'Cada loco con su tema', así se podría definir el resultado de la manifestación patrocinada por Zerolo, alentada por el grupo 'El Día' y su línea editorial racista y xenófoba de los últimos meses y aderezada con el apoyo directo de partidos políticos como el CCN, el PNC o Democracia Nacional que, asombrosamente, en ocasiones han parecido hasta más moderados que todos los anteriores.
Si hubiese que pagar los gastos de la organización de este despropósito, teniendo en cuenta las horas de radio, de televisión, las páginas y páginas en 'El Día' -incluidas las cuatro o cinco portadas, algunas de ellas falsas como en la que aseguraban que los inmigrantes se habían sumado a una manifestación contra los inmigrantes, que hemos tenido que soportar esta última semana- probablemente estaríamos hablando de más de un millón de euros. Eso supondría que convencer a cada uno de los manifestantes ha costado del orden de 50.000 pesetas por barba, siendo muy generosos en cuanto al número de asistentes.
Todo, absolutamente todo, subvencionado directa o indirectamente con dinero público. Y los que rogábamos a las alturas porque no se nos hiciese pasar a los canarios por semejante vergüenza, de haberse cumplido las previsiones de los organizadores de superar ampliamente los 100.000 manifestantes, nos sentimos bastante satisfechos de lo ocurrido. Independientemente de que, si todas esas personas comulgasen con la criminal línea editorial de periódico 'El Día', continúa siendo una multitud de gente en la que ha engendrado una semilla extremadamente peligrosa.
Pero en realidad allí había de todo. Lo pudimos comprobar. Desde los que no soportan a los canarios retornados de Venezuela -que sí que consumen muchos recursos sanitarios por tratarse en gran parte de HERMANOS NUESTROS de edad avanzada en gran parte-, hasta los que tienen un vecino inmigrante que les pone la música alta. Estaban independentistas junto con colectivos neonazis. Militantes del CCN o del PNC a los que se les pasó lista uno por uno, con el cuño correspondiente. La UNIPOL en peso paseándose entre los manifestantes para evitar que alguno gritara ¡fuera negros!. A uno que se le ocurrió gritar ¡independencia! casi lo escachan porque le cayeron media docena arriba.
La manifestación resultó gris, triste, sin pancartas más que las de los partidos políticos -a los de Democracia Nacional se la mamó la policía cuando iban llegando al final, aunque nadie sabe por qué dado que decía exactamente lo mismo que las tres o cuatro más que habían, entre ellas la de cabecera. Ni Braulio, ni Chago Melián, ni Los Sabandeños... con los que los organizadores dejaron caer que contarían, se les vio por ningún sitio. Las 700 asociaciones vecinales, que según 'El Día' iban a estar presentes, ni se las vio ni se las conoce.
Ninguna consigna, pancarta ni nada que hiciera referencia a la raíz del problema, el impresionante proceso especulativo y urbanizador en el que nos han metido los mismos que organizaban la manifestación o sus jefes, que es lo mismo. Todo contra el inmigrante, como el culpable de todos y cada uno de nuestros males. En fin, que el que quiera ver una manifestación llena de colorido, alegre, de ilusión, convocada mediante cartelería hecha a mano, sin un duro, con un hermetismo casi total de los medios de comunicación -sobre todo del grupo 'El Día'-; que acuda el próximo sábado, 18 de noviembre, a la que organiza Asamblea por Tenerife poniendo en cuestión la raíz última, y casi exclusiva, del problema: Un modelo de desarrollo disparatado que hace que una isla como Tenerife, que tiene en torno a 900.000 habitantes, disponga de suelo urbanizable ya hoy en día para meter nada menos que a cuatro millones de personas.
Para algunos, sin embargo, el problema es que entre esos cuatro millones de habitantes en los que nos podrían poner estos planes del Cabildo, ayuntamientos y Gobierno de Canarias, se nos metan unas decenas de miles de negros. Pero, curiosamente, se pasean por la calles con una gran pancarta diciendo que no son racistas. Lo que hay que ver.
Foro contra la incineraci{on de Tenerife