martes, 01 de agosto de 2006
Adrián Alemán de Armas

Tiempo de prórroga
No siempre el poder tiene la razón. El poder hace las leyes, las publica y las aplica. Tampoco, siempre, los ciudadanos tienen la razón, pero sin embargo tiene la potestad de vigilar, controlar, instar, aplaudir y criticar las decisiones, las voluntades, los errores, las meteduras de pata, las altanerías, las prepotencias, las arrogancias, las amenazas, las petulancias, las sinrazones, los malos rollos, las persecuciones, los mobing e incluso los desprecios que en ocasiones lanzan algunos políticos impresentables a sus funcionarios, a sus asesores, a sus aduladores, a sus “negros”, e incluso al público en general que goza y disfruta de sus displicencias en cadencias de cuatro años.

Pepe Castellano junto a Ramón Pérez Almodóvar, elaboraron durante un largo período una serie de artículos que fueron publicando en el digital “Canarias Ahora” y que terminaron formando libro, después de casi tres años, bajo el título “El paraíso según Adán”. Estamos hablando de dos profesionales con cabezas bien amuebladas, uno doctor en Historia, otro Licenciado en Ciencias de la Información, cada uno con la formación política que mejor han considerado, con la capacidad legal que la Constitución les ha dado y con la libertad de pensamiento para ejercer libremente su opinión coherente, individual, en consonancia con las leyes del Estado de Derecho.

Durante los últimos veinticinco años, más o menos, hemos tenido la oportunidad de ejercer unos el poder y otros la ciudadanía. Los poderosos han llegado a sus cargos aupados en los medios de comunicación que transmitían sus mensajes, sus opiniones, sus ocurrencias, sus aciertos e incluso sus errores. Y nunca pasaba esencialmente nada de particular. Hasta que llegan a ostentar el poder casi omnímodo en Canarias, Tenerife, Santa Cruz, La Laguna y también Tegueste, Tacoronte, El Sauzal y un largo etc. Parece que esto les ha dado patente de corzo y se consideran ciegamente adorados, profundamente endiosados y equívocamente respetados. Ellos olvidan que los ciudadanos han de ser gobernados con rigor, respetados con honor y protegidos con pudor, con el rigor, con el honor y con el pudor que se merece cualquier ser humano en una sociedad respetada y respetable.

Si los políticos actuales convivieron como ciudadanos en un estado de libertades absolutas, como gobernantes tienen el deber de ejercer, como lo ejercieron con ellos, cuando se crearon aquellas libertades de las que ellos mismos se sirvieron para ahora llegar a construir un estado regional absolutista y perverso.

Como ciudadano libre, asistí el domingo a un acto donde se pedía la libertad de expresión, a pesar de que sabía que esa libertad está consagrada en la Constitución que yo sí voté. Desde el Gobierno de Canarias y desde el Cabildo Insular de Tenerife han de saber que se está atentando a un derecho constitucional. Eso lo saben los políticos y los cargos intermedios, entre ellos los responsables de comunicación de los gabinetes respectivos y esencialmente los que presiden las instituciones respectivas. Obren en consecuencia y no tapen las bocas de quienes ejercen un derecho y cumplen con sus deberes profesionales. Busquen a los responsables de tamañas manipulaciones y ganen, si pueden, las próximas elecciones con honestidad.
Publicado por ubara @ 22:15
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