Mi?rcoles, 11 de julio de 2007


Gregory Santos Cristo

Cuando un pol?tico es incapaz de reconocer que ha llegado su hora, que a todos, en la vida, nos llega el momento de la retirada, mal pol?tico es. Despu?s de tanto tiempo en ejercicio, despu?s de varias derrotas, despu?s de tanto ambicionar poder, hay que saber aceptar los designios de un pueblo, probablemente cansado de cierto estilo de hacer pol?tica en el que, como nota predominante, figura la producci?n de encono y crispaci?n.



Marcos Brito Guti?rrez, ex alcalde del Puerto de la Cruz, no se ha dado cuenta de que el pueblo no le quiere, de que ha perdido en las urnas. Era la sexta vez que se presentaba como candidato en democracia -su pasado franquista y otra alcald?a en ese r?gimen es un accidente como otro cualquiera- y cosech? su quinta derrota (s?lo gan?, en minor?a, en el a?o 2003).



A partir de la noche del 27-M, mientras escuchaba abatido doblar las campanas de la Pe?a de Francia, cada acto de Brito, cada comparecencia p?blica suya, han sido las pat?ticas demostraciones de un pol?tico derrotado que se resiste a admitir la situaci?n, a dejar paso a otros m?s j?venes y a sumir el papel de un ex que, tan solo por veteran?a, deber?a ser m?s digno.



Pero no. A Marcos Brito le reconcome la derrota, la inapelable derrota en las urnas. Convencido de que el Ayuntamiento iba a seguir siendo su predio, seguro de que en el ?mbito interno de su organizaci?n local no habr?a quien le tosiera, el pol?tico oriundo de El Hierro, que so?aba con superar por mayor?a a los socialistas y arrinconarles en su feudo hist?rico, aquellos resultados, que significaban un duro castigo de los electores teniendo en cuenta que concurr?a a la reelecci?n como alcalde, quebraron sus delirios de grandeza y aceleraron los estertores de su trayectoria pol?tica.





Una treta est?ril



Y as? se apoder? el patetismo de su oronda figura. Hizo todo lo posible antes del pleno de elecci?n de alcaldesa para impedir el pacto entre PSOE y PP. Un pacto que ?l mismo y otros compa?eros de formaci?n pol?tica hab?an auspiciado durante el mandato anterior, con un comportamiento insolente que Eva Navarro y unos pocos leales a ?sta no perdonaron. Sabi?ndose directo responsable, intent? una jugarreta de ?ltima hora: retirar su candidatura a favor de la de Sandra Rodr?guez. Se trataba de que ?l seguir?a en el Ayuntamiento tutelando el gobierno y las decisiones. Pero aquella treta, en el fondo una falta de respeto a sus correligionarios y a sus electores, tambi?n le sali? mal.



Tras el pleno, estren? su condici?n de ex en el mismo sal?n de sesiones con un mitin deplorable. Alg?n medio que grab? la intervenci?n se neg? a reproducirla, haci?ndole de paso un favor. Otros periodistas se limitaron a sonre?r. Ni el tono ni las formas gustaron a un enviado especial de su partido. Otros militantes y personal de confianza que empezaban a degustar, con m?s realismo, el sabor amargo de la p?rdida electoral, bajaron la cabeza.



Despu?s, preparando en solitario el futuro inmediato de su situaci?n pol?tico-personal, lejos de hacer autocr?tica y ganarse el respeto de quienes deben valorar su experiencia, prefiri? pasear su patetismo por la pantalla terr?quea y alg?n otro medio radiof?nico donde inspiraba m?s bien l?stima.



Dec?a que ?s?lo? hab?a perdido por 300 votos y que ?l no ten?a problemas con el Partido Popular (un sector del cual que a?n se re?ne en un hotel de la ciudad le apoy? sin reservas, olvid?ndose del gran da?o que Brito le ha causado a ese partido en el pasado), de modo que ?l estaba dispuesto a volver a gobernar. Sin darse cuenta de que hab?a perdido las elecciones y que la representaci?n del PP, la que quiso el pueblo, no le acepta.





