Mi?rcoles, 10 de octubre de 2007
Ainara Lertxundi
Gara


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La conducta revolucionaria es espejo de la fe revolucionaria y cuando alguien que se dice revolucionario no se conduce como tal, no puede ser m?s que un desfachatado?. ?La historia tiene caracter?sticas comunes en toda Am?rica Latina: los gobiernos dictatoriales representan una peque?a minor?a y suben por un golpe de Estado; los gobiernos democr?ticos de amplia base popular ascienden laboriosamente y, muchas veces, antes de asumir el poder, ya est?n estigmatizados por la serie de concesiones previas que han debido hacer para mantenerse?.

?En un nuevo milagro de la Revoluci?n, el individualista ac?rrimo que cuidaba celosamente los l?mites de su propiedad y de su derecho propio, se un?a, por la imposici?n de la guerra, el gran esfuerzo com?n de la lucha. Pero hay un milagro m?s grande. Es el reencuentro del campesino cubano con su alegr?a habitual, dentro de las zonas liberadas. Quien ha sido testigo de los apocados cuchicheos con que nuestras fuerzas eran recibidas en cada casa campesina, nota con orgullo el clamor despreocupado, la carcajada alegre del nuevo habitante de la Sierra.

Ese es el reflejo de la seguridad en s? mismo, que la conciencia de su propia fuerza ha dado a los habitantes de nuestra porci?n liberada. Esa es nuestra tarea futura: hacer retornar al pueblo de Cuba el concepto de su propia fuerza, de la seguridad absoluta en que sus derechos individuales, respaldados por la Constituci?n, son su mayor tesoro. M?s a?n que el vuelo de las campanas anunciar? la liberaci?n del retorno de la antigua carcajada alegre, de despreocupada seguridad que hoy ha perdido el pueblo cubano [26 de julio de 1959]?.

Son tan s?lo tres peque?os extractos de uno de los primeros libros de Ernesto Che Guevara; ?Pasajes de la guerra revolucionaria?, en el que, a modo de diario, reconstruye la revoluci?n cubana, de 1956 a 1959.

Extractos que reflejan el pensamiento, filosof?a y esp?ritu de aquel joven m?dico nacido en Argentina que dedic? su vida a la lucha guerrillera y revolucionaria. Pero, antes de que se adiestrara en las artes del combate, recorri? las entra?as de Am?rica Latina.

Inicio de la revoluci?n cubana

En 1954, estaba en Guatemala. Ese a?o, el presidente Jacobo Arbenz fue derrocado por un golpe de Estado, instigado por la CIA, lo que motiv? su salto a tierras mexicanas, donde ?en una de esas fr?as noches de M?xico? conoci? a Fidel Castro.

?Recuerdo que nuestra primera discusi?n vers? sobre pol?tica internacional. A las pocas horas de esa misma noche -en la madrugada- era yo uno de los futuros expedicionarios (...) De all? -en alusi?n a Guatemala- regresaba uno en derrota, unido por el dolor a todos los guatemaltecos, esperando, buscando la forma de rehacer un porvenir para aquella patria angustiada. Y Fidel ven?a a M?xico a buscar un terreno neutral donde preparar a sus hombres para el gran impulso (...) Auxiliado por un peque?o equipo de ?ntimos, se dio con toda su vocaci?n y su extraordinario esp?ritu de trabajo a la tarea de organizar las huestes armadas (...) Mi primera impresi?n casi instant?nea, al escuchar las primeras clases, fue la posibilidad de triunfo que ve?a muy dudosa al enrolarme con el comandante rebelde, al cual me ligaba, desde el principio, un lazo de rom?ntica simpat?a aventurera y la consideraci?n de que val?a la pena morir en una playa por un ideal tan puro?, anot? el Che en su diario.

