Domingo, 30 de septiembre de 2007
El alcalde de Santa Cruz de Tenerife y parlamentario por Tenerife Miguel Zerolo aprovecha su habitual art?culo dominical en 'El D?a' para hacer una defensa del nacionalismo y, de paso, referirse en t?rminos despectivos a la prensa de Las Palmas.
El peri?dico tinerfe?o publica un art?culo de Miguel Zerolo titulado "Un d?a habr? una tierra que no sea silencio amordazado". En la primera parte, se refiere a las virtudes del nacionalismo y su aportaci?n al desarrollo de Canarias.

El art?culo comienza as?: "Existe una terrible enfermedad, el Alzheimer, que roba nuestra memoria. Y por cuanto somos lo que hemos vivido, la enfermedad adquiere toda su dram?tica intensidad porque nos hace dejar de ser, nos despersonaliza. Cuando se nos pierden los recuerdos en el olvido de todo dejamos de ser quienes somos porque, en gran medida, somos lo que recordamos. Existe otra variante de esa enfermedad que no aqueja a las personas, sino a las sociedades. A los pueblos desmemoriados que olvidan qui?nes son y de d?nde vienen; que se dejan robar la memoria de sus peque?as y grandes gestas; que se dejan hurtar los recuerdos de sus hijos ilustres.

Dicen que los pueblos que olvidan su historia est?n condenados a repetirla. Pero es mentira. Los pueblos que no recuerdan su pasado carecen de la inteligencia para determinar los hitos de su futuro. Caminan, en cierta forma, a ciegas. Porque la indolencia les ha ro?do toda gana de saber lo que fueron y de so?ar con lo que podr?an ser.

Durante a?os, los nacionalistas canarios hemos venido clamando en el desierto por una norma que limitara la residencia en las islas. Y este grito de alarma no ha surgido desde sentimientos xen?fobos, de rechazo a lo que viene de fuera. ?C?mo vamos a rechazar lo que viene de fuera si, en gran medida, lo que hoy es Canarias se ha forjado sobre un crisol de sangres y apellidos venidos desde fuera? Claro que no. El criollismo canario, del que tanto y tan bien ha hablado Juan Manuel Garc?a Ramos en muchas ocasiones, est? asentado en un yunque sobre el que el martillo de la historia ha percutido mezclando sangres de aqu? y de all? hasta forjar una idiosincrasia indiscutible; la de los canarios. Porque de igual forma que el aislamiento ha generado en el Archipi?lago endemismos en el mundo de la biolog?a, as? tambi?n lo ha hecho en el terreno de la sociolog?a creando un pueblo con una exclusiva manera de ser y de entender.

Cuando hemos avisado de la necesidad de activar una "moratoria poblacional", los nacionalistas est?bamos pensando en la sostenibilidad de nuestra tierra y en el bienestar de todos los que vivimos en ella y, por tanto, podemos ser considerados canarios. Porque es un hecho que en un territorio limitado, nuestra propia necesidad de crecimiento ha generado un desarrollo que, a su vez, ha actuado como espoleta de un crecimiento desmedido de la poblaci?n.

Las excepciones fiscales canarias arrancan desde la ?poca de los Reyes Cat?licos, pasan por el periodo franquista y terminan en la etapa democr?tica. Canarias no ha prosperado por tener un r?gimen econ?mico y fiscal peculiar (entre otras cosas tambi?n lo han tenido los vascos, los navarros y los catalanes). Cuando el autogobierno lleg? a las islas, nuestro atraso en carreteras e infraestructuras, en el sistema educativo o en la red sanitaria era clamoroso. No. Lo que ha producido un desarrollo sin precedentes en la historia de las Islas ha sido que, por primera vez, hemos sido los canarios los responsables de nuestro gobierno, hemos sabido d?nde y cu?ndo actuar y hemos arrimado el hombro para borrar de un plumazo los atrasos hist?ricos y crear una sociedad competitiva y pr?spera".

