El Jefe de Estado y el Presidente de España han recibido al Presidente usurpador de México, Felipe Calderón. El gobierno de España, que reconoció la victoria (fraudulenta) del espurio, y el gobierno de éste, se comprometieron a cooperar en medidas económicos, sociales y culturales entre ambos países. Así mismo, Calderón garantizó seguridad a las inversiones españolas en México, cosa que está bastante lejos de la realidad, ya que las grandes empresas españolas y de cualquier otro pais, conocen perfectamente la seguridad de inversión en este país americano, y la baja estabilidad económica, política y social que se heredó del gobierno del también panista y pelele norteamericano, Vicente Fox. Luego como no podía ser menos, y como también lo expresó en el Reino Unido, se llenó de autoéxito y autocomplacencia sobre las acciones contra el narcotráfico que ha realizado su gobierno en las últimas semanas, acciones por cierto, mas cargadas de fantochería, propaganda y autobombo que de efectividad.
La realidad que pinta el usurpador Calderón, al igual que ya hiciera Fox durante sus visitas al exterior, es bien distinta a la realidad que se vive en México. Las élites económicas y políticas neoliberales orientadas al servicialismo a USA, han tomado el Gobierno de México después de un sonado y descarado fraude electoral, usurpando la decisión popular con la inestimable ayuda de medios de comunicación. Han tomado un país donde ha disminuido la producción, donde ha crecido el desempleo, donde ha descendido de forma notoria los salarios y el poder adquisitivo, y donde por el contrario, ha subido el precio de productos de primera necesidad como la leche o el combustible. Además, el sistema fiscal que propone el usurpador, va bien encaminado hacia el incremento y cobro de mas impuestos a los sectores mas populares del país, y de privilegios fiscales a los potentados, donde en muchos casos, no pagan impuestos.
Calderón, también apuesta decididamente por el tratado de libre comercio (TLC), una herramienta neoliberal de carácter claramente económica y evidentemente con saldo positivo solamente para las potencias económicas. Las consecuencias del TLC son las privatizaciones de bienes y servicios públicos, genera desempleo, y el poco empleo que genera es absolutamente precario, impide la libre circulación de mano de obra, pero no de de bienes y mercancías, genera destrucción de las economías agrícolas locales así como del medio ambiente y la biodiversidad, y aumenta la pobreza y la desigualdad entre otras graves consecuencias. Es decir, una radiografía de México y de los países de América Latina que han firmado o piensan firmar este tratado, que repetimos, solo beneficia a las grandes compañías y multinacionales.
Por último, también cabe destacar la tolerancia y apoyo de Calderón hacia el facineroso y siniestro Gobernador del Estado de Oaxaca, Ulises Ruiz, un personaje que ha traído la inestabilidad primero y la represión después a este estado sureño. Calderón y Fox no solo no apoyan estas acciones criminales de Ulises Ruiz, sino que en un alarde de política de diálogo y acercamiento, mandó a la Policía Federal Preventiva y otros cuerpos públicos de represión contra el pueblo oaxaqueño.
Esto y mucho mas ha supuesto la política del PAN en el Gobierno mexicano, y esta es la continuidad de esta política por parte del Presidente usurpador, Felipe Calderón. Es este el gobierno que ha apoyado tan abiertamente las autoridades españolas.
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