Las autoridades y empresarios del archipiélago quieren introducir el Gas Natural Licuado (GNL) en las islas, vendiéndolo como un producto limpio, revolucionario, ecológico y que solucionará los problemas de Canarias. En este artículo, intentaremos adentrarnos en este mundo, conocer la opinión de científicos, técnicos, entendidos en el tema, colectivos y perjudicados por el GNL, y conocer en definitiva si Canarias realmente necesitan esta fuente de energía o si hay algo detrás de este deseo insaciable de introducir este recurso energético.
¿Qué es el Gas Natural Licuado? El gas natural extraído de los yacimientos, es un producto incoloro e inodoro, no tóxico y más ligero que el aire. Procede de la descomposición de los sedimentos de materia orgánica atrapada entre estratos rocosos y es una mezcla de hidrocarburos ligeros en la que el metano (CH4) se encuentra en grandes proporciones, acompañado de otros hidrocarburos y gases cuya concentración depende de la localización del yacimiento. El gas natural es una energía que por sus precios competitivos y su eficiencia como combustible, permite alcanzar considerables economías a sus utilizadores. De todos los combustibles fósiles, el GNL es el menos tóxico. Su uso está extendido para calefacción, grandes industrias y producción de electricidad.
El Gobierno de Canarias y la empresa GASCAN, filial de UNELCO-ENDESA, quieren introducir el GNL como combustible para las Centrales Térmicas de ciclo combinado de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) y Granadilla de Abona (Tenerife). Para ello el gobierno y esta empresa han decidido instalar plantas de regasificación para lo cual amplían el puerto grancanario de Arinaga, y proyectan construir un puerto para el atraque y descarga de barcos gaseros en la costa de Granadilla.
¿No es contaminante el GNL?. La Plataforma canaria contra el Gas Natural, argumenta los inconvenientes del uso de esta energía. Se dice que el gas natural emite un 40% menos de CO2 que el carbón, y 33% menos que el petróleo, pero tratan de ocultar que a pesar de eso es responsable de emisiones cada vez mayores, porque es preciso quemar casi el triple de gas que de fuel para producir 1 Mw. de energía. Y que su aporte a la contaminación por este gas invernadero está aumentando, porque su utilización está aumentando rápidamente en Europa (y especialmente el estado español) y los Estados Unidos.
Por otra parte, el METANO, el componente principal del GNL es también un gas responsable de efecto invernadero, solo que 21 veces más potente que el propio CO2. A lo largo de todo el proceso de licuefacción, regasificación, transporte y combustión del gas, se emite una cantidad muy importante de este nocivo gas metano. Todo el proceso de producción y transporte de GNL a las plantas regasificadoras es altamente contaminante: esto incluye la extracción del gas de la tierra, su procesamiento, su transporte a través de gaseoductos, que se ha demostrado que registran considerables pérdidas, su congelación hasta los -161 grados centígrados, embarcándolo a través de alta mar en grandes buques cisternas, y la regasificación, para convertirlo otra vez en gas natural.
Pero también, uno de los grandes inconvenientes, es que además el uso intensivo de este combustible hace que los sistemas energéticos basados en él sean muy ineficientes, por las grandes pérdidas que se registran en toda la red de gasoductos y centrales, como han comprobado las autoridades en materia de energía de la USA (y eso ocurre en el país que inició históricamente la explotación del gas natural y cuyas compañías tienen una enorme experiencia en este negocio. Por ejemplo, la empresa que era responsable de la planta de licuefacción argelina que saltó por los aires, era nada menos que Halliburton, la firma del actual vicepresidente Cheney, y poco tiempo antes había certificado la seguridad de las instalaciones).
Lo que es peor aún, alrededor del 20% del gas se consume solamente en las propias operaciones de licuado, transporte y regasificación. Esto obliga a una importación cada vez mayor de este combustible que no puede ayudar en nada al desarrollo económico, sino sólo a la cuenta de resultados de las corporaciones gaseras.
Por otra parte, las instalaciones de extracción, licuefacción y los enormes gasoductos, están destruyendo algunos de los más delicados hábitats aborígenes y ecosistemas más frágiles y de mayor valor de todo el mundo, sobre todo en Amazonia, Rusia, el centro de Asia y Extremo Oriente: las Islas Sajalín, de Rusia; Camisea, en Perú; Tangguh, en Indonesia... Y es lo que puede ocurrir en Granadilla, que se destruya una zona de gran importancia ecológica, para construir un macro puerto, que para la descarga de gas es totalmente innecesario, ya que hay otros métodos menos drástico, por ejemplo, por medio de un punto de descarga alejado de la costa y sin necesidad de construir ni líneas de atraques ni diques, los llamados off-shore. Incluso, es totalmente viable la implantación de una regasificadora fuera de la costa, tal y como se acaba de inaugurar en Livorno, Italia.
