lunes, 23 de abril de 2007
Por José M. Castellano

Una pandilla de cobardes sinvergüenzas, probablemente al servicio de algún desalmado, atentaba el pasado martes contra las vallas preelectorales de Ciudadanos de Santa Cruz que alertaban sobre el clima de mentiras y engaños al que está sometida la sociedad santacrucera. Este tipo de vandalismo australopithecus viene a constatar, una vez más, el comportamiento antidemocrático y caciquil de algunos que se esconden, utilizan y manejan instituciones en beneficio propio, de sus allegados y amiguetes. Ese despreciable suceso, sin duda de una gravedad incuestionable, resulta nimio ante un presunto y alarmante episodio previo en el que algún "santo", según nos cuenta, contactaba con un beneficiadísimo publicista con el encargo de que intercediera ante quien correspondiera para que impidiera que dichas vallas fueran instaladas. En fin, una práctica deplorable pero muy recurrida en esta tierra de encorbatados terroristas antidemócratas.


La valla del Pinocho "Yo cumplo" ha servido, entre otras cosas, para que Zerolo se retratase con total realismo en unas declaraciones en las que apuntaba que el Pinocho de la valla guardaba un gran parecido con Ángel Isidro Guimerá y que salía tan acartonado como el concejal. Calificaba, además, a los tres concejales de Ciudadanos de Santa Cruz como "el trío del bla, bla, bla" y anunciaba que iba a interponer una denuncia por el plagio de su eslogan. Es evidente que el alcalde está de los nervios no sólo por los duros tragos que ha tenido que soportar ante la evidencia de una oposición seria y rigurosa que ha destapado sus continuos incumplimientos y su pésima gestión sino también por otros asuntos pendientes y por la más que probable -y deseable- pérdida de su bastión municipal.

El golpe de efecto publicitario ha sido tremendo y más que destacar su ingenio, impacto y oportunidad no debemos perder de vista el tema central y de fondo, es decir, que el balance de estos últimos cuatro años de Zerolo en la Alcaldía no deja lugar a menor duda sobre el nivel de incumplimiento de sus promesas contraídas así como el fracaso, tan tangible como evidente, de su gestión. Y para demostrar que estas conclusiones no son tan sólo una simple opinión recuperamos y reproducimos -desde una perspectiva pedagógica y con la finalidad de refrescar la memoria más reciente- una serie de compromisos y objetivos adquiridos por Miguel Zerolo en 2003 antes del inicio del anterior mandato para que los ciudadanos juzguen por sí mismos: "Queremos que cada barrio se convierta en el centro de Santa Cruz". "Es el momento de asumir el reto de que todos los vecinos del municipio disfruten de la misma calidad de vida". "Potenciar los Asuntos Sociales para que los que tienen menos sean los que más reciban". "La puesta en marcha del ambicioso Plan de Barrios es inminente".

A estas se les puede añadir un amplio elenco como que los dineros por la venta de Emmasa tenían como destino el Plan de de Barrios, etc. En fin, ahora, cuatro años después y ante una nueva cita electoral, Zerolo intenta, como siempre, distraer a la ciudadanía con nuevas promesas de humo y trasmitir a los santacruceros el alto grado de cumplimiento de sus promesas, aunque reconoce como únicos fracasos la imposibilidad de pode ejecutar los 7.000 nuevos aparcamientos -de lo que culpa a otros- y la ausencia de infraestructuras deportivas y de ocio en los barrios.

Desgraciadamente, la historia nos demuestra que no siempre se coge antes a un mentiroso que a un cojo pero también nos enseña que no se puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Ojalá que la sociedad santacrucera reactive su participación ciudadana en la próxima convocatoria electoral del 27 de mayo y actúe bajo la reflexión, en conciencia, con honestidad y desde el compromiso social para ubicar a cada uno en el lugar que le corresponde por el bien de Santa Cruz de Tenerife y de sus vecinos.

Tags: Canarias, Santa Cruz, zerolo, yo cumplo, alcalde, elecciones

Publicado por Desconocido @ 11:01  | opinión
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