martes, 22 de mayo de 2007
escrito por Eparquio Delgado

En estos días habla usted del candidato de Izquierda Unida Canaria al Parlamento, Eparquio Delgado, como “un tipo a quien nadie conoce”, lo define como “candidato fantasma” y señala: “Usted le pregunta al mago por Eparquio y el mago le responde - Si le digo, le miento” (E.D. 17-05-07). No le niego parte de razón. Es más, pregúntele al mago por Andrés Chaves, el periodista, y verá que la respuesta es la misma. Dígale que es un director de medios con tanta experiencia que hasta dirigió el prometedor diario tinerfeño “La Gaceta” en la etapa que culminó con su desaparición, antes de resucitar convertido en suplemento de un periódico estatal. Y nada, que el mago tampoco lo conocerá. Y casi es mejor así, porque si el mago se toma en serio el modo como usted lo trata en sus columnas y libros quién sabe cómo sería su respuesta.

Lo realmente malo no es que ese mago no me conozca a mí. Lo malo es que, magos o no, mucha gente no conoce prácticamente a ningún candidato. ¿O no es verdad que esa misma encuesta dice que al supuesto ganador, López Aguilar, sólo lo conoce poco más del 50% de los encuestados? ¿Y Paulino Rivero, ignorado por un abultado porcentaje de interrogados? Convendrá conmigo (que no he sido ni ministro, ni alcalde, ni senador, ni he ostentado ningún cargo institucional, a diferencia de los otros candidatos) que el porcentaje de personas que dice conocerme es realmente alentador. Y que quizás su propio amigo Ignacio González no figure porque ni con un camión de dinero volcado en la campaña se rompe ese fenómeno. Ese fenómeno provocado por el poder al que todos ellos pertenecen.

Por eso, creo que en lugar de ocuparnos de mi caso deberíamos ocuparnos de revelar cómo se ha llegado a este grado de ignorancia política. Y claro, descubriremos inmediatamente que el desprecio de los partidos mayoritarios por sus ciudadanos, su mercantilización indigna, sus demagógicas promesas incumplidas y su corrupción en ciertos casos, han sembrado las semillas que alientan esa apatía y ese hastío de la gente. Acepto, pues, que me tache de candidato fantasma. Pero de fantasma que ya se ha corporizado un 7,6 %. Espere y verá.

Por otra parte, eso de ”conocer o no” también es relativo. Seguramente nunca tendrá oportunidad de conocerme si usted se mueve sólo en esos clubes, cenáculos, casinos y mentideros canarios, madrileños e inclusive internacionales que nos menciona en sus columnas. Yo, como mis compañeros y compañeras de Izquierda Unida, frecuentamos más bien los círculos educativos, ONGs, organismos de solidaridad y sobre todo la calle. En fin, como se dice en los culebrones “Somos de mundos distintos, Don Andrés”. Pero créame que en muchos de estos últimos ambientes saben muy bien quién es Eparquio Delgado.

USTED ES CONOCIDO

Y también, justo es reconocerlo, es usted bastante conocido. Conocido por ser ese periodista que llama “sarasas” a los homosexuales y “peludos” a los pacíficos manifestantes. ”Los peludos se nos han ido de las manos” tronaba su columna cuando las manifestaciones contra el Puerto de Granadilla y el tendido de Vilaflor. Entre esos manifestantes usted podría haber encontrado a la gente de Izquierda Unida, y por supuesto a mí entre ellos. Pero por lo visto, esos no son lugares que usted frecuente.

Usted es conocido por ser el columnista que llama “indignos zorroclocos” a los padres que se beneficiarán de una ley de paternidad que para usted “favorece el ocio y el gandulismo” . (E.D., 20-3-07), pasando por alto que esa medida, impulsada por Izquierda Unida en el Congreso, favorece la igualdad entre hombres y mujeres, permitiendo a los mismos ejercer su parte de responsabilidad en lo que al cuidado de los recién nacidos respecta.

