Jueves, 02 de noviembre de 2006
Jos? A. Alem?n


Un lector piensa que ayer formul? una regla de tres por la que ser?an xen?fobos los pa?ses que controlan sus fronteras y las leyes de Extranjer?a. No creo que la exactitud matem?tica sea de aplicaci?n a este tipo de temas, relacionados con la variedad de sentimientos, ideolog?as e intereses de cada cual. Desde luego, no admiten la regla de tres que pretende el lector.



Creo que la xenofobia es de los asuntos en que conviene insistir. Aclarar? como punto de partida que no califiqu? de xen?foba la manifestaci?n santacrucera del domingo; s?lo indiqu? que as? se empieza. Si nos atenemos a experiencias de otros pueblos, el peligro de deriva xenof?bica es real; y carece de rigor que de su se?alamiento se infiera, por regla de tres ya digo, la calificaci?n de xen?fobos para los controles de frontera y las leyes de Extranjer?a. Tanto los unos como las otras lo ser?n o no seg?n su contenido normativo y la aplicaci?n que se haga, no por el mero hecho de que existan.

Claro que los controles en islas han de ser m?s estrictos. Es una obviedad en la que no me extender? porque prefiero hablar del verdadero efecto llamada, que es, para m? y en nuestro caso, el modelo de desarrollo que el Gobierno canario mantiene y promueve.

Es dif?cil explicarse en tan poco espacio; pero imaginen una localidad de 200 habitantes a la que, de pronto, se le vienen encima inversionistas poderosos a construir sobre la marcha tropecientas mil camas, la tira de hoteles, campos de golf y dem?s. Los vecinos no re?nen mano de obra suficiente y cualificada para construir ni para trabajar en los nuevos establecimientos. Hay que traerla de fuera como sea (la ilegal es m?s barata) para un proyecto que, en t?rminos de desarrollo sostenible y equilibrado, no aprovecha y s? perjudica a los doscientos vecinos.

Dicho a la pata llana, esa din?mica dispar? la inmigraci?n a escala insular y regional. Esto es tan sabido desde hace tanto que resulta chocante (y sospechoso) que venga a darse la voz de alarma a la llegada de los cayucos que podr? desbordar las posibilidades asistenciales y de acogida, pero no incide en las consecuencias demogr?ficas de la inmigraci?n. A la tentaci?n xen?foba puede unirse la racista, qu? quieren.

No he visto movilizaci?n contra ese modelo de desarrollo del Gobierno para el que, f?jense lo que les digo, ser?a contraproducente el control riguroso de fronteras. De ah? que la vigilancia no sea esmerada.

Miren a Fuerteventura. Los majoreros y su cultura comienzan a ser relegados. Se avis? de que pod?a ocurrir sin que los mandarines movieran un dedo.

Pero en eso no reparan los manifestantes y sus mentores cazavotos que tratan ahora de convertir a los inmigrantes y a los cayuqueros en chivos no s?lo expiatorios sino explicatorios.

No hace falta decirles que no es una regla de tres.




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Publicado por ubara @ 18:42  | opini?n
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