Martes, 09 de enero de 2007
Es probable que Pedro Pacheco se quedara corto hace unos a?os cuando su famosa frase estuvo a punto de costarle un disgusto. Era lo m?s grave que se hab?a o?do en la historia de nuestra joven democracia contra este poder del estado, la Justicia.

Hoy esa frase parecer?a rid?cula a tenor de lo que se ha o?do estos ?ltimos tiempos por Tenerife contra el poder judicial, con acusaciones de todo tipo porque alguien ha osado buscarle las cosquillas a uno de los intocables: Miguel Zerolo.

Nadie dice una sola palabra del fondo la querella que la Fiscal?a le ha metido al aforado Zerolo en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, relatando unos hechos que, cuando uno los lee despacito, se le ponen los pelos como punchas al ver c?mo Caja Canarias concede m?s de 5.000 millones de cr?dito para comprar Las Teresitas a una empresa que no est? registrada y que ha sido constituida por un pe?n de Vultesa, porque el verdadero titular no pod?a figurar en tanto en cuanto era uno de los que hab?a de votar a favor de la concesi?n del cr?dito, como consejero de Caja Canarias.

Eso entre otras muchas barbaridades que se narran y que, a cualquier persona de bien, escandalizar?n hasta el extremo independientemente de las consecuencias penales que puedan derivarse o no de esa querella. Pero, al mismo tiempo, hay que decir que la Fiscal?a, en realidad, no tiene que ver un carajo con la investigaci?n de este asunto. Ninguna actuaci?n de oficio ha dado lugar a la querella. Es m?s, uno no recuerda el inicio de actuaci?n de oficio alguna para investigar la multitud de esc?ndalos que, un d?a s? y otro tambi?n, se denuncian a diario por todos sitios.

Han sido, en el caso del pelotazo de Las Teresitas tambi?n, unos ciudadanos los que se la han jugado presentando la correspondiente denuncia contra un impresionante contubernio pol?tico, empresarial y medi?tico. Incluso judicial, si tenemos en cuenta la sospecha de que alguna filtraci?n desde el Tribunal Supremo pudo precipitar la compra de los terrenos por parte de Antonio Plasencia y el pe?n que hizo de testaferro de Ignacio Gonz?lez. Y mucho valor y mucha determinaci?n hay que tener en una tierra como esta, en la que proliferan las mafias de todo tipo, para enfrentarse a esta gente. Pero lo mismo ha ocurrido siempre, en el caso e?lico, en lo de Telde... siempre son particulares los que dan la cara, los que se la juegan o, en el mejor de los casos, lo hacen organizaciones sin ?nimo de lucro, como Ben Magec, que por preguntar d?nde estaban las perras de Tindaya les han condenado a que las paguen ellos. Que hay que joderse con la ?Justicia? ?sta.

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Publicado por ubara @ 10:30  | Islas
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