De la dependencia a este recurso energético y del riesgo que existe, Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona, hace la siguiente disertación:“No cabe duda, que el riesgo de depender de una fuente de energía no producida en el lugar es grande, y de hecho se pudo comprobar el pasado año, cuando se produjo un corte del suministro de gas natural a centrales eléctricas y empresas a causa de una avería en el gasoducto Magreb-Europa. En España, más del 93% de la energía que se consume proviene del gas natural, petróleo, carbón o de energía nuclear. Solo un discreto 6,6% proviene de las energías renovables e hidráulicas. Esto hace que el país dependa casi exclusivamente de la importación de combustibles fósiles, y esto entraña graves riesgos y consecuencias sobre todo en una economía tan delicada como la occidental. El caso es que la demanda española de petróleo y gas no para de crecer, por ejemplo, en el 2003, el consumo de gas aumentó un 13,3% con respecto al año anterior. Todo apunta a que la dependencia de las importaciones de gas y petróleo se agravará en el futuro, por eso, los planes de España y de buena parte del resto del planeta es reducir porcentualmente esta dependencia del exterior.”
Por otra parte, Antonio Castellano, ex-Presidente de Unelco-Endesa y máximo conocedor del campo energético en las islas, realiza una serie apuntes de tipo técnicos-estructurales, por los cuales, la introducción del gas natural en Canarias, resultaría inviable. Estos son;
- El suministro por gaseoductos y de forma gaseosa desde Marruecos u otro país africano, es algo imposible porque no hay superficies planas entre las islas para instalarlos. Las únicas islas entrelazadas son Lanzarote y Fuerteventura.
-Se necesitaría una industria potente que demande este tipo de gas, hecho del que Canarias carece. La industria Hotelera en las islas no es lo suficientemente potente para demandar el gas en sus complejos.
-Debe haber una demanda de calefacción. Los únicos lugares que podrían demandarlas estarían por encima de la cota 900, donde se sitúa el 3,4 % de la población insular, y además se necesitaría una gran inversión para instalar los gaseoductos por los barrancos y laderas inclinadas. Algo totalmente inviable.
-Debe haber una demanda doméstica. Las Normas Subsidiarias Actuales de los Municipios no recogen que se deban dejar la preinstalación de estos conductos dentro de las viviendas. Otro gran contratiempo.
Además, Antonio Castellano considera que es inviable económicamente porque el período de amortización está comprendido entre 20 y 30 años con lo cual no genera los beneficios que se debería esperar. Si no hay otras alternativas, en caso de una crisis energética, la potencia de las centrales no podrá cubrir las demandas y no seremos capaces de soportarla debido que en estos últimos diez años, la demanda energética ha aumentado entre un 9% y un 10%.
También hay que apuntar la peligrosidad que tendría los gasoductos en las islas, ya que la temperatura media de la tierra en Canarias y la salinidad del terreno hacen que sea mucho más difícil la implantación de gaseoductos debido a que estos factores influyen en el crecimiento de bacterias que deterioran cualquier revestimiento.
Se debe apostar por la energía solar, ya que en Canarias "nos sobra el Sol", La instalación de placas solares ó fotovoltaicas en las viviendas unifamiliares y edificios, es una buena medida. Se puede llegar a ahorrar unos 845 Euros de pago de la luz, solamente con las placas solares para el calentamiento del agua. Se debe fructificar y mucho, el régimen continúo de vientos alisios sobre canarias, y apostar del mismo modo por la energía eólica. Se debe apostar por la implantación de aerogeneradores, y una alternativa posible como son los parques marítimos de energía eólica como ya lo están haciendo en países como Dinamarca e Irlanda. Se debe apostar por la implantación de nuevas depuradoras en toda la isla y sistemas de desalación natural, y no seguir desaprovechando la poca agua que nos queda en las presas, embalses y acuíferos. En definitiva, Canarias se halla en unas condiciones más que privilegiadas para autoabastecerse de la energía alternativa y no contaminante. Canarias debería dar paso al desarrollo de las energías renovables, ya que hay un enorme potencial para ello, como apunta el Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna Federico Aguilera Klink; “las islas podrían ser punteras en energías alternativas y gestión del agua”.
Seguir dependiendo de la importación de combustible fósil, y en especial del GNL, sería hipotecar la seguridad y estabilidad de nuestra economía y bienestar. También es muy relevante el daño que este combustible de origen fósil puede causar a la tierra, ya sea por su contribución al efecto invernadero y calentamiento de la tierra, o por la destrucción de espacios naturales y en algunos casos protegidos, como puede ocurrir en Tenerife. Por esta razón, y atendiendo a los numerosos argumentos, la introducción del GNL en Canarias y las consecuentes construcciones de grandes puertos y plantas regasificadora, atiende mas a los intereses económicos personales y a la especulación con dinero público, que a la de aportar a Canarias una fuente de energía alternativa y eficaz.