?se fue el comienzo de una larga y estrecha relaci?n con Fidel Castro. Tras la entrada triunfal en La Habana en enero de 1959, desempe?? numerosos cargos. Represent?, por ejemplo, a Cuba en la Asamblea General de la ONU el 12 de diciembre de 1964

?No hay enemigo peque?o ni fuerza desde?able, porque ya no hay pueblos aislados. Como establece la Segunda Declaraci?n de La Habana: `Ning?n pueblo de Am?rica Latina es d?bil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sue?an todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo'?, subrayo en su larga intervenci?n ante los delegados de Naciones Unidas.

?Esta epopeya -a?adi?- que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras tierras de Am?rica Latina. Lucha en masas y de ideas, epopeya que llevar?n adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sue?o. Nos consideraban reba?o impotente y sumiso, y ya se empieza a asustar de ese reba?o, reba?o gigante de doscientos millones de latinoamericanos?.

Su hist?rica intervenci?n, pronunciada una a?o antes de su despedida definitiva del pueblo cubano, ha sobrevivido al paso del tiempo y es una pausa obligada a la hora de retratar la biograf?a de este revolucionario.

Alberto Granados, un gran amigo

Alberto Granados lo conoci?, sobre todo, en su primera etapa. Con ?l y ?La Poderosa?, la motocicleta de Granados, recorri? Sudam?rica. ?Le conoc? cuando ten?a 14 a?os y me di cuenta de que Ernesto era un chico inteligente y muy trabajador. Estaba muy por encima de la gente de su edad?, recuerda a sus 85 a?os desde su casa en La Habana.

La noticia de su muerte le tom? por sorpresa porque no sab?a que hab?a ido a Bolivia. Subraya que nunca olvidar? las ?ltimas palabras que le dedic? su amigo: ?Te espero, gitano sedentario, cuando el olor a p?lvora amaine?. ?Era l?gico que muriera en combate, ten?a que pasar y acabar de dar ejemplo, pero no era l?gico que lo asesinaran como hizo la CIA, eso es otra cosa?, resalta.

Cuatro d?cadas despu?s, considera que ?nadie puede dejar de admirar a una persona como el Che? y para seguir su ejemplo, resalta que la consigna debe ser ?primero, unirnos la gente de buena voluntad y segundo, resistir contra el imperialismo y el consumismo, que es el principal peligro?.

?Aconsejo a los j?venes que no pierdan la esperanza, que no desistan en mejorar el mundo, que es una forma tambi?n de hacer revoluci?n?, manifiesta Granados.

Ajedrecista y aviador

Dirigente pol?tico, orador, periodista, poeta, guerrillero... conforman sus mil caras. En Cuba dej? un gran poso pero no s?lo por su participaci?n en la revoluci?n y los posteriores cargos que tuvo. Al Che se le considera impulsor del ajedrez en Cuba, un deporte al que se aficion? en M?xico.

All? empez? a practicarlo de forma sistem?tica en los ratos libres despu?s del entrenamiento militar que recib?an ?l y el grupo de cubanos escondidos un rancho. Tras el triunfo de la Revoluci?n, ocasionalmente volvi? a jugar al f?tbol, aprendi? b?isbol y particip? con Fidel Castro en el torneo de pesca ?Ernest Hemingway?. Pero, su gran afici?n segu?a siendo el ajedrez.

As?, particip? en varias competencias simult?neas y auspici? torneos organizados en el Ministerio de Industria, del que estuvo encargado. El maestro internacional Eleazar Jim?nez, ex campe?n de ajedrez en la d?cada de los 60 en Cuba, lo recuerda con estas palabras: ?A veces, uno lo ve?a compitiendo en los torneos de los centros de trabajo y en las simult?neas y pensaba que era uno m?s, que no conoc?a profundamente el juego-ciencia. Pero, nada m?s alejado de la realidad; era un jugador fuerte, que conoc?a mucha teor?a y la aplicaba bastante bien la pr?ctica?. Por ello, en Santa Clara, aficionados al ajedrez organizaron una partida gigante en el parque Leoncio Vidal, donde se instalaron 1.500 tableros.

