Los manifestantes criticaron los “engaños” de Oramas y Melchior y advirtieron que no van a permitir la obra.
La marcha partió este sábado desde el Ayuntamiento de La Laguna a las 12:00 y llegó a Los Rodeos a las 14:00, transcurriendo sin incidentes. Los vecinos contaron con el apoyo de la Asociación de Agricultores y Ganaderos, que se unieron a la protesta aportando 20 vacas y diez tractores.
El llamamiento de los vecinos de San Lázaro y Camino de la Villa, barrios de La Laguna, a manifestar la oposición al proyecto de ampliación del aeropuerto de Los Rodeos en terrenos rústicos convocó este mediodía a unas 2.000 personas, que se sumaron a un recorrido de unas dos horas, según las cifras facilitadas por la Policía Nacional y la Local. Sin embargo, los organizadores afirman que fueron 5.000 las personas que se sumaron a la manifestación. La marcha comenzó en torno a las 12:00 horas en la Plaza del Adelantado, donde se ubica el Ayuntamiento lagunero, y llegó hasta la entrada del aeropuerto, punto en el que la Policía Nacional impidió el acceso al mismo de los manifestantes, que culminaron la marcha en San Lázaro, justo debajo de la Terminal.
La protesta transcurrió en todo momento sin incidentes, en un ambiente tranquilo de colaboración con el despliegue policial que los acompañó, lo que facilitó una buena organización, a pesar de lo complicado de su recorrido, que exigió cortes puntuales del tráfico en la ciudad y la carretera de San Lázaro, y a pesar también de que en ella participaron unas 20 vacas y diez tractores, que aportó la Asociación de Agricultores y Ganaderos (Asaga) para sumarse a la reivindicación vecinal. Estos se incorporaron al grupo que venía desde el centro de la Ciudad –por Obispo Pérez Redondo, San Juan, Plaza de la Concepción- en el cruce de San Benito, desde donde continuaron por la carretera hasta el puente que cruza la autopista hacia Los Rodeos, que cruzaron para volver al otro margen y concentrarse en el punto final.
Los vecinos de la zona aledaña al aeropuerto, convocados por las asociaciones de vecinos respectivas, contaron también con el apoyo de Asamblea por Tenerife, Izquierda Unida Canaria, con su responsable insular, Ramón Trujillo, a la cabeza, Alternativa Nacionalista Canaria y Los Verdes, entre otros colectivos.
“INDIGNADOS” CON ORAMAS Y MELCHIOR
La institución que acumuló un mayor número de consignas de crítica fue el Ayuntamiento de la Laguna, a cuya alcaldesa, Ana Oramas, tacharon de “mentirosa”, por “habernos comunicado por escrito que no se tocarían los terrenos agrícolas”. Los manifestantes hacían referencia a unas cartas que el Ayuntamiento y el Cabildo enviaron a los vecinos de la zona en 2003 garantizándoles que “será posible la continuidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas, porque no hay voluntad de modificar la clasificación actual del suelo”. Copias de estas cartas se distribuyeron en la protesta y se ampliaron para hacer carteles a los que añadieron, bajo las firmas de Oramas y Ricardo Melchior, presidente insular, la reseña “Firmado: los mentirosos”.
Ambos dirigentes nacionalistas se ganaron también el apelativo de “caraduras” y la acusación de haber “tomado el pelo a los vecinos”, que se mostraron “indignados”, porque hace cuatro años “escribieron que si alguien es capaz de decirles que se va a alterar la clasificación del suelo, claramente les está engañando”, como figura en la misiva distribuida en mayo de 2003. También hubo referencias al delegado del Gobierno en Canarias, José Segura, y a Aena, pero fueron las menos frecuentes y contundentes.
Los lemas de la acción eran en esta ocasión muy específicos: “No a la ampliación del aeropuerto” y “en defensa del suelo rústico”. Otros similares figuraban en las pancartas, como “En defensa de nuestra agricultura y ganadería”, a los que se añadieron consignas orales más ingeniosas, como “si quieres papas negras, protege tu tierra”, “Oramas, Segura, fuertes caraduras”, “estamos cansados de ser expropiados”, “este ayuntamiento vive de cemento” o “ampliación en terrenos militares”.
La movilización vecinal viene a consecuencia del anuncio de Aena de llevar a cabo la ampliación de las actuales instalaciones del aeropuerto de Los Rodeos, empleando 32.000 metros cuadrados de terrenos anexos calificados en su mayoría como rústicos. Pese a que existe un Plan Especial que lo contempla desde hace años, la inminencia de la obra ha puesto en pie de guerra a los vecinos y colectivos defensores del medio ambiente y el sector primario, por la supresión de las explotaciones agrícolas que acarrea.
Así, en la intervención que cerró el acto, el vicepresidente de la Asociación de Vecinos de San Lázaro, Andrés Pérez, aseguró que” no le vamos a permitir a Aena que haga la ampliación, hasta que se nos demuestre que es necesaria” tal y como está planteada. Pérez considera que el aeropuerto ya dispone de 900.000 metros cuadrados en los que puede ubicar la plataforma de estacionamiento de los aviones –objetivo de la ampliación- “sin tener que acabar con los pocos suelos rústicos que quedan en la Isla”.
Igualmente, también aseguró que la obra “contaminará un importante acuífero, que es la única reserva de agua que queda en La Laguna”. Con respecto a este asunto, el presidente de la Asociación de Vecinos de Camino La Villa, Pedro Delgado, acusó al Ayuntamiento de “no decir la verdad” cuando asegura que dicho acuífero no se verá afectado.
Los organizadores reivindicaron la defensa de la agricultura y el medio ambiente, frente “al piche y al cemento”, como forma de mantener “la forma de vida en nuestros barrios limpia y digna que dejar como patrimonio a las próximas generaciones”. De esta forma, instó a los responsables municipales e insulares a “pensar bien lo que están haciendo” y les advirtieron que “de espaldas al pueblo, no se puede hacer nada, porque el pueblo es quien tiene que mandar y exigir cómo se tienen que hacer las cosas”. Por último, adelantaron su intención de “seguir luchando para parar este atentado” y que estarán vigilantes ante las intenciones públicas de construir la Vía Exterior y la Vía de Cornisa.
La única nota gris fue la excesiva e intimidatoria presencia policial durante todo el trayecto, que fue rechazada por los vecinos que no entendían tanta vigilancia en un acto totalmente pacífico. Incluso al término de la manifestación, algunos ciudadanos hicieron pública su protesta al ser requeridos por las fuerzas del orden público, pidiéndoles su identificación y documentos simplemente por querer acceder a los aparcamientos del aeropuerto. Entre ellos el ex consejero de Industria del Gobierno de Canarias, Francisco de la Barrera contó a Radio San Borondón cómo varios miembros de la policía nacional le prohibieron el acceso a los aparcamientos del aeropuerto, donde había dejado su coche, pidiéndole que se identificara. De la Barreda que no entendía este modo de tratar a un ciudadano, les pidió asimismo a los agentes que les mostraran sus placas, cuestión que no hicieron a pesar de solicitarlo por tres veces, increpándolo con un modo poco educado.
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