Martes, 11 de septiembre de 2007
Francisco javier Gonz?lez

El hecho de que D. Antonio Cubillo est? publicando en ?El D?a? ?y en ?El Guanche?- su proyecto de Constituci?n para una Rep?blica Federal Canaria est? levantando, en estas ya asirocadas islas, polvaseras de todos los colores y calibres. Desde dentro del nacionalismo con amplia divisi?n de opiniones, desde el rechazo total al apoyo incondicional, y desde el espa?olismo y sus voceros medi?ticos m?s caracterizados, con una cierta sonrisa de ir?nica conmiseraci?n que, en realidad, oculta una enconada oposici?n y el miedo a cualquier supuesto que incluya la independencia nacional de esta colonia a la que, a falta de argumentos, oponen el intento permanente de ninguneo del nacionalismo por estos adalides del hispano ?Imperio de Cart?n?.
Quisiera separar el hecho de que las sucesivas entregas de este proyecto constitucional est?n publicadas al calor y abrigo ?y, tal vez, como soporte complementario- de las sucesivas editoriales de D. Jos? Rodr?guez en su peri?dico, pero no parece posible. Los medios de comunicaci?n son, en general, parte del aparato de dominio y control que ejerce el que tiene el poder pol?tico o el medio de influencia de quienes aspiran a alcanzarlo. ?El D?a? en Tenerife ?como ?La Provincia? en Gran Canaria- realizan ese papel para sus respectivas burgues?as insulares, mientras que ?Canarias 7? y ?La Opini?n?, sin dejar de prestar ese servicio, gravitan m?s en la ?rbita del espa?olismo pol?tico y financiero. De ah? que las editoriales soberanistas del matutino de A?aza haya que tomarlas con la cautela que impone el hecho de que las burgues?as isle?as sigan siendo radicalmente espa?olistas, dado que es de su car?cter de soporte del sistema colonial y de la relaci?n de dependencia de lo que obtienen su posici?n de predominio. A eso hay que a?adirle el hecho de que, objetivamente, esas editoriales, por encima de su indudable car?cter soberanista, son una carga de profundidad contra el propio concepto de Naci?n Canaria dada la radical y obsesiva posici?n de D. Jos? Rodr?guez respecto a ?Canaria/Gran Canaria?, posici?n que, por cierto, se refleja en la propuesta de D. Antonio Cubillo respecto a la cuasi-folkl?rica situaci?n de la capitalidad nacional o en la enumeraci?n nominal de las islas de nuestra Naci?n con Canaria/Tamar?n.
No entro a valorar el contenido de la propuesta constitucional, y no solo por inacabada, sino por considerarla absolutamente extempor?nea. No entiendo que, en el estado organizativo actual del independentismo canario, podamos plantearnos proyectos constitucionales. Me recuerda a ese millonario europeo, polaco por m?s se?as, que ha levantado una casa asentando en el suelo su tejado de pizarra y techando con el piso, claro que eso es una atracci?n tur?stica y una Constituci?n para una Rep?blica Federal Canaria ?objetivo que evidentemente comparto- es algo m?s. ?A que Parlamento Constituyente presentamos este proyecto para su debate y con que fuerza pol?tica lo respaldamos? Mi opini?n personal es que este tipo de proyectos a d?a de hoy, vengan de qui?n vengan y aunque levanten polvaseras medi?ticas, no ayuda al avance pol?tico del independentismo. M?s bien ocultan la verdadera tarea que nuestra praxis debe imponernos: la construcci?n de la organizaci?n que necesitamos.
Luchamos contra un bloque hegem?nico que engloba, hoy por hoy, al aparato colonial y a la burgues?a dependiente, constituida en clase dominante. Espa?a controla el poder pol?tico y los aparatos represivos y de coacci?n, detentando el uso de los medios y del sistema educativo y ostentando la hegemon?a cultural que, con la inestimable ayuda de la burgues?a criolla, durante m?s de 500 a?os de controlar y orientar desde la producci?n y recepci?n de cultura a los medios de comunicaci?n y hasta las mismas instituciones religiosas, y todo ello basado un nuestra supuesta pertenencia a una entel?quica ?naci?n espa?ola?, le ha permitido producir una total alienaci?n de nuestras clases populares que nos impide el autoreconocimiento como pueblo y, como dec?a Secundino, hacernos creer que somos lo que no somos, contando adem?s para mantener esa hegemon?a con una abundante colecci?n de intelectuales ?de la ?intelligentsia? tradicional- a su servicio para mantener esa superestructura. De ah? que para que las clases dominadas, desde el proletariado urbano y campesino a la peque?a y media burgues?a, podamos romper esa hegemon?a necesitamos, primero que nada, dotarnos de la autoconciencia necesaria para ello y no creo que esto lo logremos mediante voluntariosos proyectos constitucionales. Se logra mediante la actuaci?n intelectual continuada que nos permita autoreconocernos, romper las cadenas mentales que siglos de alienaci?n han forjado hasta el punto de lograr que aceptemos como ?natural? -y hasta ?conveniente y necesaria?- la dependencia colonial que nos ha apartado de nuestro lugar en la historia.
