Estos de El Día están que no cagan desde que los han descubierto y desenmascarado en una línea editorial racista y xenófoba sin precedentes en en esta tierra. No sólo las denuncias de alguna organización sino, sobre todo, algunas intervenciones en televisiones nacionales estos días en las que alguna persona sensata, y valiente, les ha puesto en evidencia como lo que son, un grupo de comunicación que busca el enfrentamiento entre canarios y el desprecio por determinado colores de piel.
Y el columnista estrella de El Día ha encontrado este miércoles el 'dato' que le hacía falta para profundizar un poquito en su justificación de lo injustificable. El caso es que la Nación Cherokee ha votado a favor de la retirada de la ciudadanía, y los derechos que ello implica, a los descendientes de los esclavos negros porque al fin y al cabo, y como pretenden algunos como el Peytaví para Canarias -o para Tenerife que con éstos de El Día no se sabe nunca-, esa nación está compuesta por una raza que en su día fue despojada de sus tierras y de todo, siendo casi exterminada.
Hay quien dice, sin embargo, que el asunto tiene poco que ver con la sangre, la raza o nada de eso. El reparto de los presupuestos con los que cuenta esa nación dentro de los Estados Unidos, que fundamentalmente proceden de los ingresos por casinos, sí permitidos en territorio cherokee, ha sido la motivación principal que ha llevado a un 77% -de los 8.700 votantes- a reconocer estos derechos sólo para los "cherokees de sangre pura".
Los cherokees han hecho un referéndum, como dice el Peytaví, y los resultados son una vergüenza porque, pese a los avatares históricos de ese pueblo, también ellos 'disfrutaron' de los esclavos negros en su día y parece una indecencia que ahora pretendan retirarles unos derechos que malamente han conseguido en el resto de EE.UU. Muy malamente, por cierto, y con mucha sangre por medio.
Pero ese referéndum, aunque de otra manera, ya lo ha organizado el Grupo El Día en Tenerife el pasado 29 de octubre, cuando ese potentísimo aparato mediático llamó a la rebelión ciudadana contra el negro, principalmente, y pidiendo una ley de residencia de la que ahora se desdicen hasta los propios convocantes, la ATI, a la vista de los paupérrimos resultados de aquella indecente, también, convocatoria.
Porque, para bien o para mal, lo que ocurre en esta tierra es que de momento, pese al esfuerzo de El Día y de los asesores a sueldo de Zerolo, no somos mayoritariamente cherokees o lo poco que queda de esa cultura. Aunque todo se andará si no somos capaces de pararle los pies a los cherokees sin plumas, pero con teclas, que -como el Peytaví- siguen prendiendo mechas cada vez que tienen oportunidad desde el Grupo El Día.
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