A rengl?n seguido, el alcalde santacrucero critica la pol?tica del Gobierno socialista con estos t?rminos: "Pero no podemos cerrar los ojos ante la coyuntura que se avecina. Crecer tan r?pido en las ?ltimas d?cadas (por encima de la media europea) ha sido bueno, pero tiene sus repercusiones y sus costes. Y, sobre todo, a?n no hemos tenido tiempo de reequilibrar una econom?a excesivamente terciarizada cuyo mayor peso recae de forma casi exclusiva sobre el turismo. En el horizonte pr?ximo se barruntan dos grandes tormentas, una pol?tica y otra econ?mica. Por un lado, con el capit?n Zapatero cantando alegre en la popa, el Gobierno central ha empezado a soltar lastre econ?mico en forma de regalos electorales con vistas a ganar las elecciones del a?o 2008 y, lo que es m?s preocupante, a renegociar la conformaci?n del Estado espa?ol con un di?logo territorial donde s?lo cuentan catalanes y vascos, dejando fuera de todo di?logo, e incluso en el terreno de la hostilidad, a Canarias. Por el otro, el enfriamiento econ?mico que puede provocar un catarro de pecho en Europa, merced a un efecto mariposa tur?stico, puede ocasionar una neumon?a muy grave en las Islas Canarias cuya balanza de pagos se sostiene, en gran medida, de esos millones de europeos que tal vez, s?lo tal vez, si viene una crisis, decidan que no es tiempo de venir a las islas sino de ahorrar.

Ya no les hablo de los intereses econ?micos de Canarias ante la posible existencia de yacimientos de gas o petr?leo en aguas cercanas al Archipi?lago; no les hablo de la leg?tima (pero alarmante) competencia tur?stica con Canarias que va a desarrollar Marruecos, en un plazo no superior a un quinquenio, con obras p?blicas y privadas de capital europeo y espa?ol; no les hablo de esas oleadas de inmigrantes ilegales, que ni cesan ni cesar?n de llegar a las costas de Canarias ante la indiferencia del Gobierno central; no les hablo de las cada vez peores comunicaciones de Canarias con el continente europeo, abandonada toda responsabilidad de la administraci?n central en entender las l?neas a?reas y mar?timas con Canarias como un asunto de Estado...

Juan Fernando L?pez Aguilar, en animada charla con unos amigos (uno de ellos no tanto) unos cuantos meses antes de las pasadas elecciones auton?micas, asegur? ante su reducida y selecta audiencia que el nacionalismo canario era un c?ncer cuyo n?cleo radicaba en Tenerife y que ?l era el cirujano llamado a extirparlo. De igual forma que no se acaba con una planta quit?ndole las ramas, hab?a que atacar las ra?ces de "la ATI profunda". Porque para el deslumbrante inquisidor de Gran Canaria, los pol?ticos de Tenerife somos t?teres en manos de unos empresarios que nos manipulan (y se lucran y nos lucran) asesorados por "unos cerebritos que son los ide?logos" del nuevo nacionalismo canario. Despu?s ha llovido lo que ha llovido. Y lo que llover?. Pero el agua putrefacta que baja por los canalones de papel de Las Palmas se tiene que perder en un mar mucho m?s grande y m?s limpio. Los nacionalistas canarios no estamos manejados m?s que por nuestras divisiones y nuestra miop?a hist?rica. Nada nuevo. Nada que no haya ocurrido antes. Dividir Canarias y a los canarios es una t?cnica recurrente para quienes saben que s?lo desuniendo se diluye la fuerza. Ya lo hemos vivido en el pasado. ?Nunca terminaremos de aprender? Quienes manejan desde Madrid los hilos de un aparato del Estado instrumentalizado como herramienta ciega de sus intereses y con el entusiasta apoyo de los medios que tienen su sede y su poder fuera de nuestras Islas, van a fomentar, en todo momento, la desuni?n de este pueblo y la desavenencia de los nacionalistas canarios como representantes sin hipotecas de los intereses de esta tierra. Frente a la delirante idea de L?pez Aguilar sobre el nacionalismo canario, de una simpleza tal que por s? misma se califica, es m?s cierto que en todas las islas y desde todas ellas existe una gente comprometida con esta tierra y con este pueblo. Son demasiadas ra?ces para que esta vez puedan secar el drago. Y, porque hundimos las ra?ces en la misma tierra, vuelvo a decir que ya es hora de trenzar todas las ramas para hacernos m?s fuertes y m?s responsables.

Cuando llegue el invierno de nuestra mala suerte, cuando los grandes asuntos que nos amenazan se planteen en toda su crudeza, s?lo si Canarias cuenta con una poderosa fuerza pol?tica capaz de hacer respetar a este pueblo ser? escuchada. Lo otro es hacer pol?tica sin grandeza y sin m?s horizonte que el de nuestra corta y, por individual, desechable vida pol?tica. Hay que recordar de d?nde venimos. Hay que recordar c?mo nos dividimos. C?mo nos unimos. C?mo triunfamos y c?mo fracasamos. Y aprendamos de todo ello porque el futuro se nos echa encima".

Canarias 7

Publicado por ubara @ 11:58  | Islas
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