las que son portadores.

Como las leyes est?n hechas para que sean cumplidas, no hay m?s que redundar en la idea: c?mplase la ley. Dura lex, sed lex.


* Domingo Gar? Hayek es doctor en Historia por la Universidad de Barcelona y profesor titular del Departamento de Historia de la Universidad de La Laguna. Es autor, entre otras obras, de 'Historia del Movimiento Canarias Libre 1960-1962', 'Historia del Nacionalismo Canario' y 'El Retorno a la Polis. Democracia directa y ciudadan?a'. Ha participado como ponente en m?s de una veintena de congresos cient?ficos de ?mbito internacional y publicado decenas de art?culos en revistas cient?ficas de diversos paises.
Publicado por ubara @ 17:06  | opini?n
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