En declaraciones al peri?dico cubano ?Granma?, el gran maestro Jes?s Nogueiras afirm? que esta simult?nea es el mejor tributo que un ajedrecista puede ofrecerle al Che. El 29 de abril de 2004, se organiz? en esta misma ciudad una de las mayores simult?neas registradas en la historia hasta ese momento. Ese d?a se logr? reunir 13.000 tableros frente a la Plaza Ernesto Che Guevara. A la cita, c?mo no, acudi? y tambi?n particip? el comandante Fidel Castro.

Junto al ajedrez, la aviaci?n era otra de sus pasiones. Ya en 1949, su t?o Jorge de la Serna le ense?? nociones de pilotaje. Pero, su anhelo de volar no se hizo realidad hasta diez a?os despu?s cuando recibi? instrucci?n con el piloto Eliseo de la Campa.

El 2 de enero de 1963, tuvo nuevamente oportunidad de demostrar sus habilidades. Para conmemorar el cuarto aniversario de la Revoluci?n cubana se organiz? un desfile militar en la Plaza de la Revoluci?n de La Habana. El Che particip? a bordo de uno de los aviones que sobrevolaron las tropas.

Carta de despedida a Cuba

En su despedida, dirigida a Fidel Castro y al pueblo de Cuba, justific? su partida en que ?otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te est? negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y lleg? la hora de separarnos. S?pase que lo hago con una mezcla de alegr?a y dolor, aqu? dejo lo m?s puro de mis esperanzas de constructor y lo m?s querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admiti? como un hijo; eso lacera una parte de mi esp?ritu. En los nuevos campos de batalla llevar? la fe que me inculcaste, el esp?ritu revolucionario de mi pueblo, la sensaci?n de cumplir con el m?s sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que est?: esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura?, manifest?.

A?os despu?s, en un discurso pronunciado el 28 de noviembre de 1971 en Chile, su inseparable compa?ero de batalla, Fidel Castro lo defini? as?: ?Era un hombre de infinita confianza y fe en el hombre. Era un ejemplo. Su estilo era el ejemplo, dar el ejemplo. Hombre de gran esp?ritu de sacrificio, un verdadero car?cter espartano, capaz de privarse de cualquier cosa, segu?a la pol?tica del ejemplo. Podemos decir que su vida fue toda un ejemplo en todos los ?rdenes?.

Desde 1997, sus restos reposan en el Mausoleo de Santa Clara, presidido por una estatua de Guevara con fusil, uniforme, boina, erguida sobre un pedestal de 16 metros.

fechas para la memoria: de argentina a bolivia
1928

Nace en Rosario. Se grad?a como m?dico en 1953 y viaja, por segunda vez, por Am?rica Latina. En 1954, est? en Guatemala, donde ejercita sus primeras armas.

1956

Tras el derrocamiento del presidente de Guatemala, emigra a M?xico donde conoce a Fidel Castro. Se une como m?dico a la expedici?n del yate Granma.

1964

El 12 de diciembre, representa a Cuba ante la Asamblea General de Naciones Unidos. En su larga intervenci?n analiza la situaci?n de la isla y el contexto pol?tico.

1965

Se despide de Castro y de Cuba. A petici?n de Gast?n Soumialot, del movimiento ?Patricio Lumunba?, ayuda al movimiento antiimperialista del Congo.

1967

El 8 de octubre es capturado en la Quebrada del Yuro en Bolivia. Lo conducen hasta la peque?a escuela de adobe de La Higuera, donde lo matan al d?a siguiente.

1997

Los restos mortales llegan a Cuba. Desde entonces, reposan en el Mausoleo de Santa Clara, presidido por una gran escultura del ?Guerrillero heroico?.
Publicado por ubara @ 9:58  | opini?n
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