viernes, 28 de julio de 2006
En la tarde de este jueves los trillizos que gobiernan el Ayuntamiento de La Laguna, junto con militares y algún que otro cura, recorrieron la calle del Agua, en el casco de La Laguna, portando el trapo que rememora la conquista de Canarias. Pa que te jodas.



Francamente pasé, junto con un amigo, a ver el ambiente porque por la noche había que ir también a la manifestación contra la ocupación de El Líbano por el ejército de Israel y contra la situación de exterminio al que está sometido el pueblo palestino. Que, tal y como están las cosas, nos parecía prioritario apoyar la protesta contra ese genocidio. Al fin y la cabo el otro, el nuestro, ocurrió hace 500 años.

Pero cuando contemplamos la violencia con la que la policía del PSOE se ensañaba con algunos jóvenes amigos de Azarug, que intentaban manifestar pacíficamente -como siempre- su protesta contra aquel acto indigno para cualquier pueblo que se precie, no nos quedó más remedio que perdernos la manifestación de Santa Cruz y dedicarnos a tomar imágenes del auténtico estado de sitio al que se había sometido la policía a la ciudad de Aguere, impidiendo el tránsito de todo el mundo a las inmediaciones de la calle del Agua.

Pero por lo que nunca habíamos pasado, ni pensábamos pasar a estas alturas de la muerte del Generalísimo, fue por la agresión injustificable a la que me sometieron cinco policías nacionales, alguno de ellos totalmente desfigurado que, alegando que le había hecho una foto directa me arrinconaron, me identificaron y me obligaron a mostrarle las últimas fotos que había hecho. Yo les advertía que no tenía ninguna foto directa de ningún policía y que si eso fuese así podría tratarse de un delito y que lo que correspondía es que me detuviesen.

Pero no, ellos estaban empeñados en ver las fotos, cosa que yo no suelo hacer en la cámara y no estoy muy práctico, ante lo que se desesperaban hasta el punto que pretendieron retirarme la cámara, a lo que me negué. Pero entre una cosa y la otra, un 'sin ver las cosas' comenzó a borrar las últimas fotos apretando como un loco el botón de la papelera. El hombre, mientras yo le pedía insistentemente que no hiciera eso, se dedicaba a llamarme ignorante por no saber utilizar mi cámara, cosa que es verdad. Ahora, la ignorancia de estos individuos, de comportamiento salvaje en ocasiones, pasa de castaño oscuro desde el momento en que no entienden que las fotos digitales borradas se pueden recuperar con un sencillo programita. Se tarda un rato, pero se recuperan tal cual.

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Publicado por ubara @ 22:33
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