Martes, 05 de septiembre de 2006
La Fiesta del Charco, en La Aldea de San Nicol?s, en el oeste De Gran Canaria. Archipi?lago Canario. Noroeste de ?frica. (2)

El CENTINELA

"...en tal depravada diversi?n..." (Obispo Francisco Delgado Venegas)

Por Jose Almeida Afonso

Pues como les dec?a, este a?o de 1776 -indefectiblemete irremediable-- nos viene a muchxs aldeanxs a la mente sobre todo en el mes de septiembre; y m?s concretamente cada 11 de septiembre, que es cuando lxs aldenxs celebramos La fiesta del Charco -una especie de celebraci?n comunitaria- y que ha ido evoluvionando hasta la forma que nos es familiar en la actualidad.

El tal Obispo Francisco Delgado Venegas, informado sobre c?mo se relacionaban hombres y mujeres cuando La Fiesta del Charco, intent? desvirtuar uno de los ritos o celebraciones m?s ancentrales de lxs canarixs que sobrevivieron a la voraz, sangrienta y terrible Conquista y poestrior Colonizaci?n. En este documento del Obispo Francisco Delgado Venegas podemos leer: " La riqueza que daba el agua era tan grande y celebrada que en un momento lleg? a conocerse como la "fiesta de la embarbasc?", aunque m?s tarde tomar?a su actual nombre.

Esta fiesta adquiri? un tono tan l?dico y desenfadado, que el obispo Francisco Delgado Venegas, en visita pastoral a La Aldea el 23 de agosto de 1776, cort? con un mandato episcopal, que caracteriz? la modalidad t?pica de lo que hoy es la "fiesta del Charco". Despu?s de este mandato, lxs aldeanxs para estar seguros de no caer en penas can?nigas, comenzaron a arrojarse al Charco vestidos y con zapatos. El decreto -ordenado por el obispo Venegas- es digno de reproducir en parte por lo aberrante y oscurantista de su contenido.

Este ven?a a decir que "hall?ndose su Itma. Informado del desorden que siempre ha avido en este lugar quando se celebra la embarbasca o fiesta del Charco; que est? donde dicen la mar ciega, ech?ndose en ?l hombres y mujeres casi desnudos, olvidando con las obligaciones de cristiano, aquel pudor y verg?enza, natural de todo racional, pecando mortalmente ?en tal depravada diversi?n,` no s?lo todos los que se echan al Charco, sino tambi?n aquellos que sabi?ndose fr?giles y en peligro pr?ximo de caer en alguna tentaci?n se hallan presentes, por lo que siendo preciso de dar una providencia que corte este abuso perjudicial a las buenas costumbres".

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La pena para los que incurrieran "en tan depravada diversi?n" era de "quatro" ducados de multa y de quince d?as de c?rcel. A?n as?, la fiesta del Charco nunca perdi? su lado l?dico y desenfadado. Si no lean lo que le escrib?a Grau Bassas a un amigo el 18 de septiembre de 1887, un siglo despu?s del famoso decreto episcopal:
".Pues siendo al d?a siguiente la Fiesta del Charco deb?a asistir a ella. No puede Vd. Imaginarse nada m?s original que esa fiesta digna bajo todos los conceptos de ser presenciada tanto por gente estudiosa como por diletantes.
All? encontrar? Vd. el tipo canario puro en la gran mayor?a de los concursantes entregadxs a la expansi?n m?s sensual inimaginable. Las mujeres, en las cuales se conservan m?s pronunciados los caracteres de la raza, bailan y cantan, corren y luchan con verdadero frenes? y los alegres alaridos y los sones y la m?s espont?nea expansi?n no cesa hasta las tres de la tarde en que el alcalde da la voz de ?al charco!".
Con anticipaci?n hombres y mujeres provistos cada cual de sus arreos (cestos, guelderas, pedazos de red, etc.), se hayan preparados en la orilla y cuando suena la deseada voz todos se precipitan al agua con sus correspondientes chismes y no se preocupan de otra cosa que de recoger abundante pesca, de modo que el imprudente compa?ero o la inesperada piedra del fondo hacen perder el equilibrio a pesacadorxs tomando posiciones muy art?sticas, s?, pero que no permite la iglesia y ense?ando cosas que no son para ser vistas". ("?Oh se?or, bien sabes que la ?nica forma de vencer las tentaciones es entreg?ndose dulce e incoentemente a su encanto", que escribiera un escritor ingl?s all? por el siglo XIX.)

"Estos percances -contin?a la carta de Grau Bassas-- producen en el p?blico estrepitosos aplausos y este jaleo sigue en aquellos organismos de bronce hasta que la noche no permite ver m?s y se retiran a sus casas cantando y sonando guitarras, corriendo y gritando como locos. ?Cree Vd. que a descansar? No se?or, a fre?r el producto de su pesca y a continuar el baile y el jaleo; esta gente tiene algo de demonio por lo incansable. Yo sal? loco."

* ***

El "esp?ritu" l?dico, desenfadado, festivo no ha podido ser desterrado de esta celebaraci?n despu?s de casi seiscientos a?os de cruenta, voraz, infame colonizaci?n.Lxs aldeanxs -as? como muchos canarixs de todos los puntos de la geograf?a archipiel?gica- seguimos homenajeando la memoria de nuestros antepasados cada 11 de septiembre.

Para lxs canarixs que no hayan disfrutado, vivido, gozado de la "Fiesta del Charco", que no se lo piensen dos veces y se acerquen este a?o, el 11 de septiembre -una fecha tan significativa en muchos sentidos (La propia Fiesta del Charco, el cumplea?os de mi madre, el perverso y terrible golpe de estado y asesinato de Salvador Allende en Chile, y algo de la ca?da de gemelas torres en N.Y.-, a conocerla en vivo y en directo.
Est?n avisados con una semanita de antelaci?n para que programen su agenda. No se arrepentir?n. Y en cualquier caso estrenan la nueva carretera desde Agaete al Risco, que seg?n mi opini?n es una gozada y as? deber?an continuar desde el Risco a La Aldea y no tocar ni un berol, ni tan siquiera una seca haulaga. Pero ya sabemos de los tremendos intereses econ?micos que hay detr?s de cada gran obra de envergadura. Pero lo que siempre decimos: que lo intuimos pero no tenemos pruebas. Y a?n teni?ndolas la mayor?a de las veces se terminana saliendo con la suya: es decir quedan impunes de cualquier presunto delito. Que vayan aprovechando que el chollo se les va a ir terminando m?s pronto que tarde. El que avisa no es traidor es un avisador.


Artevirgo. La Aldea. Canarias a domingo 3 de septiembre de 2006-09-05
Publicado por ubara @ 12:14
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