Que es muy bonito, que llama la atención, que no echa humo in situ sino en Caletillas -en la vieja cafetera de Unelco de la que Metropolitano ha solicitado 15 megavatios más, aunque ahora lo niegan y dicen que sólo han sido cinco, que manda huevos que ni en eso sean transparentes-, que hace menos ruido -relativamente-, que puede ser más puntual -si no hay carriles de guaguas evidentemente será más puntual que éstas-, que da imagen de modernidad... y yo que sé cuántas cosas se han dicho o se pueden decir de la obra pública más cara a la que se ha enfrentado esta Isla nunca y que mantendrá hipotecados nuestros presupuestos por décadas.
Y todo eso está muy bien, hasta el que alguien pretenda meternos ahora en un debate que en su momento se le hurtó a la sociedad tinerfeña, a la que no se le preguntó por las prioridades ni por el modelo de transporte público al que aspiraba para intentar zafarnos lo más rápidamente posible de este colapso de tráfico que ya es una realidad cotidiana. Han sido los salvadores de la patria de siempre los que han decidido por nosotros -luego sí que se han gastado 1.000 millones en publicidad para que el incrédulo terminara creyendo esencialmente a base de mentiras-. Y prepárense, o preparémonos todos, para cuando en unas semanas, pocas antes de las elecciones, el Ricardo Melchior se pasee un par de veces para arriba y para abajo en ese tranvía, echando todo tipo de insultos por esa boca contra todo el que alguna vez ha criticado, y criticaremos, su proyecto saludando a los vecinos desde la ventanilla. Eso lo harán, ya lo han hecho con los reyes, los Magos y el otro, con el Obispo y las cocheras... independientemente de que los pongan a funcionar al público o no, que ahora dicen que no saben si políticamente conviene, lo mismo que hicieron con el Auditorio que nos lo restregaron por las narices en media docena de inauguraciones preelectorales.
Serán unas cuantas veces, antes de las elecciones, cuando el Melchior se suba a su caro juguete. Después, como siempre, su Audi -o nuestro Audi- seguirá recogiéndoles en la Manzanilla para bajarle a Santa Cruz sin que, si quiera, esté dispuesto a compartirlo con ningún compañero consejero que, también ellos, dispondrán de su coche oficial para los cuales, entre otras cosas, han desmontado la Plaza de España a fin de disponer de aparcamientos más cómodos y más cercanos. Eso pese a que el tranvía tiene parada a escasos cincuenta metros.
Javier Abreu, líder de la oposición socialista en La Laguna, cree haber descubierto la pólvora porque un empresario 'serio' -no sabemos si el que le paga los locales- le ha chismorreado que dos tranvías no se cruzan en el paso subterráneo de Las Mantecas. Todo ese ha sido el descubrimiento de esta oposición impresentable en un proyecto que está lleno de problemas. Ese chisme nos llegó a nosotros hace un par de meses y nos parece tan intrascendente, entre los líos a los que nos va a conducir ese tranvía a ninguna parte, que ni lo hemos mencionado. Primero, porque no estamos seguros, como el Abreu que lo ha ido cacareando por ahí, de que sea verdad y, segundo, porque aunque puedan cruzarse en ese túnel en curva -que se inunda cuando llueve con fundamento-, lo más prudente es que, por seguridad, se evite esta circunstancia porque un descarrilamiento, por cualquier motivo, dentro de ese agujero podría tener unas consecuencias gravísimas en el caso de que vaya acompañado de un impacto entre dos coches que se crucen. Por tanto, independientemente de que se puedan cruzar físicamente o no, parece de lo más prudente que hayan puesto el correspondiente semáforo para evitar esta circunstancia, lo cual no tiene porqué producir trastorno alguno. En fin, otra solemne machangada de una oposición que cada día parece más patética aún si cabe.
Porque es que el verdadero problema de ese tranvía, además de cómo coño lo vamos a pagar y mantener cuando guaguas y carreteras son un verdadero desastre en la Isla, es que en vísperas de su inauguración el Cabildo no tiene proyecto alguno de transporte público para el Área Metropolitana. Nada, cuatro años haciéndole publicidad al tranvía y, a estas alturas, no sabemos absolutamente nada de cómo van a reorganizar las guaguas que, nos guste más o menos, son de momento las únicas que nos pueden sacar de este atolladero en el que nos han metido porque del tranvía sólo conseguiremos, si saben jugar bien sus cartas a base de publicidad engañosa -como hasta ahora-, réditos electorales para el futuro político inmediato del Melchior. Porque lo otro, de lo verdaderamente importante, de lo que representarían las soluciones integrales para el trasporte colectivo, de eso no tienen absolutamente nada. Y eso no es lo peor, lo jodido es que nos amenazan, a fin de "imponer el tranvía por la fuerza", con obligarnos ha hacer dos o tres trasbordos para hacer trayectos pequeños que, hasta ahora, se realizaban de un sólo tirón en guagua. Que ya hay que tener desvergüenza, por otro lado.
En pruebas, sólo en pruebas un con unos cuantos coches paseando por ahí, ya ha habido varios choques. Un nuevo anuncio del tranvía avisa de que no conviene usar ni móviles ni auriculares en las inmediaciones del trayecto por el peligro de atropello. Los problemas técnicos, que ellos niegan, los observamos los ciudadanos a diario cuando levantan, y vuelven a levantar, lo que aparentemente ya estaba terminado. De hecho, de lo que terminaron a toda prisa, para el Juan Carlos y la Sofía hace unos meses, ya lo han vuelto a levantar casi todo. Nuevas zanjas porque se olvidaron de pasar conducciones o por lo que sea... yo que sé. Y ahora nos vienen con lo de que van a dejar la inauguración para después de las elecciones para que no se politice el tema. Y eso lo dicen los que han politizado de siempre hasta a sus propias madres.
Que no será, más bien, que no quieren que la gente compruebe con la realidad de los hechos que tanto dinero y tanta obra no nos van a resolver absolutamente nada. No será que temen un incidente grave que les joda los mil millones que, de nuestro dinero, se han gastado en vendernos un capricho del Melchior con fines electoralistas. Ya va quedando menos para que tengamos la oportunidad de ver en qué se queda tanta publicidad y tanta machangada cuando, con unos cacharros de pintura, se podría actuar para darle prioridad a la guagua con unos beneficios muchísimo más apreciables para todo el mundo.
------------
LEER MAS EN EL FORO CONTRA LA INCINERACIÓN DE RESIDUOSTags: Canarias, Tenerife, Santa Cruz, tranvía, transportes