martes, 17 de abril de 2007
Foro contra la incineración

¿Es el tranvía un medio de transporte seguro? Yo creo francamente que un tranvía adecuadamente diseñado es de lo más seguro que puede haber para que la gente se mueva, o nos movamos, por ahí. Eso si el trazado y los elementos de seguridad para peatones y conductores son más o menos aceptable. Nada más alejado del peligro en el que nos han metido estos tipos en Tenerife.

El título de este artículo no es originar, para nada, está copiado literalmente del foro de la Academia Canaria de seguridad, en la que estos días uno de los participantes, que se identifica como conductor del tranvía -¡que Dios nos coja confesados!- utilizaba esta frase para rebatir a alguno de los policías que ponían en duda las medidas de seguridad de ese bicho.

Y es que el principal peligro de ese tranvía no es que sea un tranvía, evidentemente, el riesgo está en la inconsciencia, en la falta de debate y en un diseño verdaderamente criminal que algunos no entendemos que nadie, responsablemente, pueda concederle a eso certificación de seguridad alguna. A los peatones, en casi todo el trayecto, se les ha dejado vendidos con refugios inexistentes o ridículos, en la mayoría de los casos. Las rotondas son un disparate, los semáforos están visibles para los conductores cuando ya prácticamente estás metido sobre los raíles.

Los pretiles, para colmo, son auténticas cuchillas que revientan neumáticos, son mortales por necesidad para ciclistas y motoristas y resultan infranqueables hasta para servicios de emergencias básicos. Ya están casi todos ellos rotos -ver imágenes más abajo- y, en lugar de cambiarlos, les están metiendo unos refuerzos metálicos por detrás. Este mismo sábado, en la Rambla de Pulido, un coche de bomberos tenía que subirse a la plataforma del tranvía para atender una emergencia saltando petriles o rodando sobre éstos ante el atasco de coches continuo. Y, es más, en calles como esas, relativamente estrechas y donde hay edificios de cierta envergadura, ¿qué sucedería en el caso de un incendio donde, por ejemplo, los bomberos tuviesen que movilizar un escala para un hipotético rescate de víctimas? ¿Habría que retirar primero las catenarias para después desplegar la escalera de uno de estos camiones?

Claro que, como aquí el debate está prohibido por la ley del silencio impuesta a todo lo referente a este proyecto, comenzando por los verdaderos motivos por los que no lo inauguran -como llevan cacareando cuatro años- antes de las elecciones: Están acojonados. Nadie habla de todo esto, nadie advierte a los peatones del riesgo que sufren por un mal diseño ni se denuncia nada porque para eso se han repartido mil millones de pesetas entre los medios de comunicación. Y todo esto es una verdadera gilipollez, porque los tranvías provocan accidentes y, si están más diseñados, suponen un riesgo gravísimo. El tranvía de Valencia, donde la gente está acostumbrada y no tiene nada que ver con esta chapuza, la empresa reconoce 22 accidentes con 55 heridos y tres muertos en dos años y medio. Incluso, recientemente -fuera de esa estadística-, se la pegó con una guagua con el resultado de 23 heridos. Aunque hay cosas peores, hasta colgadas en vídeos por ahí, que no nos queremos ni imaginar.

Por eso el atropello sufrido este lunes por una señora, cuando sólo un par de tranvías se están paseando a paso de tortuga y en pruebas para arriba y para abajo, sin la presión de miles de personas esperando en las paradas, no es sino un incidente lamentable, como todos estos incidentes, pero la evidencia de una realidad que, no se sabe muy bien porqué, estos iluminados siempre han tratado de ocultar. Y acaso esa irresponsabilidad sea el verdadero y auténtico peligro de ese proyecto. Eso y la hipoteca en la que nos hemos metido cuando servicios básicos, como la guagua, están dejados de la mano de Dios. O de la mano de Melchior, que es casi lo mismo pero mucho más peligroso.

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Tags: Canarias, Tenerife, tranvia, seguridad

Publicado por ubara @ 13:20  | opinión
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