Mi?rcoles, 22 de noviembre de 2006
Eustaquio Villalba Moreno
A lo largo de la historia encontramos a instituciones y personas que se consideran depositarios de la verdad y, por tanto, con capacidad para distinguir -y condenar- a los equivocados que no asumen sus opiniones. No les hace falta argumentos para demostrar los ''errores'' de los falsos, porque ''su verdad'' no los requiere. Los ecologistas somos los principales afectados por esta nueva inquisici?n formada por algunos editorialistas, columnistas y articulistas de la prensa tinerfe?a; han convertido en un lugar com?n la existencia en Tenerife de falsos ecologistas y, como escribi? Jos? Carlos Alberto P?rez Andreu en Diario de Avisos: ''Lo digo en raz?n de que da toda la pinta de qui?n enarbola la bandera de la ecolog?a, lo verde, las entra?as del desarrollo sostenible o el amor a la naturaleza, entre otras cosas, realmente lo hace con un inter?s escondido y manipulador''.
Este p?rrafo es una perfecta expresi?n -y no me refiero a como est? escrito, aunque eso tambi?n sea significativo- de la carencia de argumentos, de la sustituci?n de los hechos por juicios de intenciones y descalificaciones personales. No les importa lo que dicen ni los datos que se aportan, solo les importa quienes son: ''una partida de hediondos con mal gusto que han destrozado fachadas...''.

Otra de las acusaciones a ''los ecologistas'' es de no ''acatar el sistema que entre todos hemos construido'', los antisistemas, pero no aportan nada que avale tan rotunda y grave afirmaci?n. Ejercer el derecho de manifestaci?n, hacer p?blicas las opiniones de los ciudadanos, debatir los problemas que afectan a la sociedad, entre los que se encuentran los derivados de la conservaci?n de nuestro patrimonio natural y cultural, es todo lo contrario, la reafirmaci?n del estado de derecho contemplado en la Constituci?n.

La descalificaci?n personal es recurrente: ''son pol?ticos fracasados que, sinceramente, en su pu?etera vida no han hecho nada por el medio ambiente que les rodea''. Ignora el se?or Alberto que hay muchos tipos de asociaciones ecologistas y, en la mayor?a de ellas es incompatible ser miembro de su Junta Directiva y presentarse a las elecciones. La asociaci?n de la que soy portavoz tiene unos estatutos que nos obliga a ser estrictamente apartidistas, pues ATAN no tiene color pol?tico, no es roja, pero tampoco verde o azul. Decir que los socios de ATAN no hemos hecho nada por el medio ambiente, s?lo se explica por la deliberada ignorancia de qui?n se cree en posesi?n de la verdad. No necesita informarse de los que hemos hecho en nuestros 34 a?os de existencia, si este se?or se hubiera molestado en visitar nuestra p?gina web, leer nuestros boletines o nuestros libros, es posible ?aunque no probable- que hubiera escrito esa falsedad que se contradice con los datos. Por cierto, ?qu? han hecho ellos por el ''medio ambiente que les rodea''?

Adem?s de pol?ticos fracasados, a las personas significadas del movimiento conservacionistas les atribuye manipular a la gente con ''grup?sculo (?) de desafortunadas quimeras de pseudos l?deres pol?ticos deseosos de acaparar el protagonismo social''. De nuevo juicio de intenciones y calificaciones sin argumentar. Ret?ricamente se pregunta ''?Qu? ocurre? ?Es que no hay otros temas por lo que preocuparse? ?Es que no han visto con el otro ojo como han crecido miles de edificaciones en la monta?a?''. La repuesta la tiene f?cil, s?lo tiene que informarse para poder opinar sin decir falsedades. ?Sabe usted cuantas denuncias ha puesto ATAN por estos temas y cuantas ha ganado en los juzgados?

Cuando dice que la democracia consiste en ''acatar las resoluciones dise?adas (?) al efecto'' se olvida que los ciudadanos y asociaciones, amparadas en el estado de derecho, pueden acudir a los tribunales para que estos se pronuncien; es la justicia a qui?n corresponde la ?ltima palabra cuando se trata de saber si se cumple la legalidad, no los ?rganos administrativos. Le recuerdo que tanto la construcci?n del dique de Garachico, la ampliaci?n del Puerto de Santa Cruz de La Palma o el puente sobre el barranco del R?o, fueron aprobados por todas las instituciones implicadas, pero ATAN recurri? a la justicia y nos dieron la raz?n: ambas obras se hicieron de manera ilegal. Es lo que estamos haciendo con el puerto de Granadilla, utilizar lar armas del estado de derecho y presentar ahora -que es cuando corresponde- la denuncia en los tribunales.

Negar la evidencia y descalificar al oponente no es la mejor manera de enfrentarse a los problemas. Al igual que una manifestaci?n no deja de existir porque un peri?dico no la incluya entre sus noticias, los argumentos y los datos no pierden validez por calificar de falsos a quienes los esgrimen. Seg?n esta gente, los ecologistas somos saboteadores sociales ?vidos de protagonismo social y, por si fuera poco, generosamente financiados por amarillos sanedrines que quieren arruinar a Tenerife (menos a nosotros, evidentemente). ?Qui?nes son los antisistema?

(*) Eustaquio Villalba es el portavoz de ATAN.
Publicado por ubara @ 11:18  | convocatorias
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