martes, 28 de noviembre de 2006
Rafael Morales


Las elecciones presidenciales en Ecuador otorgan la victoria a Rafael Correa y vuelve a dejar en la oposición al magnate bananero Álvaro Noboa. La diferencia de votos parece mucho mayor de la prevista. Hace unas semanas, las encuestas daban un triunfo escaso a Noboa o establecían un empate técnico. De poco le valió al multimillonario las amenazas de romper relaciones diplomáticas con Cuba y Venezuela o los ataques a Correa por sus relaciones amistosas con Hugo Chávez. El candidato de centro izquierda respondió así: ''¿Cuál es el problema? George Walker Bush es amigo de la familia Bin Laden. Cada uno es libre de elegir a sus amigos''.
El joven economista Correa recibirá empujones por todas partes. Tendrá en contra a Washington y a los ricos ecuatorianos, aunque también notará la presión de un país que durante los últimos años derrocó en las calles a varios presidentes. Los ecuatorianos no tumbaron un concepto económico, el neoliberalismo, sino que reaccionaron con firmeza contra los agentes gubernamentales de ese modelo agotado en América Latina. Por sus resultados los conocieron. El 60% de la población ecuatoriana vive pobre. Casi tres millones emigraron durante los últimos años, tantos que sus remesas de dinero constituyen el segundo ingreso del país tras la renta petrolera. La sustitución de la moneda nacional por el dólar hace seis años hundió al poder adquisitivo. La llamada canasta familiar podía cubrirse antes con el salario mínimo. Ahora, ese salario necesitaría multiplicarse casi por tres para adquirir la misma canasta...

El mismo Rafael Correa pudo plazos a algunos de sus retos. Probablemente, lo más urgente sea la convocatoria de elecciones a una Asamblea Constituyente, entre otras razones porque su Movimiento Alianza País carece de parlamentarios al no haber presentado candidatos en las últimas legislativas. Rechaza el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Y, en su lugar, propone la integración política, económica y monetaria de América Latina. Está en contra de la dolarización, pero la aceptará durante los próximos cuatro años. Pretende replantear los actuales acuerdos con las empresas petroleras privadas que expolian esa riqueza. Incluye en su programa la eventual moratoria de la deuda externa o nuevas negociaciones. Rechaza la presencia norteamericana en la base naval de Manta, aunque la soportará hasta 2009, cuando finalizará el acuerdo militar con Washington.

Los resultados de las elecciones han reactivado las esperanzas populares en un futuro mejor. Sin su movilización, el próximo presidente carecerá de espacio para aplicar sus promesas. Un proyecto claro en líneas generales aunque sin concreciones, tanto lo referido a la deuda externa como a los contratos petroleros o las medidas futuras destinadas a una nueva distribución de la riqueza. Cuando escribe, Rafael Correa también expone generalidades. En su artículo titulado ''Ecuador: otra economía es posible'', dice lo siguiente: ''Felizmente, después de un estruendoso fracaso, el ciclo neoliberal está llegando a su fin en América Latina, como lo demuestran los procesos de Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela (...). Ecuador y Latinoamérica deben buscar no sólo una nueva estrategia sino también una nueva noción de desarrollo...''. Ya veremos. Los ecuatorianos marcan siempre muy estrechamente a los presidentes que elige y Correa no será una excepción a esta regla.



rafaelmorales@canariasahora.com
Publicado por ubara @ 12:07  | Exterior
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