Martes, 26 de diciembre de 2006
Jos? A. Alem?n
Los estudiosos tienen, en general, un buen concepto de los mitos. Para Schelling, ?un pueblo existe s?lo en la medida en que se ha definido en relaci?n a su mitolog?a?. Muchos est?n de acuerdo con Barth en que el mito ?elimina el aislamiento [...], implanta la unanimidad? hasta convertirse, seg?n M. Sagrera, en ?la expresi?n cognoscitiva por excelencia de la unidad social?. Comparte esa idea incluso Huxley, que defini? c?nicamente la naci?n como ?una sociedad unida por un error com?n respecto de sus or?genes y una aversi?n com?n respecto de sus vecinos?.
Pero los mitos son como el colesterol: los hay buenos y malos. Y entre los segundos figuran los demonol?gicos, de los que el peor es el de la conspiraci?n mundial de los jud?os para hacerse con el planeta.

A escala isle?a, se aprecia en el entorno ?tico, por paralelismo, el culto al mito demonol?gico del perverso canari?n que conspira sin parar contra Tenerife a trav?s de un ?rgano secret?simo, al que llama ?Sanedr?n? por inequ?voca traslaci?n antisem?tica. Curiosamente, los ep?tetos dedicados a los jud?os (astutos, envidiosos, interesados, etc?tera) son los que aplica El D?a a los grancanarios demoniacos. Ah? se advierte el error y la aversi?n com?n de que hablaba Huxley.

Los mitos demonol?gicos buscan despertar querencias paranoicas. Justo lo que procura ATI al sostener que los implicados de Las Teresitas no lo son porque la fiscal Farn?s detectara determinadas circunstancias sino porque los perversos canariones, con L?pez Aguilar de gran rabino, la han instigado a allanar el camino para que Gran Canaria logre hacerse con la capital ?nica de Canarias. Lo han dicho, lo han escrito, lo estamos leyendo.

El pr?stamo de la demonolog?a antisemita a la causa ?tica se aprecia hasta en su literalidad. Los falsos Protocolos de los sabios de Sion se quedan chicos ante los del Sanedr?n de Vegueta de fines no por m?s modestos menos malvados.

Los mitos demonol?gico prosperan, sabr?n, cuando se necesita para explicar cambios y contratiempos o para difuminar los propios errores culpando a otros; al enemigo exterior: el canari?n en este caso. La pregunta ser?a qu? inquieta o qu? tratan de explicar los ?ticos con su denuncia de las maquinaciones canarionas.

Me da que son los nervios por la p?rdida no tanto de la impunidad, que tambi?n, como de la posibilidad de manipular a gusto el contenido de documentos (el escrito de la fiscal Farn?s mismanente), desde que Internet permite acceder a ellos directamente, sin intermediarios pol?ticos interesados. La sociedad de la informaci?n proporciona mayores posibilidades de desenmascarar mandarines y ah? les duele. Pero no saben c?mo explicarlo y recurren el mito del perverso canari?n asimilado al del enemigo exterior. Habr? que tener paciencia.
Publicado por ubara @ 18:11  | opini?n
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