martes, 24 de julio de 2007
CUENTOS Y NOTICIAS DESDE CANARIAS

El surrealismo se instala en la ciudad turística

PERO ¿QUÉ PASA EN ESE PUERTO, MUCHACHO?



Es como algo psicodélico. O sea: la pérdida de norte, el alejamiento de la racionalidad, una vuelta a la tuerca de lo absurdo. Algo pasa en el Puerto de la Cruz. Es como si una extraña maldición de insensatez pesara sobre la ciudad, últimamente afectada por una sucesión de hechos que desconciertan a quienes conocen del sosegado cosmopolitismo de sus gentes y de su proverbial sentido de la tolerancia. La pregunta se repite ya con preocupante insistencia: ¿qué pasa en ese Puerto, muchacho?



Y es que lo acontecido el pasado domingo en el muelle pesquero resultó un estrambótico final de las Fiestas de Julio.



Primer hecho: a alguien se le ocurrió hacer “otra” embarcación, con una imagen pequeña de la Virgen del Carmen, parece ser que propiedad de la cofradía de pescadores “Gran Poder de Dios” o de alguno de sus integrantes. Por supuesto, las autoridades eclesiásticas ni saben ni quieren saber. O sea, que no había bendición. Quizá por eso los “inventores” la llamaron “la embarcación chiquita”.



Segundo: un político castigado en las urnas, Marcos Brito, prepara en su propia casa con varios miembros de esa cofradía una especie de desagravio. Embarcarían la imagen y él, ¡oh!, mientras tronaban los voladores y los gritos de los fieles se perdían por la “punta pa’fuera”. Las informaciones sobre la celebración, pese a la confusión, corren como la pólvora en los días previos.



Tercero: convenientemente ambientada la convocatoria por la que en el Puerto es conocida como ‘pantalla terráquea’, una televisión local al servicio del edil Brito donde igual se exalta el fascismo que se miente y se insulta sin el más mínimo rubor, los curiosos se acercan al lugar de los hechos, un refugio pesquero llamado algún día a ser sustituido por una infraestructura digna y que esa tarde dominical se ve desbordado por estampas surrealistas.



Cuarto: amigos y familiares de tres personas a bordo de una embarcación, desaparecidas en el mar entre Tenerife y La Gomera el 22 de julio del pasado año, deciden recordarles con flores y versos. El problema fue que tan respetable iniciativa coincidió con la otra celebración y allí, en el muelle, no se sabía muy bien a qué atenerse. ¿Alegría? ¿Dolor? ¿Politización? ¿Aprovechamiento? ¿Hacia qué lado la emoción? Porque claro: cuando terminó aquello, hubo ¡paella para todos! Lo dicho: Berlanga encarga el guión y no se lo entregan más enjundioso.



Quinto: el ridículo del edil Brito no fue menor que el de algunos miembros del gobierno local, del PSOE y del PP, que acudieron al lugar, no se sabe muy bien a qué y por qué. Los organizadores no les dejaron subir a la embarcación porque, claro, era una exclusiva para don Marcos. Las caras de los ediles socialistas y populares -fatal decisión la suya de acudir hasta aquel insólito escenario- eran todo un poema que las cámaras de la ‘pantalla terráquea’ habrán captado, si hicieron una excepción en su tratamiento preferencial de otros rostros. Cuentan que no sabían dónde meterse, mientras en el aire estallaban cañones, voladores y vivas a la Virgen que, por supuesto, no tenía culpa de nada.



Sexto: hubo numerosos portuenses avergonzados. Personas que agacharon la cabeza, decenas de curiosos, atraídos por el fervor, que se marcharon tras comprobar cómo no hay que fabricar una tradición y cómo es fácil incurrir en la ‘cantinflada’, dicho sea con todos los respetos para los sentimientos de quienes perdieron a sus seres queridos. Debieron todos, miembros de la corporación incluidos pues para eso estaban allí, separar las cosas y evitar la coincidencia.



Pero esto, que es de sentido común, en el Puerto de nuestros días es imposible aplicarlo. O sea, el menos común de los sentidos es el que predomina en una ciudad donde todo es posible, donde puede suceder cualquier cosa, por insólita que parezca. Entre la crispación que alimentan algunos y la indolencia y penuria de ideas que demuestran otros, la convivencia se hace cada vez más difícil. Y después hablan de calidad de vida o de pueblo emprendedor. Ya será menos.



Y así, entre episodios surrealistas, con personajes de la vida pública en el escenario mismo o en primera fila, el Puerto de la Cruz languidece. Ya no lo animan ni estos sucesos.



Pero ¿qué pasa en ese Puerto muchacho?



Marcos Brito, ex alcalde y portavoz nacionalista, organiza y monta su propia fiesta de El Carmen el pasado domingo |Lo publicó el blog Cuentos y noticias desde Canarias y refleja como pocos el estrambótico rumbo que ha tomado la vida política del Puerto y la del ex alcalde nacionalista Marcos Brito ...
Publicado por elmachal @ 19:04  | Islas
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
LOS COMENTARIOS SE PUBLICARÁN EN UNAS HORAS "Canarias, paraíso de la corrupción" no se hace responsable de los comentarios publicados. No se publicarán los comentarios que contengan insultos, descalificaciones personales o falsas acusaciones. La Administración de este Blog se reserva el derecho de publicación de los comentarios.
Publicado por Invitado
domingo, 17 de febrero de 2008 | 17:03
que le paso que no lo invitaron?