Usted es conocido por ser ese periodista que llama “moránganos” a los magrebíes y dice que “nuestra Marina de Guerra está escoltando a los portaaviones americanos, pero no se emplea a fondo en resolver un problema tan grave como el de la inmigración ilegal” (E.D. 30-3-06). Lamento decirle que yo, como candidato al parlamento, seguiré defendiendo que el problema no es la inmigración a Canarias sino la emigración desde los países de origen, que la solidaridad con África y el desarrollo de la economía social en la región es la única solución a esta catástrofe humanitaria, y que aunque para usted no sea un dato relevante, esos que usted llama “moránganos” son personas como usted y como yo, y merecen los mismos derechos.

Usted es un conocido periodista que asegura que “el canarión se acuesta temprano para tener tiempo de pensar la ruindad que va a hacer al día siguiente”. (E.D. 4-9-06), fomentando un ficticio pleito insular que solo ha servido para dividir nuestra tierra y beneficiar a las respectivas burguesías de ambas islas capitalinas, en definitiva, a su gente.

También es usted sobradamente conocido por su vehemente defensa de algunos de los dueños de nuestras islas, como el señor Antonio Plasencia, al que en vez de pedir que aclare el turbio asunto de Las Teresitas, usted critica por reunirse con López Aguilar, como si el señor Plasencia fuera ingenuo y no supiera defender él solo sus intereses, o Ambrosio Jiménez, al que lamenta que le echen “zancadillas, envidias, puñaditos de tierra en los ojos que son ejercicio típico de nuestra tierra” (E.D.7-9-06). Disculpe señor Chaves, pero a mí me preocupan otros “puñaditos” de tierra, como las que este conocido constructor ha recibido de forma presuntamente ilícita por parte del alcalde de La Orotava, y que en estos momento se encuentra en proceso judicial. Francamente, con opiniones así no me extraña que sus declaraciones sean más conocidas que las mías.

Pero si por algo se ha destacado de un tiempo a esta parte ha sido por una férrea dedicación a salvaguardar la imagen de aquellos que han sido acusados en casos de corrupción y de los que usted presume ser amigo. Su defensa del expresidente del Cabildo de Lanzarote, Dimas Martín, que según sus palabras “ya ha sufrido su calvario judicial” (E.D. 27-06-06) y de Miguel Zerolo, asegurando que “no existe probablemente nada punible en la compraventa de terrenos de Las Teresitas ni Miguel Zerolo se ha mamado una sola peseta que no sea suya. No se hagan ilusiones: Zerolo es honesto” (E.D. 12 12 06) deja bien claro que usted y yo estamos en aceras taxativamente enfrentadas, y que la Fiscalía Anticorrupción está en nuestro lado de la calle. A pesar de todo, hay que ver cómo va cambiando su consideración acerca de sus supuestos amigos, como en el caso de Paulino Rivero, al que hasta no hace mucho calificaba de “Dictadorzuelo de aldea nacionalista” (E.D. 27-10-06) y al que ahora alaba con fervor. Entiendo que cualquier persona puede cambiar sus opiniones cuando se le ponen argumentos sobre la mesa, pero también cuando el argumento es un sobre en la mesa. Quiero suponer su caso será el primero.

Podría seguir citando muchas de sus columnas “superconfidenciales”, en las que ha venido criticando entre otras cosas, las manifestaciones estudiantiles por una educación pública y de calidad o la eliminación de los homenajes a la dictadura franquista (a la que últimamente se ha sumado hasta su defendido amigo Zerolo), pero estoy convencido de que sus veredictos son sobradamente conocidos.

En definitiva señor Chaves, le informo que como candidato al parlamento voy a seguir defendiendo las opiniones y propuestas de Izquierda Unida en todos los foros a los que tenga acceso, y al paso que siguen los acontecimientos no le parezca extraño que haya cada vez más gente que las comparta y que nos identifique con otra forma de hacer política. Le aseguro que, a pesar de que usted considere, como Moliere, que las opiniones y las palabras hay que venderlas cuando alguien las compre, aunque caras (ED 12 4 07), nosotros y nosotras, la gente de Izquierda Unida seguiremos fajados en luchar por una tierra que es de los canarios y las canarias, y no suya ni de las personas a las que usted representa.

Tags: Canarias, izquierda unida, andrés chaves

Publicado por Desconocido @ 0:49  | Islas
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