Foro contra la incineración
Ni La Laguna parece que le necesita, ni tanto la quiere -como anunciaba su cartelería electoral- como para mamarse los cuatro años al frente de las oposición del Municipio, justo el lugar donde los ciudadanos le han puesto porque él quiso preguntárselo. ¡Que la quiera otro!
Uno tiene una forma de analizar la realidad un tanto primitiva, lo reconozco. Y a mí me basta con oír al Jorge Vargas o al Andrés Chaves defender a un socialista para concluir que ese no es socialista ni es nada. Y ese es el caso del Alemán, del Pepe Segura, del Domingo Medina, del Florentino Guzmán, del Javier Abreu y de toda esa cohorte de personajillos cuya única obsesión consiste en medrar a favor de los mismos intereses que pueda defender la CoCa o el PePe. Anteponiendo, eso sí, los suyos propios -incluso de carácter sentimental- a cualquier otra componenda.
Por lo mismo, y casi siempre es matemático, cuando esos insignes periodistas destacan la honradez y la valía política de alguien, generalmente y como les pasó con el mafioso del time-sharing al que tanto defendieron -y contra el que tuvo que actuar el Garzón secretamente sin comunicar nada a las autoridades locales, por lo que pudiera pasar-, generalmente es que se están refiriendo a algún golfo integral, asunto que uno tiene constatado a nivel personal en algunos casos.
Pero lo del Alemán es mucho ya. El tipo no renuncia a nada, ni a acta de concejal ni cosa que se le parezca -para poder pasearse altivo en la procesión del pendón-, simplemente el tipo ha decidido que el trabajo duro lo debe hacer otro, que él no se mancha con eso, pese a que hizo una limpia de lo mejorcito de los concejales laguneros al encabezar esa lista. Aunque lo más terrible del individuo, que junto con otros le ha puesto todo tipo de zancadillas al Aguilar para ver si se la pegaba, es que ahora ha proclamado su auto de fe en el vencedor de las elecciones a ver si trinca algo en un hipotético gobierno. Que lo trincará, sin duda, y probablemente su renuncia a la portavocía del grupo municipal, que sólo a él corresponde, no sea otra cosa que manifestar su disponibilidad para trincar algo mejor por ahí que le permita no tener que volver a la tiza bajo ningún concepto y, si cuadra, consguir que el coche oficial le vaya a buscar a La Esperanza.
Y es que, parece mentira, la Ana Oramas se hartó durante estas elecciones de repetir que el Alemán no aguantaría el tipo como responsable de su grupo en el Ayuntamiento. Y dicho y hecho.
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