lunes, 12 de marzo de 2007
Carlos García (*)
Las noticias nos informan de que el Gobierno de Canarias, por medio de su consejero de Medio Ambiente, solicita a los socialistas y populares el apoyo de una proposición de ley por trámite de urgencia que permita tramitar la construcción de nuevas camas turísticas, a pesar de la moratoria, y que se cifran entre unas 3.600 camas al año hasta sumar 10.800 en el período que comenzó desde el mes de Abril de 2006.

También conocemos, por las noticias que diariamente nos ofrecen los medios de comunicación, que la sanidad pública mantiene un colapso asistencial estructurado, no solo en las urgencias sino en las listas de espera quirúrgicas hospitalarias, ya que se demuestra de forma incontestable que los quirófanos de los grandes hospitales no se utilizan adecuada ni rentablemente para poder dar salida a los enfermos que esperan a ser intervenidos.

La suspensiones diarias de intervenciones quirúrgicas de los hospitales públicos de referencia en Tenerife, La Candelaria y el HUC, en jornadas de mañana y tarde, que ya da lo mismo, no es noticia por reiterativo. Primeras páginas de los diarios lo reflejan y parece que nadie lo toma en consideración ni importancia, posiblemente por conocido. Nadie parece ser sensible al dolor y la enfermedad de nuestros ciudadanos; a nuestros dirigentes políticos y administrativos sanitarios parece importarles poco el grave déficit y deterioro de la salud de nuestros habitantes canarios.

La asombrosa respuesta a estas deficiencias por parte de los gerentes o directores médicos de los centros hospitalarios es negar la evidencia, minimizar las responsabilidades, engañar y falsear datos y conceptos, en un intento de ocultar una nefasta e inepta gestión sanitaria que incide y apunta socialmente como uno de los más graves problemas ciudadanos por los que pasa esta comunidad autónoma.

Que ahora se diga que no existen suspensiones quirúrgicas sino “reprogramaciones” de las intervenciones, es una falacia y una burla a lo que está ocurriendo. Que se diga que se emplean los quirófanos en casos más urgentes que los programados de las listas de espera es un engaño y una falsedad. Que se diga que pueden estar relacionadas con el aumento de pacientes que ingresan por Urgencias y que necesitan una intervención es engañoso y no se corresponde con la verdad ya que, mayoritariamente, los pacientes que ingresan por Urgencias, no son específicamente de patologías quirúrgicas y por tanto no precisan ser atendidos mediante intervenciones. Que se asegure que a los pacientes de listas de espera suspendidos se les intente avisar con diez días de antelación no es cierto sino que el día antes o el mismo de su ingreso se les comunica que no serán ingresados ni intervenidos.

Pero no solo la causa de las suspensiones quirúrgicas es que no existan camas para ingresar, por las históricas deficiencias hospitalarias que padecemos, sino que también inciden más factores que demuestran la insostenibilidad del actual sistema público y sus condiciones. Con pacientes ya ingresados y programados, el día de su intervención son suspendidos por no existir camas en las unidades de recuperación postanestésicas (URPA), o en unidades de vigilancia intensiva (UVI), que se utilizan para llevar a los enfermas una vez operados de patologías específicas, debido a la saturación existente en el hospital. ¡Y que se nos diga todavía que no se precisan nuevos hospitales asistenciales en Tenerife y que los que actualmente se construyen en el norte y sur de la isla sean básicamente sociosanitarios ¡

Tenemos desde ahora una nueva figura administrativa en los pacientes que precisan de asistencia sanitaria pública; ya no solo se está en lista de espera sino que puedes también estar “reprogramado” quirúrgicamente. De risa.
Mientras los hospitales públicos están paralizados, improductivos y a la espera de disponer de camas, los centros privados concertados aumentan su actividad asistencial. En el centro USP La Colina, la actividad hospitalaria aumentó un 29% en 2006 siendo el área quirúrgica que más actividad registró la relacionada con traumatología….

En el HUC, dado que no disponemos de camas para ingresar a nuestros pacientes, se derivan a los otros centros que sí que disponen de camas quirúrgicas específicas para realizar procesos concertados que abona, mediante conciertos, el Servicio Canario de Salud. Y los magníficos quirófanos de nuestro centro público de referencia, de III Nivel sanitario, con tecnología punta y cara, con personal cualificado y especializado, con presupuestos millonarios en su mantenimiento, son utilizados en patologías menores, de cirugía más simple y ambulatoria , para poder decir que no se quedan vacíos y que no se ha dejado de operar y que son los procesos que menos se derivan a los privados….Incluso, existe una jerga interna en el trabajo diario de programación quirúrgica, que se utiliza cuando se suspenden los pacientes programados, en el sentido de “rellenar con ambulatorios” los partes diarios de la actividad de quirófanos, hasta el punto de que la propia dirección y gerencia del centro recomienda “ambulatorizar” al máximo el hospital. Y es que no se dan cuenta de que los cirujanos no somos pasteleros ni reposteros que elaboramos tartas y pasteles que rellenar, sino que operamos y tratamos a seres humanos que se merecen un mejor trato y servicio sanitario cuando lo precisan, al que tienen derecho por estar manteniéndolo con sus impuestos durante toda la vida.

De esa forma, realizando cirugía menor ambulatoria, se intenta mantener estadísticas de índices de ocupación, de disminución de listas de espera, de hacer creer que se realizan actividades quirúrgicas para ocultar la verdadera realidad: que los procesos económicamente rentables, y en su gran mayoría, son derivados a los centros privados que cada día más, aumentan sus cifras como nos informan las noticias antes aludidas.
Mientras, las urgencias hospitalarias públicas atienden 500 personas al día, (14.000 al mes) en hospitales obsoletos y deficitarios como ya sabemos todos; mientras, los centros de salud cierran los viernes y los pacientes deben ser tratados en estos servicios ya colapsados desde hace mucho tiempo; mientras, la Consejería de Sanidad edita 100.000 folletos como propaganda electoral de lo bien que lo hacen y de lo invierten en salud( podría emplear ese dinero en actuaciones sanitarias más urgentes); mientras, los directores de los dos hospitales mantienen duelos dialécticos en la prensa repartiéndose las migajas de 10 o 20 camas en el Hospital del Tórax en vez de entrar directamente en la exigencia inmediata de la creación de hospitales totales, con cientos y cientos de camas que se precisan; mientras tanto, y con las ausencias de camas hospitalarias, se edifican edificios monstruosos, de diseños vanguardistas acristalados, como en el HUC, que estarán destinados a la creación de consultas y despachos, en una clara conversión de un macro ambulatorio donde acudirán miles y miles de pacientes, para ser apuntados en una lista de espera que jamás podrá resolver el propio HUC y que serán derivadas a los centros privados para seguir fomentando la gestión política actual que tanto denunciamos muchos de los profesionales sanitarios, en vez de haber creado un nuevo hospital con camas quirúrgicas que es lo que demanda la presión social en materia sanitaria.

Por todo ello mi pregunta: en vez de aunar esfuerzos y apoyos para la creación de camas turísticas, que ya parecen suficientes, ¿por qué no hacer lo mismo para la creación de camas hospitalarias?


(*)
Doctor en Medicina y Cirugía y Delegado de Intersindical Canaria

Tags: Canarias, sanidad

Publicado por ubara @ 19:58  | opinión
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