lunes, 19 de marzo de 2007
Hagamos un pequeño ejercicio de política-ficción y pongámonos, a eso de las 10 p.m. horas, en el escenario de la noche electoral del próximo domingo 27 de mayo. Estaríamos prestos para contemplar la representación del inicio del acto de la conformación del nuevo gobierno de Canarias.

El candidato J.F. López Aguilar, según ha manifestado en un reciente debate público en Tenerife, confía en obtener unos resultados que le hagan ser la persona a la que los demás llamen por teléfono en esa mágica noche. Esto se traduce en que sería el PSC-PSOE la formación más votada y con más escaños en el Parlamento de Canarias.

Ante esto y en una primera interpretación, se puede suponer que la llamada que espera es la Paulino Rivero, candidato del partido que ha llevado a nuestras islas al borde del precipicio en que se encuentran en la actualidad y que enarbola el discurso de un régimen decrépito que ya no puede aportar soluciones al futuro de Canarias.

Un escenario en que J.F. López Aguilar esté esperando por la llamada del extremista de derechas que presenta el PP, lo descartamos por imposible de imaginar, por lo que, dándole mucha cancha a la creatividad, es posible que las líneas telefónicas registren otras comunicaciones, a priori más acordes con el cambio que necesita con urgencia Canarias.

Esta interpretación requeriría que el electorado canario, tradicionalmente apático, se movilizara para permitir que las organizaciones progresistas pudiesen en su conjunto llegar a la cifra clave de 31 diputados/as. Siendo muy generosos y ya que el papel aguanta mucho, se podrían englobar en este club con opciones reales de estar representados en el parlamento, al propio PSC-PSOE, a Nueva Canarias y a la coalición APC-AC25m (Alternativa Popular Canaria-Alternativa Ciudadana 25 de mayo de Lanzarote).

La interpretación es hipotética y ciertamente complicada, pero no por ello la debemos desechar. En cualquier caso estaríamos ante una nueva e ilusionante etapa para nuestro archipiélago, que debería hacernos creer que otra Canarias es posible y que tendría el primer gran reto de transmitir a la población, que sí se puede gobernar pensando en el interés público.

Pero si se llegara a ese extremo, a J.F. López Aguilar le acecharían otras celadas en la senda de su propia organización. No menospreciemos el poder de los caciques locales del PSOE que, sin lugar a dudas estarán, directa o indirectamente, ocupando algunos escaños del Parlamento canario.

Desde la circunscripción insular de La Gomera, Casimiro Curbelo, junto a otros dos subordinados que él mismo ha impuesto en “sus” listas, dará el salto a la política nacional en Canarias y, sin ruborizarse por el desmesurado acopio de cargos públicos que acumula, ocupará un escaño en el Parlamento de Canarias.

Tres diputados son un tesoro y un caudal de poder en las circunstancias en que se dibujará el arco político venidero y este personaje, que tiene mucho de cacique y nada de rojo, no oculta sus intenciones. Así de claro quedaron reflejadas en una entrevista publicada en El Día el domingo 28 de enero de 2007: “Mi vocación en el futuro está más en el Parlamento y en el hipotético gobierno que vaya a formar López Aguilar. Estoy ya más por dedicar una parte de mi etapa política al trabajo a nivel regional. Y desde la región y desde el Parlamento, para La Gomera”.

En la época de las mayorías permanentemente inestables, “los Padrones herreños” utilizaron sus diputados para ejercer una no disimulada presión sobre el Gobierno de Canarias. Lo hacían para conseguir privilegios presupuestarios que, a la larga, han permitido llevar a El Hierro a un nivel de desarrollo destacable.

Esteban Bethencourt, otrora enemigo de Curbelo, con los dos diputados que desde La Gomera aportaba al montón de Coalición Canaria, era más modesto y sólo se limitaba a pedir una dirección general en la que poder colocar a su tropa de pedigüeños. Para taparle la boca le concedieron una de tercer rango en los esquemas derechosos de CC, la Dirección General de Protección al Menor. Hasta tal punto llegó el enchufismo y las recolocaciones, que pronto fue rebautizada en el argot popular, como “La Dirección General de Protección al Menor y al Gomero”.

Pero las ambiciones de Curbelo, ni de lejos son las de los herreños o las de Bethencourt. Su ego sediento de poder ya no se alimenta en las insulares fronteras de La Gomera y se comenta que lo menos que le pedirá a J.C. López Aguilar, si este forma gobierno, será la Consejería de Obras Públicas y Urbanismo, todo en una. De lo contrario el chantaje estaría servido.

No olvidemos “la tamayada” que sufrió el PSOE en el Parlamento de Madrid. Pensar que esto podría ocurrir en Canarias no es de política-ficción. Los ambiciosos segadores de hierba están en el interior de la organización de J.F. López Aguilar y acechan para obstaculizar su recorrido en la política canaria.

Tags: Canarias, psoe

Publicado por ubara @ 20:49  | opinión
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