Jueves, 03 de mayo de 2007
TAGOROR ACHINECH



A lo largo de la historia ha habido grupos sociales enfrentados a la clase gobernante: las reivindicaciones laborales, la defensa de la libertad de expresi?n, la lucha por el derecho al voto femenino, la defensa del medio ambiente..., llegando a influir y hacer que el conjunto de la sociedad asuma estas ideas como parte de s? misma. Hoy nadie cuestiona el derecho al voto de la mujer, por ejemplo. Lo que describe a los colectivos sociales como aquellas agrupaciones que cambian la sociedad, y por extensi?n las formas de gobernar.



En los ?ltimos a?os, los movimientos sociales en Tenerife, han supuesto un incremento en n?mero y acciones que esta creando una conciencia ciudadana diferente a la impuesta desde los estamentos gubernamentales, que ha llegado a que los que poseen intereses en las decisiones institucionales, utilicen medios poco honorables para frenar este fen?meno social, silenciando las voces cr?ticas y, financiando campa?as electorales que determinen la protecci?n de sus intereses. Pero las movilizaciones populares no van a parar, de lo contrario ser?n muchos los perdedores ante los pocos insensibles que usurpan el poder absoluto y, aplicarlo acorde con sus intereses y en contra de los de la comunidad.



Las organizaciones pol?ticas, incapaces de acercarse a las necesidades de la ciudadan?a, optan por presentarse a las elecciones con proyectos, que crean desoyendo el sentir popular, defendi?ndolo como una mejora para la ciudadan?a a la que pretenden representar, sin haberla consensuado ni consultada ante los electores que pretenden captar, lo que es definido como ?despotismo ilustrado?. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo.



Cada vez es m?s notoria la relaci?n entre pol?ticos y empresarios sin escr?pulos, pero para que los pol?ticos tengan poder de decisi?n, tienen que tener el respaldo de los ciudadanos y ciudadanas, en forma de voto. Un voto que no se atreven a explicar qu? es, ya que si los votantes supiesen de la importancia de su voto, otro gallo nos cantar?a. Un voto es dar un poder amplio y absoluto a una opci?n pol?tica y, en muchos casos a un solo pol?tico, el cual act?a respaldado por los poderes que le otorgan una serie de personas, la mayor?a enga?adas con falsas promesas. El votante debe saber qui?n o quines le van a representar, pues las acciones que emprenda dicho individuo o individua elegida, las hace por el poder otorgado en forma de papeleta introducida en una urna.



La abstenci?n s?lo da la raz?n a la que m?s votos pesquen en este charco embarrado de mentiras, dando raz?n a quien afirma que quien calla otorga. El voto en blanco no da representaci?n en las instituciones, aunque baje porsentualmente la representaci?n de los elegidos, careciendo de importancia a la hora de decidir que o quines amigos son los beneficiados, en otorgar licencia de obra o instalaci?n, en contra de los intereses de la ciudadan?a. Circunstancia dada por una ley electoral antidemocr?tica y dise?ada como traje a medida para los intereses de los que financian las campa?as electorales.



La informaci?n a la ciudadan?a del valor de un voto, conllevar?a al conocimiento y la responsabilidad del mismo. Asignaturas pendientes, sin que haya sido posible llevarlo a toda la sociedad por el inter?s partidista y particular de la fauna pol?tica, que ver?a peligrar su poder, al comprobar como se le exige de qu? forma quiere que se le represente, de que forma quiere que se gobierne, qu? modelo socio-econ?mico se precisa. Desapareciendo el poder absoluto, y el actuar impunemente en contra de los intereses comunes.



Las personas deben elegir a sus representantes pol?ticos, como base fundamental del sistema democr?tico, pero con la responsabilidad, que le dar?a la informaci?n y el conocimiento, de que ese voto es algo m?s que una papeleta con nombres que se deposita en una urna, que no se vota al candidato o candidata, por ser simp?tico o simp?tica, sino que ese voto es el que marca a donde vamos y de que forma vamos. No podr?amos acusar a un pol?tico de una determinada decisi?n, sin nos hemos callado ante un sufragio, o sabiendo de sus intenciones le hemos dado la representaci?n en las urnas.



El puesto institucional alcanzado, es por haber acumulado m?s votos. Bien porque los cambia por bocadillos de mortadelas, o porque el votante es interesado en la finalidad de las acciones que va ha emprender el candidato elegido. Es incoherente que una vez dado el poder de representaci?n a un candidato o candidata, se proteste por los da?os que ocasiona, si de antemano se tiene conocimiento de los perjuicios que pretende dicha candidatura. El elegido act?a, para los fines financiados, porque posee el poder de representaci?n.



El voto es un arma democr?tica que tiene la ciudadan?a, y tiene que saber usarlo. El mal uso de esta arma repercute en da?os, que en la mayor?a de los casos, son irreversibles.

Tags: Canarias, elecciones

Publicado por ubara @ 11:56  | Canarias
 | Enviar