El valor del suelo en Tenerife sube. No sólo en cuanto al coste catastral y la creciente edificación, sino también por el incremento y explotación de canteras de picón en los últimos años. Si el pasado lunes, los vecinos de El Sobradillo y el grupo de Los Verdes en el municipio de El Rosario presentaban alegaciones al avance del Plan Parcial para la Explotación de Áridos, también están presentes en las hemerotecas los problemas que algunas canteras de picón han ocasionado en la Isla (uno de los más llamativos ha sido el de las extracciones de Güímar).
El área metropolitana se encuentra en uno de esos ejes en los que sus antiguos volcanes podrían desaparecer, a pesar de llevarse consigo modelos de vida y hasta cambios en el clima, como se ha reconocido en Talavera. Otro de los casos es el de Birmagen denunciado en varias ocasiones por Los Verdes. Los vecinos del lugar aseguran que "era la montaña más bonita de la zona y ahora parece sólo una muela".
Un poco más allá y en la costa de Santa Cruz, la cantera de Jagua está en trámites de modificar su perfil. El objetivo es sacar picón para la marina deportiva de San Andrés. Los papeles se tramitan. A pesar de no contar con la aprobación definitiva, una contrata metió la pala por el barranco de Cueva Bermeja con el fin de comenzar a sacar picón. El proyecto de San Andrés está aprobado y se utilizarán cuatro millones de metros cúbicos para hacer los rellenos. La zona en la que se intervendrá está en el Parque Rural de Anaga y cuenta con una buena representación de tabaibales y flora autóctona de costa.
Protesta
Ante estas iniciativas, los vecinos han iniciado movilizaciones y protestas. Las administraciones locales e insular aseguran que depende de la Dirección General de Minas de la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias. También es cierto, que las licencias deben contar con el visto bueno de los ayuntamientos. Los planes generales recogen en muchos casos las desapariciones y afecciones de los volcanes: tal es el caso de Santa Cruz que califica la zona de Talavera y Jagua como puntos de extracción.
Un asunto al que nadie parece mirar es que detrás de cada piconera hay uno o varios propietarios que viven de lo que se saca de la montaña (es decir, hacen negocio) y que, a pesar de tener que restaurar el lugar, no siempre se vela porque lo hagan.
Los Verdes en El Rosario han presentado numerosas denuncias en defensa de la montaña de Birmagen, la última el 30 de diciembre del pasado año, cuando las palas, de manera ilegal, se apropiaban de un trozo más de uno de los puntos señeros de la geografía rosariera. El PSOEy el Grupo Mixto en Santa Cruz también se oponen a este despropósito. Consideran que no se pueden agotar los recursos, que no se deben cambiar los paisajes. Mientras, el tiempo pasa.
Diario de Avisos.