domingo, 08 de octubre de 2006
Rumen Sosa


Memorable fue el acto de esta sábado pasado 30 de septiembre en Las Palmas de Gran Canaria donde el presidente cabildicio José Manuel Soria llevó a cabo su capricho de erigir una bandera millonaria financiada con dinero público de todos los grancanarios. Según sus palabras se trata de un "homenaje a Gran Canaria", y nos preguntamos la inmensa mayoría de los grancanarios ¿no sería un mayor homenaje dedicar esos 60 millones de las antiguas pesetas a paliar las sangrantes deficiencias de infraestructuras sociales? ¿De qué nos vale un trapo gigante cuando seguimos soportando no solo en Gran Canaria, sino en todo nuestro país canario records estatales de paro, bajos sueldos, cesta de la compra más cara, mayores deficiencias sanitarias, fracaso escolar etc.?


Hay que ser muy ingenuo a mi juicio, para seguir pensando a estas alturas de la película que el acto de el señor Soria es inocente amor a nuestra isla. Parece más relacionado con su interés de potenciar el insularismo ciego como último remedio desesperado de despistar acerca de su pésima gestión, ya que la historia no deja de demostrar que el insularismo es una herramienta política utilizada por todos aquellos que les interesa dividir al pueblo canario.


Está claro que cada uno defiende el estandarte que le conviene, y el señor José Manuel Soria como el resto de la clase política canaria y la oligarquía canaria, que en Canarias es casi lo mismo, defienden insignias con escudos coloniales alejados de la propia cultura isleña, y más ligados a los vínculos de dependencia que les ha proporcionado desde el siglo XV su estatus privilegiado. Pero por suerte, existe ya una bandera desde 1964 surgida del mismo pueblo canario para el pueblo canario. Si, una bandera que no tiene que ser ni constitucional ni ondear en mástiles multimillonarios para ser la de que verdad se identifica la mayoría del pueblo canario. La bandera que "los de siempre" temen, aborrecen, algunos intentando manipularla mientras que hace pocos años la perseguían, y como no, el ejemplo de la extrema derecha española (Partido Popular) que siente verdadero terror ante las gloriosas siete estrellas verdes.


Así lo expresó su portavoz el Señor Soria este sábado, que embriagado en cólera y odio, en referencia a la multitud de banderas nacionales canarias, portadas por los manifestantes como símbolo de unidad canaria frente al insularismo españolista, al carácter "terrorista e independentista" (como si las dos cosas fueran lo mismo) de la bandera canaria de siete estrellas por ser la "bandera del MPAIAC". Este señor aún ignora que ya han pasado casi dos décadas de que el MPAIAC abandonara la lucha armada, aunque al parecer aún tiene metido el "terror" en el cuerpo. Además de esto casualmente, esta bandera "terrorista" cada vez está más extendida desde que fuera creada por militantes del MPAIAC en 1964 ante la inexistencia de ninguna bandera canaria hasta la fecha.


Es más, este 22 de octubre, como cada año, le rendiremos a nuestra bandera nacional canaria un homenaje por su 42º Aniversario, un reconocimiento que no necesita de miles de euros robados al pueblo para rendirle los honores que se merece como única bandera del pueblo canario. Para ello solo necesitamos un acto que sirva para promocionar nuestra machacada identidad y cultura y a la vez reivindicar la memoria histórica en torno a nuestra enseña nacional. Soria nos perdone este acto "terrorista".


Pero no todo es malo, al menos el bigotito criollo se quedó solito homenajeándose a si mismo, y nosotros, los ciudadanos con un mínimo de conciencia y compromiso, ya seamos nacionalistas y gente de izquierdas en general o con un mínimo de sensibilidad social les empañamos el protocolo y le recordamos viejas pesadillas de Soria con el MPAIAC, todo un honor sinceramente.



Rumen Sosa
Publicado por ubara @ 8:30  | Canarias
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