Juan Miguel Mena Torres, Francisco Déniz Ramírez y Alberto de Armas Estévez (*)
La pretensión del Gobierno Canario, el Ayuntamiento de La Laguna y el Cabildo Insular de construir la llamada autovía exterior desde Guamasa hasta el Chorrillo no se justifica desde la óptica de una planificación seria de las necesidades de comunicación en la zona metropolitana Santa Cruz-La Laguna. Responde, con mucha más claridad al propósito de crear nuevas bolsas de suelo urbanizable en el sector occidental de los municipios de La Laguna (Los Baldíos, Geneto, El Centenero) y Santa Cruz (El Sobradillo, el Tablero…), sectores donde aún existe un equilibrio entre lo residencial y los tradicionales usos agrícolas. Se trata pues de una nueva gran operación que facilita la especulación urbanística en toda esta área.
No les interesa a los actuales mandatarios ni a los planificadores resolver el colapso actual del tráfico, y en concreto el cuello de botella del Padre Anchieta, porque ello genera malestar y por tanto predisposición social favorable a nuevas carreteras, ni tampoco plantearse en serio alternativas de transporte colectivo. Cualquier nuevo viario produce un alivio a corto plazo, pero facilita y estimula un mayor número de desplazamientos en vehículos privados, con lo que al cabo de unos meses o a lo sumo un año, con el aumento constante del parque móvil y la extensión de la residencia al Norte, vuelve a repetirse el problema. ¿Y así hasta cuándo? Dentro de unos cuatro o cinco años estarían pidiendo y planificando otra autopista exterior a la exterior, que ya se habría rodeado de edificaciones. ¿Adónde queremos llegar? A este paso el suelo rústico en la comarca será el de las macetas y los alcorques del Cabildo.
El reciente informe de la Consejería de Infraestructuras del Gobierno de Canarias afirma que afectará de forma irreversible a la fauna, al paisaje y a las funciones ambientales. Y lo dicen como un mal menor. Para nada se menciona la pérdida de grandes bolsas de suelo agrícola y, por lo tanto, la pérdida de la calidad de vida y de acceso a productos de la tierra, pérdida también por tanto de calidad en los alimentos que consumimos. Para nada se menciona el enorme trastorno social que conllevaría la urbanización de toda esa parte del Municipio de La Laguna.
Se construirán viviendas para 70.000 nuevas almas pero no se dice de dónde vendrán esas almas. Al tiempo van dejando caer que van a poner coto a la superpoblación y a la inmigración. ¿De esa forma? ¿Pretenden aún que la gente no se dé cuenta de que son ellos y sus políticas de intereses los que han creado el problema de la superpoblación? Con acciones como la Vía Exterior lo que promueven es eso: colapso, malestar y superpoblación.
No se menciona el trastorno que ello provocará a muchas familias de agricultores y ganaderos que realizan aún, contra viento y marea, una de las actividades más nobles que puede hacerse, que es hacer que la tierra produzca y nos dé de comer. En lugar de apostar en serio por mantener, compatibilizar y fomentar las actividades agropecuarias en nuestro entorno, quieren continuar por una senda que se ha mostrado ya profundamente equivocada.
La Consejería de Infraestructuras ha dicho que dicha autovía provocará daños irreversibles. Y se quedan tan anchos. Como si la ciudadanía y el medio ambiente estuvieran en condiciones de aguantar más daños de este o cualquier otro tipo. Se expropiarán 786 edificaciones y fincas. Seguro que ninguna es de los políticos “profesionales” de los grandes partidos.
Para paliar los daños dice el gobierno que se deben invertir 27 millones de euros. Nosotros tenemos otra propuesta. Que no se construya ni esa autovía, ni ninguna otra; que se planifique de una vez la separación del viario de vehículos particulares del colectivo (guaguas, taxis, micros…), y se fomente y apoye al transporte de servicio público, que se hagan los arreglos necesarios al viario entre el Aeropuerto y Guajara, pero no más autovías.
Que se destinen esos 27 millones de euros a resolver las auténticas necesidades de equipamiento y servicios básicos, de ahorro y reaprovechamiento del agua, de fomento de las actividades agrarias de abasto de productos frescos y de calidad al mercado interior, de acceso de jóvenes agricultores y ganaderos a la tierra, de rescate del patrimonio, protección de los espacios libres, los caminos… No es volver atrás, es hacer como se hace en los sitios más avanzados, apostar fuertemente por la calidad de vida. Que piensen en soluciones que no sean siempre las mismas: más hormigón, más coches, más especulación con la vivienda, más empleo barato, y más reclamo de mano de obra exterior; y si no que se vayan, porque esta tierra y sus gentes ya no aguanta mucho más.
Dicen los mandatarios del Gobierno Canario que hay una percepción positiva por parte de los afectados ya que el valor de su suelo, al ser catalogado como urbano, cobrará más valor. Lo que no dice el Gobierno es que se obliga a los propietarios expropiados a ser constructores de su propio terreno y a pagar unas cantidades desorbitadas por participar en el negocio inmobiliario. Ello obligará a los hasta ahora agricultores a vender a los de siempre.
¿Por qué será que cada vez que hay una operación urbanística siempre aparecen los mismos? El negocio sucio cierra su ciclo con visos de legalidad urbanística, pero de forma muy injusta. Se echa de la tierra a los productores y ésta se la ponen en bandeja a los especuladores. Eso no lo dice el Gobierno Canario, pero nosotros sí lo diremos bien clarito. Alternativa Sí se puede por Tenerife se opone a la construcción de la autovía exterior porque la consideramos totalmente innecesaria, porque creemos que no podemos sacrificar más suelo agrícola y ganadero para que unos hipotéticos 100.000 vehículos atraviesen esa zona en el año 2030 como declaran los autores del informe de la Consejería de Infraestructuras. Nos oponemos también a la forma en que, alegremente, se adopta este tipo de decisiones, por lo que apostamos por la participación directa de los ciudadanos en la gestión y el uso que se hace del dinero público. Es la ciudadanía en general y los vecinos y vecinas en particular, quienes deben tomar parte activa e intervenir en la decisión, con el apoyo de los técnicos, del destino del dinero público en esta obra y en otras.
Nosotros nos comprometemos, contando con la opinión de la ciudadanía y de los vecinos, a promover soluciones razonables, que compatibilicen los usos agrarios, residenciales y de servicios en todo ese sector del oeste del municipio lagunero, que mejoren la calidad de vida de las personas, que se rehabilite el patrimonio y el medio ambiente y que se permita acceder a todos a la mejora de las condiciones de vida, con las mismas oportunidades. Nos comprometemos como hemos venido haciéndolo en todos estos años de movilizaciones junto a los vecinos de la zona.
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Juan Miguel Mena Torres es candidato a la alcaldía de La Laguna de Alternativa Sí se puede por Tenerife
Francisco Déniz y Alberto de Armas Estévez son miembros del Comité Local de La Laguna-Aguere
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