miércoles, 22 de noviembre de 2006
Nosotros no es que seamos expertos en nada, pero la determinación que hemos detectado -en el casi centenar de vecinos de Tacoronte que este martes han constituido la Plataforma en Defensa de la Costa Tacoronte-Acentejo- a fin de parar las intenciones de unos cuantos, los de siempre, en plantarles en las inmediaciones de la Playa de la Arena -nada menos que en el Paisaje Protegido de Costa de Acentejo (T-36)- un inmenso y magestuoso puerto deportivo privado; nos hace pensar que los que tienen la pretensión de cargarse ese espacio costero de altísimo valor para sus negocios lo van a tener bastante jodido. Afortunadamente.

El pasado 3 de noviembre la Viceconsejería de Infraestructuras y Planificación del Gobierno de Canarias publicaba un misterioso anuncio la información pública -que nunca es pública para el que tiene un trabajo y no puede ir a ver los proyectos- referente a "la concesión administrativa para la construcción y explotación de un puerto deportivo Parque Marítimo Guayonje en Mesa del Mar en la Costa de Tacoronte (Tenerife)". El proyectito constaría de 520 atraques, miles de metros de planta alojativa, unas 250 plazas de aparcamiento, restaurantes, cafeterías, un balneario, provisión de combustible a los barcos, un muro exterior de protección con la altura de un edificio de una o dos plantas.

Hace unos años, como hace unos días se ha hecho con los vecinos de Rojas en El Sauzal, echaron a muchas personas de esa costa, de sus casetas y sus cuevas, porque supuestamente la costa es un bien público y nadie tiene derecho a apropiarse del dominio marítimo terrestre. Eso, al menos, fue lo que se les dijo a los vecinos que, en este caso, lo aceptaron con resignación por el maravilloso discurso que les vendió el gobierno socialista de entonces, con reubicaciones incluidas que nunca llegaron. Pues cuando todavía está caliente, en muchos vecinos, el dolor de aquel desalojo nos venimos a enterar que un tal D. José A. Pérez Labajo pretende hacerse con todo para un negocio privado.

De dónde estará saliendo tanto dinero para tanta marina deportiva y puertos es un misterio, porque la calle cada día está peor. El otro día un italiano daba ciertas pistas que no sabemos si conducen a esto, pero seguro que, junto con el asunto de los impuestos no pagados de la RIC, nos ayudarían a explicar bastante este modelo disparatado de crecimiento en el que nos estamos metiendo. Bueno, en realidad estamos metidos ya hasta el mismísimo cogote.

Y nosotros no sabemos cuántas marinas deportivas caben en Tenerife ni, si como dijo un técnico municipal a los vecinos '¿hoy en día quién es el que no tiene un barquito?' -nosotros no, desde luego-. ¿Caben diez, veinte, doscientas...? ¿Para dos mil, para veinte mil o para doscientas mil embarcaciones de recreo? Ahora bien, lo que sí decimos desde nuestra modesta ignorancia, es que alguien debería sentarse en una mesa con unos planos y marcar con un lápiz qué coño es lo que queremos, a nivel general, para nuestras costas. Porque lo de Tacoronte, con esa monstruosidad en un espacio protegido es una barbaridad. Pero el problema es que Paulino quiere otra en El Sauzal -a un par de kilómetros-. Otros tres kilómetros más allá la quiere La Matanza, con lo que La Victoria no se querrá quedar por detrás. Y Santa Úrsula y La Orotava tendrán que meter su puertito deportivo por algún lado, desde luego que si dejan al de La Orotava hacer lo que tiene en mente con El Rincón el asunto está garantizado.

Pero es que El Puerto de La Cruz ya lo tiene en desarrollo y por ahí para allá hasta Buenavista del Norte más de lo mismo. Y hacia el otro lado Ana Oramas quiere un puerto medio comercial y de recreo nada menos que en Punta del Hidalgo para saltarnos a San Andrés y, francamente, todo esto parece más bien como si estuviésemos metidos en una especie de manicomio al que sólo le falta un techito.


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Publicado por Desconocido @ 11:15  | Islas
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