Mi?rcoles, 18 de julio de 2007




Se quejaban los pactistas canarios -en realidad se hab?an puesto de acuerdo hasta en eso- de que el candidato socialista, Juan Fernando L?pez Aguilar, les insultaba. Es m?s: fue esa la raz?n principal que esgrimieron los supervivientes de Coalici?n Canaria para ser consecuentes con lo que ven?an tramando desde enero con el Partido Popular -al mismo que desecharon por razones obvias all? por la primavera de 2005-, es decir, vamos a ponernos de acuerdo, cueste lo que cueste, porque este socialista que viene con criterio y c?tedra es capaz ?l solo de desmontarnos el chiringuito.



En la precampa?a -s?lo ensombrecida por aquel descubrimiento de un plagio que nunca existi?- y en las semanas previas al 27-M se pudo comprobar. Mientras L?pez Aguilar empleaba una dial?ctica implacable frente a la corrupci?n y los malos gobiernos, la sociedad canaria empez? a percibir que la alternativa era s?lida e iba en serio. Los adversarios temblaban. Nosotros (CC y PP), que nos quisimos tanto, que hemos hecho del territorio y de los servicios una finca, no podemos permitir que este sociata nos deje fuera de juego.



Lo dem?s, ya es sabido. Besos, abrazos y pl?cemes en las derechas canarias. El empresariado respir? aliviado. Una escenificaci?n adecuada y el tiro de gracia que queda para la investidura.



All? provocaron sin reserva. Claro que el candidato socialista lo sab?a y cay? en la trampa. El aspirante a la presidencia causaba una paup?rrima impresi?n: acostumbrado a los plenos de El Sauzal, sin tablas, sin calado y sin mensaje, en la tribuna parlamentaria anticip? cu?l iba a ser el nivel de su gobierno. Conscientes de que la cosa hab?a ido mal, los estrategas de las derechas, incluidos los asesores medi?ticos, reunidos de urgencia, advirtieron que Juan Fernando se iba a dar gusto en la r?plica, as? que tramaron, como otras tantas veces, el golpe de efecto a seguir.



En efecto, tras la contundencia argumental de L?pez Aguilar, tiraron por la v?a del tedio alargado y la provocaci?n. Dio resultado. Dejaron veinte minutos al portavoz socialista para replicar a casi tres horas de la insoportable levedad de Paulino Rivero, trufada de los ?imaginativos? complementos de Barrag?n y Zerolo que llegaron a colar en el debate c?mo la gr?a municipal se llevaba el coche oficial del presidente del Cabildo Insular de La Gomera y miembro del Parlamento. ?Qu? nivel!



Pero lo mejor estaba por llegar: la oposici?n descubre, papeles en mano, que antes de la votaci?n, ya hab?a sido enviada al Palacio de La Zarzuela y a La Moncloa la certificaci?n del acuerdo con el resultado de la investidura.



En ese momento, aunque poco se haya reparado en ello, el discurso de L?pez de Aguilar cobraba toda su legitimidad, pon?a de relieve que cuanto ha venido diciendo de trampas, componendas y manipulaciones era verdad. Los posteriores golpes de pecho de Antonio Castro, las comisiones de investigaci?n reclamadas por Jos? Miguel Gonz?lez y las llamadas a minimizar el impacto hecho por el ?staff? de las derechas con llamadas urgentes a directores de medios no menguaban el esc?ndalo. Al rev?s, otorgaban la raz?n al candidato socialista que comprob?, en sangre propia, c?mo en Canarias la pol?tica alcanza tales niveles de surrealismo.



O sea, que todos aquellos que acusaron a L?pez Aguilar, que le reprobaron los que consideraban insultos -como si ellos fueran un modelo de pulcritud dial?ctica y formal-, acreditaban en vivo y en directo que son capaces hasta de jugar con un debate parlamentario. ?Qu? nivel!



Seguramente, quisieron continuar aquel episodio de la censura a Jer?nimo Saavedra (marzo de 1993, cuando el insularismo se troc? en r?gimen pol?tico). Una sentencia judicial presumiblemente imped?a el voto de uno de los parlamentarios censurantes. Saavedra miraba desesperadamente a los suyos que aguardaban el fax con la comunicaci?n y que hubiera impedido o condicionado el voto del condenado. ?Ins?lito! Todos los faxes del Parlamento de Canarias estaban bloqueados: la sentencia nunca lleg?. El diputado en cuesti?n vot? y Manuel Hermoso -a quien Saavedra hab?a ?indultado? al promover la retirada de una denuncia judicial en su contra- acced?a a la presidencia.



Los mismos. Eran los mismos. Censurantes entonces, derrotados en las urnas ahora. Esta vez, con un objetivo com?n: aniquilar a quien ten?a la lecci?n bien aprendida y estaba dispuesto a poner en solfa el r?gimen que desde aquella primavera qued? instaurado en las islas.



Y que a este paso, parece que no hay quien lo tumbe.
Publicado por elmachal @ 16:54
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Publicado por Invitado
Domingo, 22 de julio de 2007 | 8:27
JUna interpretaci?n bastante respetable de c?mo discurrieron los hechos en torno al debate de investidura. El esperp?ntico final deb?a hacer reflexionar a los responsables. Sin embargo, no dimite nadie. ?Qu? hubieran hecho los del r?gimen dee CC si tales anomal?as las comete un socialista? Canarias sigue proa al marisco. Ahora, con el refuerzo del PP.
Publicado por Invitado
Lunes, 10 de septiembre de 2007 | 19:05
Santa Cruz es una colonia de Bolivia, la m?s extensa de las colonias del norte con 370.621 km? y 2.433.602 habitantes (2005). Situado en la zona oriental, nuestra naci?n Camba, limita al norte con Beni y la Rep?blica de Brasil, al sur con Bolivia y la Rep?blica de Paraguay, al este con la Rep?blica de Brasil y al oeste con Cochabamba y Chuquisaca.

Es la regi?n m?s industrializada y principal centro de explotaci?n de la metr?poli del altiplano; dispone de una renta per c?pita m?s alta que el altiplano colonialista, con una elevada tasa de crecimiento anual, representada principalmente por la producci?n agropecuaria y forestal, es adem?s la zona m?s importante de producci?n hidrocarbur?fera. Su capital es la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

En general, se conoce a Bolivia como un pa?s fundamentalmente andino, encerrado en sus monta?as, una especie de Tibet Sudamericano constituido mayoritariamente por las etnias aymar?-queschua, atrasado y miserable, donde prevalece la cultura de