Recelos y destemplanzas en Coalici?n Canaria



Mientras elud?a la realidad, el ex alcalde portuense trataba de superar los primeros fr?os de una nueva estancia en la oposici?n sin darse cuenta de algunos hechos pol?ticamente llamativos. Por ejemplo, socialistas y populares reafirmaban su alianza con elementos y nudos prosaicos (l?ase ?reas de poder, despachos y sueldos). Otro: el malestar se hab?a desatado en el seno del nuevo Grupo Municipal de Coalici?n Canaria, algunos de cuyos componentes discrepan y recelan abiertamente de los manejos autoritarios y unipersonales de Sandra Rodr?guez y Juan Carlos Marrero. Y uno m?s: la larga sombra de Milagros Luis Brito -reforzada con los descontentos de quienes no fueron en la lista, familiares y cr?ticos cansados de los manejos de Brito, Rodr?guez y Marrero as? como de las bochornosas sesiones de la pantalla terr?quea- empezaba a proyectarse sobre el comit? local.



El pleno de organizaci?n del Ayuntamiento fue otro punto de inflexi?n. Brito prob? de su propia medicina. Y se disgust? -en realidad pill? un cabreo monumental y empez? a soltar exabruptos dignos de la pantalla terr?quea- con los titulares del d?a siguiente que destacaban la reducci?n de los sueldos de los miembros del gobierno. En la sesi?n, lleg? a apelar al Reglamento de Organizaci?n y Funcionamiento (ROF): ?l, que mand? a callar al secretario en m?s de una ocasi?n; ?l, que no quer?a saber nada de reglamentos ni de informes t?cnico-jur?dicos; ?l, que toc? a rebato a sus leales para intimidar a los socialistas, era quien se refugiaba en los preceptos reglamentarios para tratar de exponer sus argumentos.



Ya su patetismo avanzaba sin control. Sandra Rodr?guez hac?a esfuerzos para amortiguarlo. Pero Marcos Brito reaccion? con la convocatoria de una rueda de prensa. Llam? a su Grupo, cuyos componentes aparecen con rostros desencajados en la fotograf?a y en la pantalla terr?quea. Y all?, en una larga perorata que aburri? a los informadores, le ech? culpas a quien fue su jefe de prensa por no haber proyectado adecuadamente la cantidad de cosas que hicieron, insinu? tratamientos favorables al gobierno en los titulares alusivos al pleno, critic? el clientelismo que viene sin acordarse del que ?l practic? con generosidad, continu? descalificando las primeras decisiones de Eva Navarro y reproch? los personalismos de quienes encabezan el pacto... hasta dar a entender que todo es posible en el Puerto. Es decir, que ?l se resiste a dejarlo y si puede censurar, censura.



Un cartucho quemado, a la espera de ?milagros?



Era, en efecto, una foto, una expresi?n de patetismo. Francisco Ayala, columnista de ?El D?a?, poco sospechoso, escribi? en cierta ocasi?n que ?Marcos Brito es un cartucho quemado?. La frase -que no gust? naturalmente al pol?tico- resulta muy apropiada para alguien que no acepta que ha sido castigado; que s?lo ha ganado una -en minor?a- de las seis veces que ha sido candidato; que sigue creyendo que sus m?todos -descarada manipulaci?n radiotelevisiva incluida- son v?lidos para captar a la gente y que no se da cuenta de que el mejor servicio que puede prestar a los suyos y a los portuenses es dar el paso al costado.



Porque con ?l en activo, el panorama de Coalici?n Canaria en el Puerto de la Cruz se torna muy incierto. Con la hostilidad de una parte de la asamblea y con el Grupo Municipal receloso nada m?s arrancar el mandato -situaci?n que se agravar?a si Sandra Rodr?guez y Juan Carlos Marrero se incorporan a otros destinos pol?ticos o profesionales-, la estancia en la oposici?n -que tiene como primer y casi ?nico objetivo desestabilizar la actual alianza de PSOE y PP- puede ser bastante dura.



Por eso, en algunos c?rculos coalicioneros, se repite que hacen falta ?milagros? para levantar esto...
Publicado por elmachal @ 19:31  | Islas
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