Durante los a?os postreros del franquismo y los iniciales del constitucionalismo espa?ol logramos tener una buena pl?yade de intelectuales comprometidos ?y no todos forzosamente independentistas- en la construcci?n de una cultura nacional-popular en esta heptainsulana naci?n, paso inicial e imprescindible para provocar la crisis del bloque hegem?nico espa?olista. Fueron los momentos del I Congreso de Poes?a Canaria en el Ateneo de Aguere (1976) (recomiendo a los compa?eros las lecturas, sobre todo, de las ponencias de Juan Jim?nez y ?ngel S?nchez y de los poemas posteriores de la malograda Dulce D?az Marrero); del Manifiesto de El Hierro tambi?n en el 76 (del que podr?an hablar compa?eros como V?ctor Ram?rez, Rafael Franquelo o Alfonso O?Sanahan que han seguido manteniendo la misma lucha por la independencia que entonces); de los cantautores (Teddy Bautista produce el ?Nuevo Cauce? de Taburiente en ese 76 ?y Ach-Gua?ac en el 78- y gente como Caco Senante, Lito Mart?n ?con su poema ??frica?-, ?ngel Cuenca, Taller y la ?Nueva Canci?n??. llenaban las plazas de las islas), en que Hupalupa publicaba sus ?Cuadernos de Historia de Canarias? en las multicopistas de la reci?n fundada ?Solidaridad Canaria? y organizaba el primer Acentejo, en que Francisco Tarajano, regresado de Venezuela, publicaba sus primeros libros de poemas, en que la bandera nacional canaria dise?ada por el MPAIAC se daba a conocer por las emisiones de ?La Voz de Canarias Libre? y se implantaba en todos los actos populares de todas las islas, en que fundamos el Centro ?Am?lcar Cabral? y la revista ?La Sorriba?, en que C?ndido Hern?ndez con su editorial ?Benchomo? publica ?El Guanche? de La Habana y la biograf?a de Secundino de Manolo Su?rez, en que se fundan los sindicatos socio-pol?ticos CCT y SOC?..y en que, por primera vez, una memoria hist?rica m?s all? del horizonte colonial alcanza a todos los canarios y se configura una superestructura alternativa a la espa?olista dominante poni?ndose as? cimientos serios en el proceso de liberaci?n nacional. ?Porqu? no se logr? en ese momento que los grupos sociales dominados asumieran el car?cter dirigente del proceso? La respuesta es simple. Fallamos los que ten?amos la responsabilidad de la construcci?n de la herramienta m?s fundamental: El Partido Pol?tico capaz de encauzar, expresar y dirigir las inquietudes que hab?amos despertado y, sin un partido cohesionado y con claridad de ideas, no hay manera de cristalizar y materializar una voluntad colectiva nacional-popular y cambiar el bloque hegem?nico aniquilando la dominaci?n colonial.
?D?nde estuvo el fallo? He reflexionado sobre eso y creo ?en contra de la opini?n de algunos fraternales compa?eros- que, antes de integrarnos en un Frente patri?tico interclasista ten?amos que haber mantenido y consolidado la herramienta que marcara la l?nea pol?tica y epistemol?gica de la clase m?s interesada objetivamente en la liberaci?n nacional y social: los trabajadores. Por ello, a mi criterio, la tarea hoy, el n?cleo del debate, tiene que ser la creaci?n de esa herramienta ?el partido o partidos- necesaria para romper el yugo colonial y, solo cuando hayamos quebrado la dominaci?n espa?ola, cuando el pueblo canario haya tomado el poder y ocupemos nuestro lugar en la historia como pueblo libre llegar? al momento, de acuerdo a la correlaci?n de fuerzas entonces existente, de plantearnos con que Constituci?n vamos a gestionar esa libertad. Discutirlo ahora es restar fuerzas a la tarea real con lo que damos armas gratuitas al colonialismo.

Gomera a 11 de Septiembre de 2007
Francisco Javier Gonz?lez

Tags: Independencia, constitución, El Día, Cubillo, canarias

Publicado por ubara @ 13:11  | opini?n
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